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guetto_spirit

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  1. Detallazo por tu parte, muchas gracias por la parte que me toca, un placer haber podido leer tus relatos (y tus críticas, que de todo se aprende) y haberte ayudado con mis críticas. Suerte con tu libro!! He leído hoy esto, que llevaba dos o tres semanas sin entrar a Meri ya de paso he puesto mis comentarios al relato del Oeste CutMyNeck sé que estaba también en el foro del exilio, pero la verdad es que hace bastante que no la leo por allí, antes sí solía intervenir bastante en el hilo de escritores. Saludos
  2. Con mucho retraso, pero aprovecho la cuarentena (o más bien el tiempo libre que me proporciona) para poner la prometida crítica al relato de @kaluza5 Y de paso, agradecer a @Tenma, igual que a @subrosandro, que hayan leído y comentado los relatos, pese a no haber concurso. Kaluza, eres un tío muy vengativo, dejando en manos de los indios a los que no te añadieron a sus relatos foreriles Buen relato, aunque en algún momento lo he visto un poco atropellado, pese a que tiene partes de relativa calma. La condición que puse, la de los personajes, era un poco arriesgada (mea culpa), porque si el lector no pilla las referencias que hace el escritor, se queda un poco sin conocer todo el trasfondo. Por ejemplo, yo no he visto Ciudadano Kane, y respecto a los personajes de La vuelta al mundo en 80 días, aunque los he ubicado al momento, como no me he leído el libro (y mira que de Verne han caído unos cuantos) no podía valorar si reflejaban a los originales. Respecto al del Tetris, menos mal que no ha habido concurso, porque como soy un poco nazi de las condiciones, creo que no te lo hubiera dado por bueno como personaje de videojuego Tenma además lo ha ejemplificado de lujo, le ha gustado más el relato tras leer la sala de partos y entender mejor de qué iba el tema He visto algunos fallos ortográficos, pero veo que ya los ha señalado subrosandro (el porque en vez de por que, revólver sin tilde…), o las mayúsculas tras guion cuando son verbos de hablar. Hay una frase que no me convence, la veo muy larga y creo que se le podría dar una vuelta para reescribirla (y así de paso evitar esos dos “que iba” tan juntos): “Carol y sus secuaces: Bob, Dick y Pat (al que se le fue la lengua con el apodo de la bizca) habían subido al tren en el último vagón, el de tercera clase, que iba casi vacío, exceptuando a un grupo de la congregación católica de El Paso, llamado Mary’s Station, que iba al torneo interestatal de bridge.” Saludos
  3. Muchas gracias por tus comentarios, me alegro de que te haya gustado el relato. El juego en cuestión es el FPS Prey (no el último, deudor de los System Shock, sino el que salió en 2006). Es un juego interesante, y tenía cosas novedosas (o al menos poco usadas) para la época en que salió, como el uso de portales o mecanismos que alteraban la gravedad de las estancias para resolver puzzles, la opción de hacer un viaje astral para pasar por determinados sitios, o el uso exclusivamente de las armas que dejaban los enemigos, todas ellas extraterrestres. Merece la pena echarle un vistazo. Y ya aprovecho y dejo la... Sala de partos Tengo que reconocer que la condición más puñetera es la que puse yo Lo del personaje bizco, bueno, era fácilmente subsanable (en mi relato ya se ve que lo menciono varias veces por “necesidades del guión”, pero si el personaje no fuese bizco la historia sería completamente igual). Aunque ayuda en el par de veces que la percepción distorsionada favorece que sea alcanzado. La condición, pese a todo, la cumplo en dos vertientes, ya que aparte de aparecer personajes de juego, peli y libro, el propio protagonista se convierte en un personaje (muy muy secundarios en el caso del libro y la peli, protagonista principal en el fragmento del juego). El protagonista emprende un viaje para encontrarse a sí mismo, que ya hemos visto en muchas películas y demás, a base de alucinógenos, hierbas... En este caso, hice que fuese tomando parte de acontecimientos de los medios pedidos, con el hilo conductor de que debía “morir” para saltar al siguiente, y además esas muertes venían provocadas por el personaje de la condición. El otro nexo son los cuervos, aunque debo decir que en el caso del juego, después de escribir la historia me dio por rejugarlo, y el ave es un halcón y no un cuervo, como mi memoria me había hecho creer. Por cierto, que para los nombres busqué palabras en idiomas indios reales. No son todos de la misma tribu (en la página donde miré venían listado de palabras, y no todas las lenguas tenían palabras para “alguien”, “cuervo” y algo con lo que adjetivar al cuervo), pero sí son todas de tribus norteamericanas. El primer pasaje del viaje espiritual es, evidentemente, del libro el señor de los anillos. Un encuentro con Gollum mientras éste merodea por los páramos, podría ser cuando es liberado de Barad-dûr, o cuando está siguiendo a Frodo y Sam mientras éstos van al monte del destino. El segundo pertenece al juego Prey, no el más reciente, sino al de 2006, que usaba el motor del Doom 3. Los sucesos en el juego no transcurren exactamente así, pero bueno… Jen es la novia del protagonista, Tommy, que es en quien se encarna Awan. Por último, la tercera parte del periplo de Awan transcurre durante el final de los pájaros, de Hitchcock. También es una reimaginación del original. Debo confesar que cuando ya tenía pensada la escena busqué el final por internet -sí, no he visto la peli-, y vi que no se parecía mucho que digamos, pero ya de perdidos al río. Los personajes son los protagonistas de la película.
  4. A mí me va lento de narices, y además, tanto en el pc como en el móvil, se me conecta sin iniciar sesión, pero con darle a conectar ususrario entra solo, sin tener que meter contraseña coño, si ya te la sabes, entra directamente conectado
  5. Perdón por la tardanza, pero los últimos días lo he tenido complicado para entrar al foro desde el pc para colgar el relato. Por cierto, que aprovecho para en el nuevo diseño del foro, me va ahora mismo a pedales y he tenido que irme al word del relato para copiarlo y pegarlo, porque al hacerlo desde el mensaje del otro hilo me lo ponía con saltos de línea cuádruples. Cuando pueda colgaré la sala de partos (o sea, cuando la haga ) y en cuanto ponga @albornoz el suyo comentaré su relato y el de @kaluza5
  6. Viaje por los senderos de la mente Awan cerró sus ojos bizcos mientras el chamán deslizaba los artríticos y arrugados dedos, embadurnados con la tintura ritual, por su cara. Volvió a abrirlos cuando empezó a trazar líneas por su pecho. —Es la hora, muchacho —dijo el anciano una vez terminó de dibujar sobre la piel del niño. El apenas adolescente dirigió sus pasos hacia el tipi donde se celebraría la ceremonia. En su tribu, los recién nacidos recibían un nombre genérico como Awan —“alguien”— hasta que a los diez años realizaban la búsqueda espiritual que les daría su nombre definitivo. El calor asfixiante lo golpeó, casi como algo sólido, nada más desplazar la piel que tapaba la abertura de acceso a la tienda cónica. En el centro de la misma, un círculo de piedras delimitaba unas brasas incandescentes, que teñían el interior del recinto de tonos rojizos. Awan se sentó junto a las piedras con las piernas cruzadas, mientras el chamán comenzaba su danza ritual alrededor. Cuando hubo terminado, arrojó el contenido de un saquito a las brasas, que inmediatamente comenzaron a avivarse y a emitir humo. El anciano salió, tapando la entrada tras de sí. El chico cerró los ojos y empezó a respirar lentamente, casi paladeando el aroma dulzón que se expandía por la estancia. Sintió como se le empezaba a abotargar la mente… *** El cuervo sobrevoló el paisaje baldío, tan diferente a las llanuras que eran su hogar. El terreno era grisáceo y ennegrecido, trufado de rocas angulosas y afiladas, entre las que a duras penas asomaban escasos arbustos raquíticos y desnudos. Awan fue consciente de que en su forma de cuervo también era bizco, ya que no era capaz de captar la profundidad de lo que veía. Abajo, destacando entre lo oscuro del entorno, divisó una pequeña forma, similar a la de un niño pequeño, famélico y mortalmente pálido, junto al cadáver de un animal que no supo identificar. Decidió descender, abandonando la bandada de las tierras brunas de la que formaba parte. —¡Atrássss, pájaro! —siseó el extraño ser cuando Awan se posó sobre el animal muerto, mientras gesticulaba con los brazos para espantarlo—. ¡La comida essss mía, ssssólo mía! El ave aleteó hasta una roca cercana y estudió al ser con vivo interés. Visto de cerca, era evidente que no era un niño: escuálido, casi esquelético, con unas manos y pies desproporcionadamente grandes, al igual que la cabeza, cubierta por unos cabellos ralos y escasos, y en la que destacaban unos grandes ojos con un extraño fulgor verdoso. La cara y los brazos, casi hasta la altura de los codos, aparecían manchados de sangre. La criatura los hundía en el costado del cadáver, mientras arrancaba pedazos de carne a dentelladas. —¡Essspía! —aulló al comprobar que el cuervo seguía allí—. ¡Esssspía, márchate! ¡Gollum! Y dicho esto, saltó sobre Awan, que a duras penas pudo salir volando y esquivarlo. Pero el extraño ser rebotó contra la roca como un resorte, y atrapó al pájaro en pleno vuelo. En cuanto volvió al suelo, no dudó en hincar sus dientes en el emplumado pescuezo. *** —¡Tommy! ¡Tommy! ¡Despierta! —Awan abrió los ojos al escuchar los gritos. La autora era una mujer, de rasgos indudablemente indios, atrapada en una especie de jaula, al igual que lo estaba él. La mente de Awan no podía comprender dónde se hallaban: todo el entorno parecía una mezcla de metales y vísceras gigantescas, gran parte en constante movimiento. —¿Jen? —El nombre afloró a los labios de Awan sin que éste supiera por qué lo conocía. Súbitamente, el habitáculo donde estaba recluida se movió y desapareció a través de una abertura que se abrió y cerró en la pared del fondo, dejando el grito de la mujer suspendido en el ambiente. El indio forcejeó sin éxito con su prisión, que no cedió un ápice. Gritó de impotencia. Y entonces, todo cambió para Awan. Una semioscuridad lo invadió todo, y las formas se tornaron difusas, fantasmales. Un cuervo luminoso y etéreo aparecía posado sobre una especie de mueble, varios metros más allá. Awan se miró a sí mismo y comprobó, sorprendido, que era tan fantasmal como el ave. Es más, podía atravesar sin problemas la jaula, cosa que hizo inmediatamente. Se giró y vio que dentro del habitáculo, inmóvil, se encontraba lo que debía ser el cuerpo de Tommy, que su espíritu acababa de abandonar. El ave graznó, llamando su atención. Awan fue hacia él, entendiendo que era lo que el animal reclamaba. Éste no alzó el vuelo cuando estuvo a su lado. —¿Quieres que haga algo aquí, pájaro? —Empezó a pasar las fantasmales manos por la consola, hasta que un siseo anunció que la jaula que albergaba el cuerpo inerte de Tommy se había abierto. Se dirigió hacia allí. El cuervo volvió a graznar, esta vez con apremio. Awan se giró y vio al ave sobrevolando una extraña criatura que acababa de entrar a la estancia. Ésta parecía no percibir al pájaro guía. —Que Manitú me proteja —musitó Awan, mientras comprobaba con estupor que en sus manos habían aparecido un arco y una flecha tan etéreos como él mismo. Recordando las lecciones de tiro en el poblado, tensó el arma, apuntó a la cabeza de la criatura, y disparó. El ser, pese a lo incorpóreo de la flecha, cayó muerto al suelo. Al instante, se encontró de nuevo dentro del cuerpo de Tommy. El viaje por el extraño lugar fue arduo y puso a prueba muchas veces la cordura de Awan. Los episodios etéreos fueron muchos, aunque contó con la inestimable ayuda del cuervo fantasma. Se enfrentó a innumerables enemigos, totalmente ajenos a todo lo que conocía el joven indio. Afortunadamente pudo usar en su contra las armas que dejaban al caer abatidos, aunque distaban mucho de parecerse a los bastones escupe-fuego que había visto en alguna ocasión a los hombres blancos. Caminó por senderos que recorrían paredes, suelos y techos, venciendo al mareo, al vértigo y a la desorientación. Y transitó por agujeros en el aire que lo transportaban instantáneamente de un lugar a otro. Finalmente encontró a Jen, pero no como hubiese querido. Estaba sobre una bestia de cuatro patas, grande como un bisonte; sólo que no estaba sobre ella, sino unida a ella, y no parecía reconocerlo: rondaba alrededor suyo, preparándose para atacar. Cosa que finalmente hizo, saltando sobre él y cerrando las gigantescas y poderosas mandíbulas sobre su cuerpo. *** Awan volvía a ser un cuervo, uno más entre los diez veces diez pájaros que rodeaban una casa. Había algunas especies conocidas, pero otras que el joven indio nunca había visto: grandes, pequeños, blancos, negros, parduzcos… Todos parecían expectantes, posados en vallas, postes y árboles. Centenares de ojos se volvieron como uno solo cuando la puerta se abrió con un chirrido. De ella surgió una pareja de hombres blancos, ella con los cabellos del color de la paja parcialmente envueltos con una tela. —¡Al coche, Melanie! ¡Vamos, rápido! —gritó el hombre moreno con urgencia. Ambos corrieron sin soltarse las manos. La bandada de pájaros echó a volar para interceptarlos. Awan se unió a ellos. Unos sobrevolaban a la pareja, mientras otros se lanzaban para atacarlos con garras y picos. Los humanos trataban de cubrirse con los brazos y de ahuyentarlos lanzando golpes desesperados a su alrededor. Con esfuerzo, la mujer logró meterse dentro del extraño carruaje sin caballos y cerró la puerta. El hombre se agachó, como si cediese a los embates de sus alados atacantes. Awan se acercó, curioso. Entonces vio que el hombre había agarrado una rama del suelo y empezó a blandirla, golpeando a diestro y siniestro. Varios pájaros cayeron, víctimas de los furiosos arcos trazados por el arma de madera. Awan intentó esquivarla, pero las aves estaban tan próximas unas de otras que no tuvo espacio donde maniobrar. Maldijo su deficiente visión y recibió el impacto de lleno en su cabeza. *** Awan abrió despacio sus bizcos ojos. Delante tenía al anciano chamán, y comprobó tras unos parpadeos que se encontraba de nuevo en el tipi sagrado. La atmósfera cargada era ahora más respirable, pero aun así sentía la cabeza pesada y un leve mareo. —Cuéntame lo que has visto, muchacho, ahora que tus recuerdos están frescos. El joven indio contó al anciano sus tres visiones, tan detalladamente como pudo. Cuando acabó, el chamán meditó las palabras de Awan durante unos minutos. —Está bien —dijo asintiendo con un leve movimiento de cabeza—. Acompáñame. Awan se levantó veloz, y a punto estuvo de volver al suelo: el mareo aún no había desaparecido. Pero no quería aparentar debilidad delante del anciano, así que se sobrepuso como pudo y salió de la tienda tras el hombre medicina. Toda la tribu se encontraba allí reunida. —Hermanos —habló el anciano con un tono potente, pese a su avanzada edad—, el joven Awan ha recorrido los senderos ocultos de su alma y ha alcanzado su madurez, ganándose su nombre —apoyó la mano en el hombro del chico—. ¡Dad la bienvenida a Tatsuwa Dakana, Cuervo Buscador! Formará parte de los exploradores de la tribu. Los hombres, mujeres y niños presentes prorrumpieron en gritos de júbilo y celebración, y algunos se acercaron a saludarlo y decirle palabras de apoyo. La celebración se extendería varias horas, ya que la consecución de la prueba sagrada era un gran acontecimiento en la tribu. Tatsuwa estaba exultante: ya era alguien para su pueblo, y no sólo de nombre.
  7. BUeno, a falta de lo que haga el resto, relato mandado a Lyn. A ver cuántos nos hemos animado al final
  8. A mí si lo ampliais aunque sea un par de días me hacéis padre acabo de llegar a casa después de un par de horas más de la cuenta por los atascos, y no me voy a poner a escribir, que tengo que ducharme, cenar y preparar cosas para mañana el curro, y hay que madrugar. Me quedan por escribir 200 palabras o así.
  9. A mí me queda la última parte, el problema es que estoy fuera de Madrid y vuelvo hoy para allá, así que voy a ir un poco pillado. A ver si para las 23:59 puedo tenerlo
  10. Bueno, yo mandé relato, aunque como pilló cuando el concurso de mini relatos, el bimestral cayó en el olvido
  11. Bueno, lo primero, la sala de partos, que a Lyn se le ha pasado copiarla Tampoco es que se haya perdido gran cosa, ya veis que tampoco me extendí mucho escribiéndola. Sala de partos La temática es la primera que me vino a la cabeza, la verdad es que no es que haya barajado varios planteamientos distintos para finalmente decidirme por uno. Quise jugar con la idea de que pareciese que el asesino ha cumplido su objetivo hasta ya avanzado el relato, y meter la ironía de que un gesto tan trivial (e incívico ) como tirar una cáscara de naranja al suelo (ya sé que lo típico es que sea de plátano, pero creo que hubiese quedado demasiado obvio) causase que el propio ensuciador fallase en su objetivo. Y ahora, los comentarios a algunoss comentarios
  12. Voy a citar a @Kilek para que luego no tenga excusa de que no se enteró de que había concurso
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