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  1. Tal y como hice el año pasado, me gusta evaluar por aquí cómo ha transcurrido el año lector. 2019 ha sido un año ya de doctorado y de docencia, así que la cantidad de obras que he leído por placer se ha reducido con respecto a 2018. Tengo muchos libros empezados y a medio leer, en una especie de caos que, de alguna forma, funciona. Ahora mismo, por ejemplo, combino a ratos el Satiricón, de Petronio -que me está encantando-, con Corto Maltés, la Ilíada o La comunidad del Anillo, entre otros. En proceso inverso, observo con preocupación cómo aumenta la cantidad de libros que habitan mi mesita de noche y mis estanterías y que esperan ser leídos y estudiados. Tengo ganas de hincarle el diente a algunos de historia que adquirí hace poco en Londres, y empezar Canci´ón de Hielo y Fuego. En todo caso, sí que me he terminado algunos. De literatura antigua he leído la Germania, de Tácito, que me interesó sobremanera por su prosa ágil y el carácter antropológico que reviste. Es tremendamente interesante la contrucción del Otro que aborda la élite romana, en este caso de los germanos: costumbres, política, economía, cultura, que se analizan desde la oposición a las romanas. Es similar al "espejo de Heródoto" que hiciera el historiador jonio varios siglos antes, y que hoy día continuamos con testarudez, especialmente con las sociedades árabes. En verano me leí La Epopeya de Gilgamesh, en concreto la versión ninivita (la mejor conservada) que tradujo al francés Jean Botteró, y que a su vez se vertió al español por Akal. No puedo describir en pocas palabras lo que uno siente cuando lee esta preciosidad, más que emocionarse ante la historia de amor (con tintes homosexuales), amistad, crítica al poder, de especulación con los límites de la naturaleza humana... Es de esos libros que hay que tener en la estantería. Para la tesis le metí caña a la Constitución de los atenienses, de Aristóteles, un libro bien interesante para entender la evolución de las instituciones políticas y su relación con la sociedad sobre las que se imponen. El Liceo elaboró escritos similares de muchas póleis griegas, pero solo se nos ha conservado la de Atenas, que además se conoce de hace apenas un siglo cuando se encontró en un papiro de Egipto. En un viaje en el tren a Barcelona me leí varias historias sueltas de Luciano de Samosata, un autor griego residente del Imperio romano que, entre otras cosas, fue el inventor de la ciencia ficción y puntal de la Segunda Sofística. Te sientes identificado con la pobreza de los profesionales de las Letras en El sueño, te mondas de risa en El asno y se queda contigo en Lexiufano (donde te machaca con 10 páginas pesadísimas, buscando precisamente ese propósito, para a continuación destruirlas). De Historia e historiografía he tenido que consultar y casi leerme entero Historia de la Hispania romana, a cargo de Pedro Barceló y Juan José Ferrer, que como libro de consulta es correcto, aunque un poco anclado en la historiografía tradicional. En verano leí, para la tesis, Historiografía y mundo griego, de la siempre recomendable Ana Iriarte. En ella se trazan las diferentes ideologías y métodos que se han aplicado a la investigación para la Grecia antigua, prestando especial atención a la experiencia en París del siglo pasado, donde Atenas se convirtió en un lugar privilegiado para la reflexión y e estudio del Poder. Justo ayer terminé el breve Augusto y Constantino: dos revoluciones romanas, de Fergus Millar, enorme romanista escocés que además falleció este año. Son de gran interés sus reflexiones en torno a los cambios que introdujeron estos dos emperadores en el Imperio: reestructuración social, cambio de creencias, alteración total de la representación, hegemonizando al emperador como cara visible del imperio, nueva forma de indentificación de las provincias... pero siempre desde arriba, tras vencer militarmente y nunca a través de levantamientos populares, difusiones de programas políticos o sustanciales cambios constitucionales. De teoría política he leído La revolución rusa, de Rosa Luxemburgo. Son unas breves notas que esbozó, en condiciones difíciles, la pensadora marxista alemana sobre el proceso revolucionario de 1917. Son interesantes por su carácter equitativo y casi salomónico: por un lado, admira una revolución que, en su metáfora de la locomotora subiendo la cuesta, no se echó para atrás y continuó el proceso de transformación social, especialmente al darle todo el poder a los soviets en un momento de guerra mundial y oposición interna que derivaría en guerra civil. Por otro, le preocupa la falta de libertad que empieza a desprender el Estado soviético. Y eso que escribe en la época de las vuanguardias y de mayor efervescencia cultural soviética... En cuanto a novela, leí mi primer libro en griego moderno: O yíros tu kósmu se odonda iméres, esto es, La vuelta al mundo en ochenta días, de Verne, aunque eso sí, adaptado a un nivel más light. Hablando de Grecia, seguí con las peripecias de mi querido comisario Járitos, de la mano de Petros Márkaris, con El accionista mayoritario y Muerte en Estambul. Este año quiero empezar ya con la afamada "tetralogía de la crisis", donde parece que alcanza su cénit. En Atenas compré Mia diadromí stin Athína ("Una vuelta por Atenas"), en griego, donde Márkaris cuenta la historia de la ciudad a través de sus paradas de metro, que tengo ya empezado. Este año voy a vivir unos meses en Atenas y creo que no hay mejor libro para arar el terreno. Al igual que el año pasado, también he leído mucho cómic. Aunque este mensaje se ha extendido mucho ya.
  2. Gracias por tus palabras, subrosando. La verdad no esperaba pasar de cuartos porque nunca había escrito un relato, aunque el concurso se hace muy didáctico gracias a los comentarios y debido a ellos he ido mejorando. Yo mismo lo he notado a lo largo de los siete relatos. La documentación es deformación profesional Aunque en ningún momento quería que fuera estrictamente rigurosa, sino simplemente funcional. Aún así he aprendido bastante y he establecido un estilo y una línea que a muchos os ha llamado la atención, y eso la verdad me alegra. Tendré que pensar si participar en próximos concursos, simplemente por una cuestión de tiempo. Con el doctorado y la docencia encima tengo poco tiempo libre la verdad. Gracias por la parte que me toca, guetto. Me encantaban tus comentarios porque siempre me sacabas fallos de contexto Muchas gracias, galinfs. Igualmente. La verdad ha sido algo totalmente inesperado para mí. Unos cuantos foreros me animaron a participar y estuvieron unas cuantas semanas para convencerme, ya que era muy reticente a escribir. Ya ves tú ¡Felicidades de nuevo, compañero! Lo dejé en el hilo menos serio pero merece la pena postearlo en ambos. Muchas gracias por tus palabras. Yo no opino como tú: creo que has sido el más regular de todo, en ningún momento has tenido algún relato flaco. Lo verdaderamente difícil de estos concursos es pensar una idea y una trama en apenas unos días para aplicar la condición. Ser regular es donde está todo el mérito. En mi caso, estuve dos o tres veces que hasta el viernes no se me ocurría nada. Aún así estoy súper contento de haber llegado lejos y que la final fuera tan justa, reñida e interesante. Un saludo a todos.
  3. Mi más sincera enhorabuena a Jowser por su triunfo. Totalmente merecido. A Isolee por organizar tan bien el concurso y a todos los que han dedicado tiempo personal a comentar los relatos. Ha sido una gran experiencia.
  4. Ha caído la la antología de escritos de Gramsci, publicado en Alianza y a cargo de César Rendueles. No soy muy amigo yo de las antologías, pero le tenía muuuuchas ganas a este autor, el editor me convence y, dado que Gramsci es muy dispero debido a que escribía en períodicos y luego en la cárcel, no me he podido resistir. A ver qué tal.
  5. Se me ha ido pasando este hilo este año y conforme iba acumulando lecturas me decía que sería buena idea postear, pero por unas cosas u otras lo he ido dejando. Con la Nochevieja a un par de días no me resisto a poner algo, aunque sea a modo de evaluación.   En general estoy muy contento este año. Los años pasados fueron de carrera y máster, y consecuentemente la lectura por placer se redujo mucho (de forma inversamente proporcional a la cantidad de libros que adquiría ). Este ha sido de impasse y de comienzo del doctorado, y eso se nota en la diversidad de lecturas. Después de eones he retomado el género de la novela, que ha sido como algo terapeútico por su rápidez, dinamismo y cercanía, o en otras palabras, por ayudarme a leer algo fuera del ensayo y el género académico. En concreto me he centrado en el novelista griego Pétros Márkaris y sus famosas novelas policíacas del comisario ateniense Jaritos. Después de leer el primero el año pasado, Noticias de la noche, empecé 2018 con Defensa cerrada, Suicidio perfecto y El accionista mayoritario. Para los que amamos tanto Grecia y nos interesa el país actual son una pequeña joyita. Las tramas, que enganchan lo suyo, son excusas para explicar el desempeño de Grecia desde 1998 hasta la actualidad (acaba de salir el nuevo libro). El segundo libro, por ejemplo, se ambienta en los Juegos Olímpicos de 2004 y en todo el tejemaneje de corrupción inmobiliaria y política. Tengo ganas de llegar a las entregas de la crisis financiera. Además... me parto de risa con Jaritos. Una de mis pasiones es la teoría política y este año he podido leer un poco. Me he centrado en socialismo clásico esta vez. De libros conocidos he leído El Estado y la revolución, de Lenin, y la verdad me ha parecido una obra muy limitada y esquemática en la teoría, incluso confusa, pero de notabe valor político (por la seguridad y valentía de ciertos posicionamientos). Con todo, estoy alejándome de estas posturas de intelectual de vanguardia o a priori, así que llego premeditadamente con una opinión hostil. Por otro lado, he tenido mi primera toma de contacto con el anarquismo a través de Malatesta (La anarquía), del que he extraído algunas ideas valiosas (como la incapacidad de un Estado de crear fuerzas extrasociales o la premonición de que un socialismo estatal crearía una nomenklatura) y me ha alejado de las posiciones tan mecanicistas de Engels o Lenin. Ética anarquista, de Kropotkin, pese a tener una edición española deleznable, me sorprendió por su lógica: en nuestro egoísmo está implícito el apoyo mutuo y el colectivismo, por paradójico que parezca. Una visión muy influida aún por las ideas del progreso ilustrado, pero sin duda valiosa. De ensayo he leído Gomorra, de Roberto Saviano, que me ha encandilado. No esperaba un estilo literario y tan profundo, que seguramente se expliquen por los estudios humanísticos del autor. El libro es para quitarse el sombrero por sus datos, su estilo, el análisis de los contextos y acontecimientos y su aguda denuncia social. Tiene momentos absolutamente brillantes, de tomar nota. Ha supuesto un cornerstone en mi incipiente italofilia, en definitiva. También he leído Guerra y paz en el siglo XXI, de Hobsbawm, una recopilación de charlas de este autor. El libro se repite un tanto pero algunas ideas se me han quedado marcadas. Por mencionar unas cuantas: el fin del campesinado, la inversión del proceso nacional, la decreciente capacidad del ejército, el fortalecimiento del estado policial, la incapacidad del proyecto hegemónico estadounidense o las consecuencias económicas de la globalización. Hay hasta un análisis sobre el fútbol. De historiografía este año ha caído solo un libro, el pasable Memoria, historia e historiadores, donde el eminente historiador Pierre Vilar habla de su vida en el gremio y cómo debería abordarse el oficio de historiador. Interesante, aunque esperaba un poco más. Eso sí, para legos es muy recomendable. En lo que respecta al mundo griego, que es lo que trabajo en mi doctorado, he leído (por placer) algunas obras de interés. En historia y filología primero leí Los orígenes del pensamiento griego, de Vernant, un libro clásico de un autor aún más clásico. Es un libro de 120 páginas o así que me llevó mes y medio leer de lo denso que es -a lo que hay que sumarle que soy extremadamente lento leyendo ya que me gusta procesar toda la información bien, especialmente si es de Grecia- , cuya tesis principal relaciona el origen de la filosofía y la racionalización del universo con una reflexión anterior, la de la ciudad; la polis. La razón griega, en suma, sería una razón esencialmente política. He leído también Historia de una democracia: Atenas, de Claude Mossé y, si bien como introducción es decente, es demasiado generalista. Una gran lectura fue Arte y erotismo en el mundo clásico, de Carmen Sánchez, un libro fantástico donde, entre muchísimas cosas, se explican cosas tan interesantes como la invención del desnudo (que realmente es un vestido), la institucionalización de la homosexualidad o los prejucios hacia el sexo, las mujeres y los símbolos sexuales en la Antigüedad. De literatura he leído Antología de la lírica griega, a cura de García Gual y, más allá de la edición, poco puedo decir. Estos poemas tan arcaicos me pierden. Son temas tan puros, tan enigmáticos, tan bonitos en sus escenas... Pongo un par de ejemplos de Arquíloco (650 a.C.) y de Safo (600 a.C.): En la lanza tengo mi pan negro, en la lanza mi vino de Ismaro, y bebo apoyado en mi lanza. ------- Ya se ocultó la luna y las Pléyades. Promedia la noche. Pasa la hora. Y yo duermo sola. Eso sí, huid de Píndaro. Es un suplicio pese a su gigantesco valor documental. De teatro me he metido entre pecho y espalda la obra completa de Esquilo (Los persas, Los siete contra Tebas, Las suplicantes, la trilogía de La Orestíada y Prometeo encadenado). Este primer trágico conservado es más duro de leer por el enorme peso del coro en su obra, que ralentiza en demasía la acción con unos parlamentos muy densos. A diferencia de Sófocles, que es un arqueólogo de los sentimientos universales, Esquilo busca imprimir caracteres trágicos totalizadores a sus personajes. Todas las obras son buenas. La Orestíada, leída con calma, es una historia fascinante de traición, celos, religión y venganza. Me quedo con las reivindicaciones femeninas de Las suplicantes, los sonidos de Los siete contra Tebas (obra en la que se basa Los siete samurais, de Kurosawa) y la espectacular contradicción entre justicia y ley en Prometeo (en la que basé mi primer relato en el Concurso, por cierto). Por otro lado, compré una edición de ocasión de Penguin Books de la Tebaida de Sófocles, así que leí esa maravilla que es King Oedipus, su interesante continuación en Oedipus at Colonus (que probablemente sea la actual Kolonaki) y releído -en inglés esta vez- Antigone. Esta última me parece una obra tan atemporal, capaz de representar los conflictos políticos, religiosos, de género y familiares en apenas unas páginas. Este año, por último, ha significado también mi feliz vuelta al mundo del cómic, que no me puede gustar más. He leído bastantes más cómics que libros este año, y en 2019 preveo que seguirá aumentando. Pero creo que no es el lugar para desgranarlo. Un saludo y feliz año.
  6. La verdad estoy un poco confuso por haber llegado tan lejos. Muchas gracias a todos por esta experiencia. Desearle suerte a mi compañero @Jowser para la última ronda. Con los fajos de dinero que le hemos ingresado entre todos tiene para pillarnos una Yamaha por lo menos. No espero menos, @Isolee
  7. voltec

    La Eneida

    Cualquiera de Cátedra o Gredos o una edición en la que venga el traductor en la portada. Asegúrate de que lleve notas al pie.   En España los principales libros de la literatura clásica están bien traducidos (y hay maravillas a nivel europeo como La Ilíada de Cátedra, de López Eire), pero en cuanto te sales de lo normal suelen ser plagios descarados del inglés y del francés (especialmente en Gredos). Por eso con La Eneida no tendrás problema.   PD: Ánimo con ella, es bastante jodida de leer.
  8. Yo tengo ya todo lo obligatorio hecho, pero entre esta tarde y mañana voy a intentar comentar también los opcionales y así dotamos de más contenido al concurso.   Suscribo también lo que dijo alfon sobre el sistema de puntuaciones. Estoy de acuerdo con el método empleado, pero siendo el 0 un promedio, hay que mentalizarse de que sacar un 4 en un relato realmente no va a ser negativo.
  9. Gracias por toda la información, Isolee, y perdona por tardar en responder. Cuenta conmigo, yo creo que puedo sacar tiempo y adaptarme a las reglas que estáis proponiendo. Un saludo
  10. Hombre, ¿te parece poco desobedecer las órdenes de Dios? Esa desobediencia a la autoridad terrenal y celestial (solo en este caso) ocurre únicamente entre judíos, jamás en el cristianismo o en la cultura grecorromana. Amós, Jonás, Jotán o Job son alucinantes. Sí, soy un fanático de la Biblia (como libro histórico, igual que quien se lee el poema de Gilgamesh o la Ilíada) Yo tengo pensado pronto hacer un repaso de lo que llevo este año por aquí y comentarlo.
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