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pepemujica

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  1. Yo resumo la calidad de ese análisis en los siguente: critico lo descabellado que es entregar una pistola a un tio medio loco porque puede hacer cosas ilógicas con ella, pero al mismo tiempo argumento como critica a la pelicula que son ilógicas las decisiones de los locos. De todo lo dicho, lo unico "lógico" es lo del pito de la maquina del hopital.
  2. Buscando evadir la peste que causa la muerte en masa de la población europea, el principe Prospero intenta escapar de ese destino faltal pactando con el Diablo y encerrandose en su castillo. La pelicula de 1964, basada en la famosa obra de Poe, retrata ese miedo profundo de la humanidad ante una amenaza sin rostro, que acecha desde las sombras sin poderse evitar o contener.
  3. Tasa de 2% si es tratado de forma oportuna y con antivirales potentes, pero esa margen de letalidad aumenta mucho si no se recibe el tratamiento adecuado en el momento oportuno. En paises como los africanos o los socialistas como Venezuela, donde no hay medicinas ni para la gripe común, la tasa de mortalidad debe ser enorme, si ataca al 80% de la población, y al menos el 60% está desnutrida sin medicamentos, la tasa de mortalidad puede ser del 30 a 40% de la población total, millones de muertes en pocas semanas.
  4. Los protocolos de control que se deben imponer en España.
  5. Debes recordar que el mercado chino le aportó a Detective Pikachu más de 93 millones de dólares, asi que sin el mercado chino es muy dificil superarlo, Sonic está en una gran desventaja. Aunque es posible que supere a Detective Pikachu en el mercado de USA, donde Pikachu recaudó 150 millones en total, y Sonic ya pasa de los 100 millones en 10 días.
  6. Esa formula de la chica de armas tomar apoyada por un guerrero solitario intinerante para afrontar un gran reto, no es nueva, ni implica que el guerrero pierda protagonismo, simplemente es otra historía más dentro de su propio universo donde participa. En pocas palabras, guerrero solitario que en su viaje interminable por el mundo llega a un pueblo, se consigue con una situación injusta que afecta a inocentes, al principio trata de no involucrarse, porque el objetivo es sobrevivir sin buscar problemas gratuitos, pero la situación lo arrastra a hacerlo, y finalmente apoya a un héroe local a vencer a los malos, y luego se despide y sigue su camino. Furiosa y Max, me recuerda un poco a la relación que existia entre la caza vampiros y D, en la segunda pelicula de Vampire Hunter D, una ya antigua animación japonesa, pero que ha envejecido bien. Soy enemigo feroz de esa fascista tercera ola feminista, pero creo que en el caso de Mad Max Fury Road, la figuración de la mujer no ocurre de manera antinatural o forzada.
  7. Necesito más peliculas de estas para que me descontruyan y me enseñen a respetar a las mujeres. Ayer creía que dispararles estaba bien y no era delito, hasta que me abrieron los ojos. Ahora se que ellas también me pueden disparar.
  8. ‘Parásitos’ no es ninguna obra maestra: la complacencia ideológica de la gran triunfadora de los Óscar La ganadora del Óscar a mejor película, guion, película de habla no inglesa, y director, ‘Parásitos’ (Gisaengchung, 2019) ha logrado poner al cine coreano en el lugar en el que se merece tras más de una década de progresión espectacular que no había acabado de calar en los estómagos de los miembros de la academia. Es bueno por reconocer una filmografía y hasta cierto punto por premiar la carrera de un cineasta potente como Bong Joon Ho, por lo que, ante todo, es un éxito del cine. Sin embargo, ni Bong Joon Ho es el mejor de los cineastas coreanos de su generación, ni ‘Parásitos’ una película que represente todas las virtudes de un mercado cada vez con más nombres a tener en cuenta, como Park Chan-wook o Kim Jee-woon, que no han tenido este reconocimiento antes, quizá, porque el sustrato de sus películas se ve menos afectado por la ideología económica y social que tiene más alcance en la solemnidad de las salas de votación para premios como los Óscar. A veces llevar la contraria es un tema relativamente tabú en la cinefilia, pero es que no siempre no todo el mundo está de acuerdo y alguien tiene que decirlo: ‘Parasite’ no está entre lo mejor del cine de su país ni es lo mejor del año. Por supuesto, no es una mala película. Es divertida y brillante en muchos aspectos formales, pero parece que a nadie le haya parecido mal nada de lo que plantea; es una obra sacrosanta, impoluta y mística, pero no ha llevado a ningún debate, sino empujar amablemente hacia la autoafirmación. Un director con tablas Quizá por tener demasiado cerca ese insoportable panfleto animalista de parvulario que es ‘Okja’ (2017), en la que Joon Ho se atrevía a plantear un paralelismo ético entre una violación humana, de gente con conciencia, y el proceso de cría de animales —así de grotesca y demagógica era— afrontar ‘Parásitos’ con un ojo abierto frente a las intenciones ideológicas que pueda plantear no está demás. Quizá por eso, solo a unos pocos, nos parece igual de autocomplaciente su retórica a la hora de tratar y retratar los dilemas de clase de Corea del Sur. En Espinof El arma secreta de 'Parásitos': así es el increíble diseño de producción que merece el Óscar Desde luego, para afrontar un análisis de fondo de ‘Parásitos’ es imposible no recabar algunas alusiones a su contenido en críticas como las de Slate que hablan de “un salvaje comentario sobre la desigualdad económica y la violencia infligida por el capitalismo”. O la de Metro, que proclama que el mensaje del film “no es tan simple como rico contra pobre, bueno contra malo”, alegando a un examen de grises en su parábola de la lucha de clases que parece abanderas sus virtudes. Y, hasta cierto punto es cierto, que en su mirada a la burguesía, evita la imagen recalcitrante del avaricioso y despiadado hombre de negocios que podría ser protagonista, digamos, de una película juvenil con aspiraciones de moralina. El director afila la cuchilla y perfila un plantel de personajes cortados con más aristas, pero también sobre los márgenes de estereotipos definidos previamente por dogmas ideológicos preconcebidos, que ignora la personalidad libre de sus personajes. Pobres malos, ricos buenos En el lado de “los pobres” tenemos a los Kim. Padre, madre, hijo e hija viven en un estrecho apartamento en el semisótano de Seúl y casi llegan a fin de mes con cajas plegables para una pizzería cercana. El clan adoptará identidades falsas para estafar a una familia de ricos, los Park, que viven en la cima, en un complejo ultramoderno rodeado de muros de hormigón. Cada uno es un garabato unidimensional. La hija se enamora de Ki-woo, quien cambia su nombre a Kevin y el hijo a Ki-jung, quien cambia su nombre a Jessica. Parece una comedia de situación. Con estos mimbres, ‘Parásitos’ busca, con puesta en escena y simbolismos varios, crear juegos de paralelismo visual entre la vida de unos y otros, pero juega una baza en la descripción de los Kim que verbaliza en la boca de la madre: “si yo tuviera esta casa, también sería amable y educada”. Una reflexión que podría parecer interna pero responde a un teorema ideológico que la película toma como una falsa escala de grises. Los pobres "son malos" porque tienen necesidad. Y luego complica aún más la situación cuando en el sótano de la casa descubrimos a alguien más pobre aún. Aquí comienza una segunda mitad más violenta y desagradable, no marcada por la lucha de clases sino la lucha a muerte por el recurso entre los que más necesitan. ¿Ves las bestias que el capitalismo ha creado? Parece estarnos diciendo. Mientras, los Park están de vacaciones, ajenos a las batallas por sus migajas. Quizá el mayor problema es la convicción del director en su verdad inamovible, amparado por un falso juego de grises (bien se encarga de usar escaleras y pisos, luz y oscuridad, para dejar clara la diferencia de clases) para romper la dinámica del cine social de denuncia habitual. Factores ambientales frente a individuo: etología humana comunista En su reflexión trata de explicar algo en común con ‘Nosotros’ (Us, 2019) de Jordan Peele. Pero en donde aquella se jugaba con la parábola exagerada, el hecho de tener a dos dobles creciendo en diferentes ambientes y observando el resultado final es un recurso que nos hace pensar en la manera en la que las condiciones económicas son un condicionante para desarrollar ciertos comportamientos, pero su giro final da un matiz a la teoría y no carga culpas como parece asumir ‘Parásitos’ al describir a los Kim, que parece una justificación, un "esa posición también me pertenece". El hábito hace al monje y parece que la pobreza al criminal. Pero no hay un dilema de libre albedrío, se da por hecho que los pobres no tienen escrúpulos y hasta cierto punto su picaresca es heredada, adscrita a un ADN en el que la herencia de clase provocada por la necesidad lleva a convertir al hombre en una alimaña. ‘Parásitos’ juega con la idea desde una posición que prejuzga tanto a los ricos como a los pobres y hace una comedia negra surrealista con ello. Sin embargo en el punto de vista hay una literalidad del dogma que no plantea profundidad. No hay nada relevante o urgente en lo que trata de explicar Bong Joon Ho. Es una sátira sobre la adinerada élite de Corea del Sur que deja los matices y las sutilezas para la comedia screwball de brocha gorda. Por ejemplo, en ‘Un asunto de familia’ (Manbiki kazoku, 2018), Koreeda plateaba temas similares de forma más humana y rica. Sin embargo, ‘Parásitos’ es una representación condescendiente y de extremos, que plantea una facción obrera que solo busca reemplazar a los que explotan, eliminando también a los posibles competidores a su nivel. Humor surrealista o humor coreano Todo desde el sillón de cineasta, con influencias de un Buñuel, sí, que representaba a las clases bajas como bárbaras como dardo contra la burguesía, pero hace 50 años el discurso era diferente y no olvidemos que el director utilizó y manipuló la miseria de Las Hurdes para un documental que denunciaba, sí, pero usando medios tendenciosos y dibujando un lugar dantesco tirando cabras por barrancos o celebrando funerales de bebés falsos. El fin justifica los medios y el mensaje, claro. Pero eso no significa que no haya una intención muy alejada del gris. No conoceremos a ningún chaval de los bajos fondos de Corea del Sur que llegue a rodar su perspectiva, por lo que ‘Parásitos’ no solo es cínica, sino una visión que elabora sus motivos a partir de manuales de marximo, no desde la humanidad. Y para ello no importa dibujar a las clases como estereotipos, haciendo un juicio de valor de clase, no de humanos, como si la educación y la bondad no fuera posible dentro de los marcos del mundo obrero. Lo peor de este extremismo de Bong es que lo plasma sin gracia. Desde el humor de fase anal con el meón del barrio, al plan de los Kim, que admite el resentimiento de clase y lleva la idea de la desigualdad económica a un clímax sangriento, que no sabe si jugar a ser hilarante —si se puede considerar gracioso a situar una escena trágica presenciada por un personaje con un difraz de jefe indio— para virar al sentimentalismo en su final. Todo bajo un cínico título que trata de resignificar la palabra ‘Parásitos’. Un éxito positivo para el cine Coreano “La propiedad es el robo” de Proudhon, un lema revolucionario que Bong maquilla en forma de comedia y une a su colección de soflamas para conversos usando tropos de género. Su efecto fácil, elogiado pero nunca creando un impacto cultural real. Monstruos y ecologismo, lucha de clases distópica en un tren y discurso vegano humanizando a un animal cuqui. El infantilismo de los memes convertido en películas de dos horas, un principio básico de propaganda que en ‘Parásitos’ además, se toma como algo prestigioso. Cine para darnos una palmada a nosotros mismos por compartir la revelación y el director predicando desde la comodidad del prestigio. En ‘Teorema’ (1969) de Pier Paolo Pasolini, por ejemplo, se deconstruía la familia moderna dentro de una jerarquía capitalista que desafiaba incluso sus propias teorías marxistas, pero la comedia de ‘Parásitos’ no se atreve a salir del texto expuesto por los padres de los Kim. Todo ello presentado, eso sí, con una buena planificación técnica, puesta en escena estupenda y un acabado formal rotundo. Pero ‘Parásitos’, más allá de su calidad cinematográfica o su burda presentación ideológica, no es la gran película coreana de estos años. Y eso, quizá es lo que el Óscar hace que se vea un poco el plumero y para llegar a él necesite pasar por el prestigio que da el contenido social. Sin embargo, películas como ‘Burning’, la fascinante adaptación de Haruki Murakami, quedan en el limbo y se estrenan de tapadillo, sin hacer demasiado ruido. Puede que el triunfo de ‘Parásitos’ ayude, a otras y en ese aspecto si deja mucho que celebrar, pese a que hay una poco explicable ausencia de debate sobre su contenido. https://www.espinof.com/premios-oscar/parasitos-no-ninguna-obra-maestra-complacencia-ideologica-triunfadora-oscar
  9. Tranquilo, la izquierda siempre muestra ese lado tan humanista que dice que la caracteriza. Los conozco de cerca, aman tanto a la humanidad, que por ella pegan tiros en la nuca Puede hacer chistes de humor negro y llamarlos de buen gusto, mirando a los ojos a gente que a perdido a sus padres por culpa de asesinos políticos. Vamos, salvadores de la humidad con mucha empatía, sin duda. Hasta que no se vea el trasfondo criminal que esconde ese discurso de la extrema izquierda, ese mal estará siempre latente y al asecho de desgraciarle la vida a mucha más gente. Como dije, ese director no es un socialdemocrata preocupado por ampliar el Estado de Bienestar; es un puto comunista asesino.
  10. Si el propio director te señala con luces de neón en sus entrevistas, en perfecta coherencia con su produción cinematografica anterior, que el tema de la pelicula es la desigualdad de un sistema injusto (anticapitalismo) donde los ricos lo son porque parasitan a los pobres (lucha de clases), y que en cierta forma, estafarlos y asesinarlos se justifica por ser "insensibles", y se declara abiertamente enemigo del capitalismo como sistema en toda su integridad, es decir, en enemigo de la libertad, porque no puedes erradicar el capitalismo sin acabar con la libertad económica. Por razones personales, todo lo que tenga ese tufo de extrema izquierda, para mi es igual a propaganda nazi, donde los abariciosos banqueros judios oprimen al pobre obrero ario alemán. Ese discurso de la lucha de clases a secas, es totalitario y enemigo de la libertad. Como dije, no se trata de un socialdemocrata que clama por ampliar la seguridad social y generar mayores oportunidades de empleo, se trata de alguien que carga contra todo el sistema capitalista, por considerarlo intrinsecamente el problema, por tanto, un liberticida. Ya quisiera ver a ese director haciendo su cine de propaganda contra el sistema imperante, y recibiendo millones por eso, si quien autorizara esa producción fueran señores como este: Un Monedero cualquiera, si este tuviera poder.
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