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El Rincón de los Relatos de Desmodius [Editando "Zion: la historia"]


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25 respuestas en este tema

#1

Escrito 29 agosto 2007 - 04:53

He creado este hilo para publicar uno que otro relato que tengo en mente. Uno de ellos ya está en elaboración (Una mente perversa). En los siguientes días comenzaré con otro relato (La caída de un dios) y los demás aún no tienen nombre oficial. Sean bienvenidos pues a...

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Índice

Una mente perversa
La sinopsis de esta corta historia, por su estilo, creo que sobra.

Zion: la historia
Dos exploradores logran hallar el tesoro cultural de una civilización extinta, perdido por milenios; descifrando los escritos, podrán saber lo que todo mundo consideró como un mito durante muchos siglos... la historia de Zion, el imperio legendario.

     *Capítulo I (Próximo a editar)
     *Capítulo II (Próximo a editar)
     *Capítulo III (Próximo a editar)
     *Capítulo IV (Próximo a editar)
     *Capítulo V y posteriores (Próximos a postearse)

El ascenso de un dios
En un mundo regido por dioses, un joven guerrero desea forjar su destino y enfrentar infinidad de peligros para ganarse un lugar entre "Los Nueve Dioses", algo totalmente imposible para alguien común, pero él es alguien extraordinario.

El inmortal
Marcos, en su lecho de muerte, le ordena a su hijo buscar a un sujeto que conoció hace décadas y que decía ser "inmortal", un elegido de Dios. Carlos, el hijo de Marcos, deberá ir de pueblo en pueblo para seguir el rastro de aquel que debe encontrar... hasta que un lejano pueblo, halla la verdad sobre "El Inmortal".

El velo de las ilusiones
¿Crees que los espíritus no existen? ¿qué todo lo que ves es real tal y como lo aprecias? ¿crees que un ciego es desafortunado por no poder ver el Mundo que lo rodea? Yo creo que no y alguien condenó sus días por averiguarlo.

Dejo abierto el hilo para cualquier especie de comentario sobre esta idea o mi forma de escritura (que es bien conocida por la mayoría de foreros por aquí).

Saludos.

#2

Escrito 01 octubre 2007 - 03:07

Bueno, he decidido escribir primero Zion: la historia y postergar la publicación de La caída de un dios.

Capítulo 1
En búsqueda del imperio perdido


Podía verse un hombre en las profundidades de la selva del Amazonas, se hallaba fascinado analizando un viejo trozo de pergamino; parecía que nada en el Mundo era más importante que aquello. Airam era su nombre, con el que se distinguía tan prestigiado investigador. Durante los últimos meses había dedicado toda su atención en una sola cosa: hallar Zion, un imperio del que se hablaba en algunos mitos y cual era considerado una “segunda Atlántida” por el enorme poderío tecnológico que se le atribuía.

Carlos era su acompañante, un intrépido joven alto, corpulento y de facciones morenas quien se unió a su expedición en cuanto supo de qué se trataba. Llevaban semanas indagando dentro de la selva, buscando ciertas coincidencias con antiguos escritos de distintas culturas del Mundo. Todo apuntaba a que “El legado de Zion” (así era llamado lo que buscaba Airam dentro de los escritos) se hallaba en una zona donde la maleza era particularmente espesa.

La luz del día casi se había extinguido en el horizonte cuando los ayudantes de Airam le avisaron que debían interrumpir la búsqueda y continuarla por la mañana, así como que debían acampar en una zona más segura. Caminaron por algunos minutos hasta llegar a un puente, poco más en el camino pudieron encontrar un claro donde acampar de forma protegida, Carlos y Airam compartían la tienda de campaña principal, la más grande.

Aún entrada la noche, Airam seguía escudriñando el pedazo de pergamino. Carlos no podía dormir por la luz de la lámpara de su compañero y, renunciando a un plácido y duradero descanso nocturno, observó a su compañero; meditó un instante y buscó solución algunas de sus dudas más profundas.

-Airam, ¿qué tanto buscas en ese pergamino? Hemos llegado hasta aquí, ¿acaso crees que no podremos encontrar lo que buscamos con la información que ya tenemos?
-El conocimiento nunca es suficiente, el conocimiento es poder y el poder lo es todo. Busco posibles pistas de la ubicación exacta del legado de Zion en este mapa; sé que hemos llegado lejos y que podremos encontrar lo que buscamos en menos de 2 días con lo que sabemos.
-¿Dedicas tanto tiempo a buscar pistas sólo para ahorrar un poco de tiempo? Arriésgate a lo desconocido, será emocionante encontrar el lugar sin tanta ayuda.
-¿Hablas en serio? No hay que dejar cosa alguna al azar, eso es de hombres tontos e ignorantes; nosotros debemos deducir cuanta información sea posible antes de buscar ciegamente un lugar que quizá se halla a miles de kilómetros en la dirección contraria.
-¿Entonces temes equivocarte?
-Sí, creo que si. Llevo buscando cualquier indicio de la existencia de Zion desde hace años y hace apenas 6 meses que conseguí la suficiente información como para determinar que el mito si fue verdad… Zion existió hace siglos y fue una ciudad majestuosa. Ahora mismo estamos buscando un tesoro oculto, lo que los antiguos pergaminos llaman “el legado de Zion” que quizá sea más valioso que un diamante del tamaño de una casa.
-¿Tanto oro y joyas buscamos? Esto en verdad vale la pena.
-Creo que no has estado escuchándome. Te dije que el conocimiento es poder, si Zion llegó a ser el imperio más poderoso de su época es porque tenía un gran nivel de conocimiento y sabiduría. Todos los pergaminos que he encontrado sobre El Legado apuntan a que es una biblioteca oculta, no oro ni joyas.
-¿UNA BIBLIOTECA? ¿Hemos hecho una expedición tan larga y peligrosa sólo para buscar una simple biblioteca?
-Dicho en palabras poco razonadas, sí así es.
-¡Por Dios! Creí que buscábamos algo de mayor valor, por lo menos oro o unas pocas joyas, pero algo que de verdad tuviera valor. Buscamos unos cuantos libros antiguos que quizá sean ya ilegibles… creo que mañana por la mañana abandonaré la expedición, no vale la pena que continúe.
-Cuando te encontré en mis primeras expediciones a Sudamérica no parecías alguien avaro, si no alguien ávido de conocimiento e interesado en hallar los más profundos secretos de Zion.
-No soy avaro, simplemente digo que esa biblioteca no valdrá la pena después de haber viajado por la mitad del globo terráqueo y haber cruzado tantos peligros en África, Europa y aquí, tantas vueltas, viajes de un continente a otro…
-Como tú quieras creer, mañana seguiremos buscando, seguro que dentro de dos días más o quizá mañana mismo ya la habremos encontrado y si no deseas estar ahí, no tengo razones para oponerme a tu salida de la expedición.

Ambos individuos se dispusieron a dormir habiendo tenido tan intensa discusión. Por la mañana, cuando Carlos despertó con el débil canto de algunas aves de alrededor, vio que Airam ya se había levantado y arreglado; también pudo observar una pila de maletas con una nota encima, se acercó a leerla, pudo distinguir la caligrafía de su compañero que decía claramente: “Tus maletas están hechas. Puedes irte, he incluido tu pago de los últimos 3 meses. Un guía te espera cerca del puente que pasamos ayer, él te llevará de regreso al pueblo y de ahí podrás irte adonde quieras”. Carlos se arregló en pocos minutos y tomó sus maletas, había escogido su camino.

Airam se hallaba guiando a otros expedicionarios, les comentaba sobre las pistas que había encontrado en el mapa durante las últimas noches. Les decía que el mapa señalaba a una ubicación al norte de su posición, pero que ese lugar era un desfiladero, una trampa perfecta para aquel que no tomara el suficiente tiempo para analizar el mapa, ya que la maleza cubría el fin del suelo y caer cientos de metros era muy fácil ahí. La única forma de llegar –vivo– a su destino, era rodeando un lago cercano, bajando cuidadosamente por un desfiladero al sur y así llegar al lugar indicado por el mapa, en una zona bastante espesa de la selva.

-Sí, señores… Airam de verdad se toma esto en serio, ayer por la noche no dejaba de analizar cada detalle del mapa… creo que ha memorizado cada efímero fragmento de él, gracias a su entusiasmo en esta expedición, he decidido continuar y ayudarlo a descubrir las grandezas de Zion- comentó Carlos, quien llevaba sus maletas repletas de provisiones y artículos de primeros auxilios.
-Esto es casi una obsesión, pero me alegra que te hallas quedado en la expedición, amigo Carlos- dijo alegremente Airam.

Después de varias horas de recorrido y descansos esporádicos, el grupo de explorados habían llegado cerca de donde el mapa señalaba que el sitio se hallaba, donde extrañamente no habitaban muchos animales, de hecho por los alrededores no habían visto más que una o dos aves. Era una sorpresa para el equipo, dado que los cálculos indicaban que llegarían por la noche, mas el sol aún iluminaba fuertemente la zona, debía ser algunas horas pasado el meridiano. Parecía que Airam había descifrado el camino más corto para llegar a su destino.

Unos minutos después, la luz del sol era casi imperceptible, la maleza alrededor de los viajeros era muy espesa y los árboles apenas estaban lo suficientemente separados como para que una persona pasara entre ellos. Carlos sostenía la respiración para poder pasar entre los frondosos árboles. Algo sospechoso podía observarse más adelante, una pequeña edificación son finos símbolos tallados en las paredes. Era difícil de ver entre la sobra de los majestuosos árboles que lo rodeaban, pero Airam sabía que ése era su objetivo… el legado de Zion.

Los explorados se abalanzaron hacia la pequeña edificación, haciendo caso omiso al grito a Airam de que se detuvieran. Repentinamente hubo un brusco pero breve sismo, Airam tomó su linterna y enfocó rápidamente hacia donde había ido sus colegas… había un pequeño y delgado lazo atado entre los árboles, casi a ras de suelo y poco más adelante una profunda y ancha grieta que rodeaba el lugar al que deseaban ir. Había sido una trampa.

Sólo habían sobrevivido dos exploradores más aparte de Carlos y Airam, la travesía se tornaba más complicada y emocionante cada instante. Uno de los exploradores, con mucho sigilo y cuidado, se acercó al lazo y lo cortó rápida y eficazmente de un golpe seco con su navaja. Ahora el reto era atravesar aquella brecha medía más de 3 metros y la profanidad parecía ser suficiente para matar a cualquier infortunado que cayera dentro.

Airam envió un explorador de regreso al campamento para pedir ayuda y se dispuso a cruzar aquella abertura, un detalle tan simple que no detendría su ardua labor. Se ató una cuerda a la cintura y subió a la copa de un árbol particularmente alto cuyas ramas llegaban cerca del pequeño edificio, cruzando la grieta. Airam se sujetó temerariamente a una rama y cruzó velozmente; al haber avanzar más allá de la grieta, hizo un nuevo nudo con la soga en la rama y descendió suavemente; Carlos hizo lo mismo, pero el tercer expedicionario decidió regresar al campamento.

Así ambos valientes y determinados exploradores decidieron entrar al pequeño edificio. Por fin Airam había conseguido hacer su sueño realidad, se hallaba frente a lo que cientos de historiadores y arqueólogos habían calificado como un mito… se encontraba ante el legado de Zion.

***

Espero que les halla agradado este primer capítulo de esta historia cuyos capítulos iré publicando periódicamente.

  • Davius21

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#3

Escrito 01 octubre 2007 - 05:43

Eres mi inspiración:llora::llora:

#4

Escrito 18 diciembre 2007 - 22:33

Capítulo II
La puerta sellada


Airam y Carlos se posaron frente al pequeño edificio, cual no medía más de 8 metros de altura y 20 de anchura. Había un pequeño umbral de piedra en el centro de la fachada por donde los arqueólogos intentaron acceder a la enigmática biblioteca, pero éste se hallaba bloqueado por la maleza y algunas rocas. Ambos expedicionarios intentaron abrirse camino, pero les fue imposible; parecía que las rocas eran producto de un derrumbe interno, por lo que sería difícil liberar la entrada sin maquinaria pesada.

-Airam, debemos volver al campamento… no podemos hacer algo aquí y así- dijo exhausto Carlos, totalmente abatido ante la situación.
-No… no podemos rendirnos ahora- le respondió su interlocutor con un convincente toque de determinación.
-Obsérvate las manos… estás comenzando a sangrar, esto es imposible sin ayuda…
-NO. Nunca abandonaré este lugar sin saber qué es el Legado de Zion.
-Por lo menos intenta ayudarte con algo… mira, ahí hay un leño que parece bastante resistente… úsalo para hacer esto más fácil.

Airam tomó el madero que le había indicado su amigo y comenzó a emplearlo como en forma de palanca; pero fue inútil, la puerta simplemente estaba decidida a que ningún extraño cruzara al interior de la pequeña edificación.

-Airam… has hecho todo lo posible, regresemos al campamento y pidamos ayuda a la villa, seguro con más trabajadores podremos abrir esta puerta- declaró Carlos, viendo a su compañero batallando contra la sólida roca que fungía como puerta.
-NO. Ya te lo dije Carlos, no voy me a rendir aquí ni ahora, no llegué tan lejos para simplemente darme por vencido ante una simple pared- contestó el afligido explorador, escarbando con las manos seriamente lastimadas.
-¡Airam! Estás sangrando mucho, debemos regresar. Volveremos mañana a primera hora, te lo juro.
-No y ésa es mi última respuesta, Carlos.
-Necio, por lo menos véndate las manos antes de continuar… traigo algunos analgésicos y un antiséptico en la mochila, detente un momento.

El obstinado oyente no tuvo otra elección más que tomar un leve descanso, viéndose las múltiples heridas que tenía en los dedos de las manos y una profunda cortada en la palma derecha, producto de una filosa roca colocada en el centro del muro. Carlos le curó lo mejor posible las manos y se las vendó.

Carlos observó detenidamente a su compañero y comprendió, por la expresión de aquel, que le sería imposible hacerlo entrar en razón; así que decidió ayudarlo, se vendó igualmente las manos y comenzó a retirar las rocas más débiles que bloqueaban el umbral… poco a poco podía verse unos pequeños y oscuros atisbos del interior del edificio. Carlos comenzó a ver que la sangra fluía igualmente por sus brazos, estaba herido… pero no tanto como su amigo; decidió ignorar sus malestares y continuar con su labor, mientras Airam descansaba contemplando la fachada de la edificación pensando seguramente en cómo acceder.

Un débil derrumbe dejó al descubierto una pequeña abertura por lo cual podía contemplarse un suelo hundido en el misterioso interior del lugar; pero aún no era suficientemente espacioso el hueco como para que alguno de los dos pudiera adentrarse en la construcción.

-¡Lo has logrado, Carlos! Un poco más y estaremos antes un tesoro invaluable…- exclamó eufórico Airam.
-Debemos tener cuidado, Airam… un pequeño error y esto se derrumba sobre nosotros.
-Hum… es cierto, pero… ¿qué hacer…? Seguir así no es seguro.
-Veo que por fin estás razonando amigo… ¿qué tal si volvemos a…?
-¡No! No he desistido aún, ni pienso hacerlo. Necesitamos liberar la entrada usando algo… pero… ¿qué?
-Lo único que tenemos a la mano son troncos y rocas… y esa cuerda para volver del otro lado.

Hubo un momento de silencio total en aquel solitario e inhóspito lugar en las profundidades de la selva… donde ni siquiera el canto de algún lejano pájaro se escuchó.

-¿Tienes alcohol, Carlos?- preguntó Airam al cabo de unos minutos.
-Sí, media botella… no es mucho… ¿no prefieres algún otro antiséptico para tus heridas?
-Dame la botella de alcohol, es lo que necesito.
-Ten… pero… ¿no estarás pensando en…? ¡Es una locura!
-No, es algo ingenioso- sentenció Airam.

El decidido expedicionario tomó la botella y perforó la tapa con una pequeña aguja, arrancó una alargada hebra de la cuerda que se hallaba atada al árbol y la introdujo por el agujero de la tapa del recipiente a manera de mecha… había fabricado una pequeña bomba. Fue inmediatamente hacia el agujero entre las rocas e intentó atorar el bote ahí, lo aseguró con firmeza y extendió la mecha hasta que tocara el despajado suelo que bordeaba el pequeño edificio. Le pidió a Carlos un mechero para quemar el improvisado pabilo de la bomba, éste se le entregó de inmediato y, tras haber iniciado el proceso de la explosión, ambos se refugiaron tras la pared trasera del reducido edificio.

Un minuto transcurrió en lo que ambos creyeron una eternidad, cada segundo estaba más cargado de intriga que el anterior; hasta que una explosión poco potente les avisó a los temerarios exploradores que la entrada estaba por fin desahogada… ambos arqueólogos se posaron ante el umbral y cruzaron el estrecho agujero que se había producido en medio de las rocas; al entrar era poca la luz que les permitía ver algo… Airam prendió unas antorchas mejorando la iluminación del lugar, pero no la situación. El sitio estaba vacío, era una pequeña bóveda sin libros ni ninguna otra prueba de que fuese una biblioteca, nada… ni un efímero pergamino.

Repentinamente, un pequeño derrumbe selló nuevamente la entrada… el estrecho hueco por donde accedieron Airam y Carlos quedó totalmente bloqueado. Ambos arqueólogos se vieron fijamente, su destino se mostraba incierto ante lo que parecía su futura tumba.

***

Perdonen la tardanza señores, pero no crean que tengo mi rincón olvidado. ¿Qué les ha parecido este breve segundo capítulo? En base a sus opiniones iré mejorando esta historia ;-)

  • Zeus2810

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#5

Escrito 19 diciembre 2007 - 22:12

:) Hola, que tal compañero Desmodius, ¿como has estado?, espero que bien, al ver que tu nombre de usuario encabezaba el foro de Literatura, me dió mucha curiosidad darme una vuelta y ver que había, me metí a este hilo, y comencé a leer tu relato, la verdad está muy padre, desde ahorita me uno a tu círculo de lectores amigo. Saludos y muchas felicidades :) :) :)

P.D. Espero con ansía el tercer capítulo de tu relato, me has dejado en ascuas para saber que continúa. :)

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  • ilenna

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#6

Escrito 20 diciembre 2007 - 16:57

Fecilitaciones por la obra que has puesto en marcha amigo Des..
¡ Me encantan las historias de aventuras civilizaciones y lugares perdidos !
Desde ya.. me tienes pegada al relato esperando cada nuevo capitulo con impaciencia.
Besos

#7

Escrito 21 diciembre 2007 - 06:12

Muchas gracias a todos por sus comentarios, el capítulo III está en proceso de elaboración, de momento sólo he definido que se llamará El camino a la biblioteca y será donde por fin esta pequeña aventura a través del Amazonas dé fin y comience lo verdaderamente interesante, el Legado de Zion :D

Colega Zeus2810, me alegro de que te hayas pasado por aquí; como verás, ésta no es la historia que te había comentado antes y para la que te pedí ayuda, pero ésa la publicaré en tinta y papel aquí en México :)... algún día.

P.D: El signo imperial de Zion, es el de mi firma :-)

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#8

Escrito 24 diciembre 2007 - 03:57

Capítulo III
El camino a la biblioteca


El lugar donde se hallaban ambos arqueólogos, Airam y Carlos, parecía ser una siniestra y bien elaborada trampa para aquellos insensatos que quisieran indagar sobre el mítico imperio de Zion. Airam comenzó a observar el reducido lugar donde se hallaban encerrados él y su compañero, parecía ser un poco profundo que ancho… unos cuantos esqueletos en el suelo delataban que no eran los primeros en hallar ese pequeño edificio, ni los primeros en caer en la trampa.

-Bueno, estarás feliz ahora Airam, nos trajiste a nuestra muerte segura- dijo con un tono de irritación Carlos.
-No te preocupes, Carlos, saldremos vivos de aquí…-declaró Airam con un aire de inquebrantable tranquilidad.
-¿QUÉ? ¿Y cómo planeas que lo hagamos? ¿Derribando las paredes de un golpe? ¿Excavando con alguna cuchara hasta dar con el exterior?
-Bueno… lo de la cuchara suena interesante.
-¿Cómo diablos crees que vamos a salir de aquí?
-Esto es una trampa para aquellos que no saben cómo salir de ella, pero yo creo saber cómo hacerlo.
-Repito: ¿CÓMO?
-Estoy en ello… los grabados de las paredes cuentan una interesante historia y otras cosas bastantes útiles.

Carlos dio un vistazo hacia su estrecho alrededor, era cierto… las paredes tenían talladas infinidad de grabados desde el suelo hasta el techo. Parecían estar ahí a la expectativa de ser leídos por alguien. Airam pasó varios minutos analizando los símbolos en las paredes del lugar, pensando y hablando para sí mismo cosas aparentemente sin sentido. Se detuvo al llegar hasta la pared trasera, la cual tenía un detalle ornamental un tanto más grande y vistoso que los demás, con una leyenda clara y limpia.

El perspicaz expedicionario se posó frente al símbolo y lo iluminó lo mejor que pudo con su antorcha… lo vio desde diferentes ángulos, acercándose y alejándose de cada determinado tiempo, parecía que la mensaje era enigmático y de suma importancia.

-¿Qué tanto está viendo, Airam? Sabes que yo no puedo leer estos signos… ¿qué dice ahí?- dijo con cierta impaciencia Carlos.
-Es la Salida- expresó con determinación Airam.

Sin dudarlo por un segundo, Carlos se abalanzó hacia donde estaba su compañero para ver qué hacía éste para escapar de esa tumba de piedra. Airam seguía observando con detenimiento la inscripción frente a él, parecía absorto ante aquellos escasos, pero vistosos símbolos.

-“La Salida está frente a ti” es lo que dicen los símbolos, pero no entiendo qué quiere decir exactamente… no tiene demasiado sentido- declaró después de alguno minutos Airam.
-¿Habrá que empujar la pared? ¿o encontrar alguna piedra falsa?
-No… no lo creo, debe ser algo diferente… espera el piso también tiene símbolos tallados.
-¿Dicen algo de interés?
-Sí… ayúdame a levantar esta roca.
-¿Qué roca…? ¿Es la salida?
-Eso creo.

Entre ambos expedicionarios levantaron una delgada, pero pesada roca que servía de suelo al fondo de la edificación. Airam le explicó a Carlos que la inscripción rezaba “Si la habitación es una tumba segura, entonces otra tumba sería la salida ideal”, y que los zionís acostumbraban enterrar a sus difuntos debajo de los edificios, debajo de sus hogares. El hueco en el suelo conducía a una estrecha escalera de caracol que descendía hasta donde se alcanzaba a ver con la débil luz de las antorchas.

Ambos arqueólogos, concientes de que no tenían más opción, comenzaron a descender por las escaleras. El ambiente era, en efecto, más lúgubre conforme se iba avanzando; el lugar era, indiscutiblemente, una tumba. Airam dedujo que los cadáveres debían estar emparedados, porque mientras descendían, iba leyendo diversos nombres y epitafios en las paredes.

-Creo que éste era un mausoleo dedicado a los guerreros, porque todas las frases mortuorias rezan cosas como “murió por defender a su Imperio…”, “quien protegió valientemente a sus emperadores” y cosas similares- le explicó Airam a su compañero, después de algunos minutos de recorrer la escalera.
-Me imagino que era impresionante que te emparedaran aquí. Me pregunto cómo habrán logrado hacerlo en tan reducido espacio…
-No lo sé, pero quiero averiguarlo.

Los escalones parecían interminables en aquella densa oscuridad, sólo combatida débilmente por las tenues antorchas de los expedicionarios; durante cerca de una hora no hicieron algo más que descender, a lo que ellos creyeron varios kilómetros. Repentinamente, se encontraron frente a la entrada a una cámara bastante amplia iluminada de alguna misteriosa forma.

Se adentraron pronto a aquella enigmática cámara de piedra, que parecía una cueva enorme con un techo que no se alcanzaba a ver. La grandiosa (y asombrosa) iluminación provenía de unos cristales incrustados en las paredes. El piso era únicamente un amplio y extenso puente de piedra que conducía más allá de donde la vista alcanzaba a dar; era el único elemento, de hecho, que podían apreciarse con claridad, además de las paredes, porque el techo y el suelo debajo del puente se perdían en la oscuridad de aquel maravilloso recinto.

Los explorados quedaron atónitos contemplando aquel espectáculo natural durante algunos minutos; hasta que continuaron su marcha parsimoniosamente, para no perder detalle alguno de tan magnífico lugar. El puente tenía diversos signos y estaba claramente trabajo por la mano del hombre, igual que algunos fascinantes grabados en las paredes. Algunos minutos después de haber recorrido el puente, los arqueólogos decidieron tomar un breve descanso.

-Esto es asombroso, Airam… creo que por fin has hallado el Legado de Zion- dijo optimista Carlos, después de haber tomado una abundante cantidad de agua.
-No, esto únicamente una antesala al verdadero Legado Imperial… la biblioteca debe estar al final de este puente.
-Hemos caminado por horas, ¿no crees que deberías volver a la superficie? Seguramente ya han llegado algunos hombres a ver qué sucedió con nosotros…
-No, ya te lo dije Carlos, yo vine a este lugar para hallar el Legado de Zion y no voy a retirarme hasta haberlo visto y haberlo descifrado.
-Creo que no puedo combatir contra tu necedad… sigamos adelante entonces.

Ambos expedicionarios reanudaron su marcha hacia el fin del puente, cual no lograban ver pese a la extraordinaria iluminación del lugar. Caminaron durante más de 2 horas, tomando pequeños descansos cada 20 ó 30 minutos; sabiendo que a cada paso que daban, rendirse era cada vez una posibilidad más lejana. Sólo veían al frente y continuaban su travesía cruzando aquel interminable camino.

Después de algún tiempo, ambos arqueólogos desfallecían y estaban ya bastante escasos de agua en aquella paradójica senda que parecía no tener fin; conforme ambos colegas avanzaban, sentían que el calor se intensificaba un poco más y más, hasta el punto que sentían que caminaban en un árido desierto, un camino hacia su muerte.

-Airam… volvamos, mientras aún tengamos algo de agua y no haya algún problema…
-No.. no voy a… rend-d…irme… tengo que… e-en…cont-trar… e-el Leg…a…d-do.
-Es una locura… no vamos a-a lograr-rlo viv-vos… ja… más…
-Sólo sigue-e adelant-te

Carlos, resignado, sólo continuó caminando, con la ropa empapada en sudor. Airam le llevaba dos o tres pasos de ventaja a su compañero, pero estaba bastante débil, comenzaba a nublársele la vista y su andar era bastante irregular. Continuaron por cerca de media marchandp, casi resignados a morir en ese lugar. Conforme avanzaban en el trayecto, la luz de los cristales iba aminorando, hasta que ambos expedicionarios tuvieron que andar nuevamente en una densa oscuridad, sólo iluminados por sus débiles antorchas.

Airam tropezó con una gruesa grieta en el suelo, estaba tan débil que sólo pudo agarrarse del brazo de su colega, pero fue inútil, su peso los venció a ambos y cayeron por una ladera que estaba justamente delante de ellos; era una inclinada rampa de piedra que parecía haber sido elaborada para resbalar sin poderse detener en ella, obteniendo serias heridas.

Ambos expedicionarios cayeron dentro de un cenote, de aguas poco profundas, sólo lo necesario para amortiguar su caída. Ambos tenían finos cortes a lo largo de todo el cuerpo, Airam tenía uno especialmente doloroso en la pierna derecha. Habían perdido las vendas de sus manos y las heridas que habían logrado cicatrizar, se habían vuelto a abrir; ambos colegas estaban exhaustos, heridos y casi abatidos.

Pero, por alguna inexplicable razón, estar inmersos en al agua era relajante, una sensación sumamente placentera y reconfortante. Airam estaba sangrando profundamente de su herida en la pierna derecha, pero la sangre se desvanecía en las profundidades de la laguna al tiempo que su herida cicatrizaba velozmente. Algunos minutos bastaron para que se sintieran aliviados, no por completo, pero si lo suficiente para seguir andando.

Continuaron su camino, sin cruzar muchas palabras sobre aquel extraño lugar en donde se hallaban ahora, dado que ya habían afrontado que podían encontrar cualquier cosa en aquellos parajes. Después de algunos minutos, se encontraron dentro de una cámara no muy extensa, de techo bastante bajo y suelo arenoso. Airam se detuvo a ver unas inscripciones en la pared que conducía hacia ese recinto. Más allá, una columna se alzaba ante tres túneles.

-Airam, ¿crees que alguna de ésas sea la salida?- preguntó Carlos, con un inevitable aire de alivio.
-No lo sé, pero es seguro que uno de los tres caminos lleva a la biblioteca.
-Bueno… después de haber vivido todas estas experiencias, creo que es justo que encontremos el Legado.
-Así se habla amigo, sigamos.

Carlos se detuvo frente a la imponente columna de roca tallada, en cuyo frente sobresalía una clara y llamativa inscripción, que Airam tradujo como: “Sigue tu camino y la muerte hallarás, toma el camino de los nobles y tu salvación tendrás, mas si tu destino deseas conseguir sólo toma la senda correcta”.

-¿Qué diablos quiere decir eso…? ¿Si seguimos derecho, morimos?- preguntó seriamente sobrecogido Carlos.
-Indica que debemos elegir bien nuestro camino.
-Ah claro, pero ninguno dice “Camino correcto”, ¿Cómo planeas encontrar el camino correcto? Y, ¿cuál es el camino correcto, el de la salvación o el de nuestro destino?
-Me imagino que el nuestra salvación nos llevará a una salida hacia el exterior y el de nuestro destino nos llevará hacia la biblioteca.
-Bien… es hora de que elijas el mejor camino Airam… no te equivoques o ésta será nuestra tumba.

Airam meditó un poco, observó detenidamente las tres aberturas: una tenía un débil haz de luz en lo más lejano de sus profundidades, la de en medio tenía un elegante marco tallado y la de la derecha presentaba un aspecto lúgubre y decadente. Exhaló decididamente el intrépido arqueólogo y le dijo a Carlos que era el camino de la derecha… Carlos dudó un momento, pero después siguió a su compañero confiadamente.

Ambos se adentraron en el oscuro pasadizo; pocos metros después de haber avanzado, ambos volvieron a caer abruptamente en una áspera ladera… los resultados fueron peores que su anterior caída. Se impactaron contra el suelo, pocos instantes después, con profundas heridas; cuando pudieron incorporarse, vieron un edificio subterráneo que alzaba de forma magnífica iluminado por aquellos extraños cristales… habían llegado a la biblioteca.

***

Bueno… he aquí el 3er capítulo de la historia… pronto sabrán qué es el Legado de Zion realmente ;-) :D y espero que este capítulo, que al final se me alargó un poco, sea de su agrado.

#9

Escrito 24 diciembre 2007 - 22:18

:) Hola amigo Desmodius, perfecto el tercer capítulo, estoy ansioso por saber que sigue. Saludos amigo, te mando un abrazo y que tengas una Feliz Navidad en compañía de tus seres queridos. :) :)

Gracias amigo e igualmente para ti y toda tu familia ;) y con respecto a este capítulo III, compuse algunos detalles, porque eso de escribir por la noche no es precisamente lo mejor... bueno, el capítulo IV será para estos días :)

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#10

Escrito 03 enero 2008 - 06:59

Gracias amigo Fabri. El capítulo IV lo tendré listo para mañana o para el viernes, sólo debo terminar de redactarlo adecuadamente y, en unos minutos, pondré una breve sinopsis de cada historia que planeo postear en este hilo (de momento).

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#11

Escrito 07 enero 2008 - 09:19

Capítulo IV
El Legado Imperial


Sin importar sus profundas y graves heridas, ambos arqueólogos quedaron pasmados por algunos instantes ante la impresión de ver aquel edificio tan imponente construido. Al volver a ser concientes de la realidad que vivían, ambos exploradores notaron sus heridas; Airam tenía una cortada bastante extensa y dolorosa en el brazo izquierdo y casi no podía apoyarse por su herida en la pierna derecha, eso más un profundo corte en la espalda que lo obligaba a permanecer totalmente encorvado.

Carlos había sido más afortunado y sólo tenía un corte arriba del ojo, de la ceja hacia el cabello y varios cortes leves en la espalda; además, había aterrizado en un pequeño montón de arena al pie de la base de la ladera. Airam se sostuvo de su compañero, ya que andar le era muy difícil.

-Ten-ne…m-mos q-que lle…g-ga..r a…- Airam no pudo seguir hablando por escupir un grueso hilo de sangre, estaba bastante malherido.
-No te… esfuerces, amigo… estarás bien, te lo… prometo…- le dijo alentadoramente Carlos a su amigo.
-E-el… Leg-ga…do…
-Sí… es el Legado de Zion… por fin hemos llegado… pero… ¡¿qué es eso?!

Carlos se detuvo un instante al ver hacia el precipicio debajo de ellos, la lejana luz de los cristales a cientos metros debajo de ellos mostraba una laguna en el fondo del lugar, debía ser una similar a la que los curo anteriormente; debían llegar ahí si deseaban vivir.

-Airam… allá abajo podremos recuperarnos… sólo debemos llegar…
-P-per-ro… e-estam…o-os…
-No te preocupes amigo… llegaremos a salvo… tenemos que llegar… caminando, porque si… nos lanzamos… es una muert-te… muerte segura.

Carlos continuó caminando, firma hacia el frente, con Airam débilmente sujeto a él; el camino que conducía hacia la biblioteca se bifurcaba un poco antes de la entrada del edificio. El otro camino se describía un camino en espiral hacia abajo, debía de ser el camino para llegar al pequeño lago. Carlos tomó la desviación ante el majestuoso edificio subterráneo, les esperaba un largo camino si deseaban salir bien librados de aquella sorprendente travesía.

Su destino se hallaba cerca de 300 metros debajo de ellos y el pronunciado camino en espiral no felicitaba su labor, pero Carlos parecía decidido a cumplir su cometido… sólo veía hacia el frente y avanzaba pesadamente soportando el peso de su moribundo compañero. Pasados unos minutos, Airam se desplomó inconciente al lado de su amigo… estaba abatido. Airam comenzó a perder la visión del lugar, todo se volvió lentamente en una uniforme sombra negra… comenzó a oír rumores en torno a sí, difusas sombras se movían violentamente frente a sí, tuvo visiones indescifrables…

-¡… No debiste…!
-¡Él iba a…!
-¡… No importa, yo…! ¡soy quien toma…!
-¡Tú cometiste…!
-¡Él es el…! Y tú lo…
-… Yo no…

Airam tenía extrañas visiones de su familia en el pasado, discusiones entre sus padres por diversas razones… era una tortura insoportable, pero inevitable en el estado desvanecido en el que se hallaba. Su vida transcurría frente a sus ojos en extrañas y casi indescifrables visiones; en las cuales, sus más profundos traumas infantiles, lo acribillaban…

-¡… Déjalo ya…!
-¡No…! ¡Él tiene que…!
-¡Eres un tonto…! ¡Debo de…!
-… él es quien…
-… tonto, ¿y… agradecerá?
-No importa… esto no…

Las quiméricas ilusiones de la mente de Airam no dejaban de atormentarlo, su pasado revivía de forma caótica en su mente. Su tortura continuó sin cesar, hasta que abrió los ojos y pudo ver que estaba tirado en el suelo, estaba consciente porque podía sentir su abominable dolor, a juzgar por el tranquilizante sonido del agua, Carlos los había logrado trasladar por gran parte del camino. Su amigo estaba tirado en el suelo, parecía rendido ante el cansancio…

-A-Airam… c-casi lo log-gro… debes llegar-r a la lag-guna… está m-muy cerca… recupér-rat-te…- dijo con un hilo de voz Carlos, tirado en el suelo.
-N-no, n-no… no pued-do… d-dejart-te… aq-quí… yo… yo… d-debo…- Airam sólo se incorporó encorvadamente, pero decidido a salvar la vida de quien intentó hacer lo mismo por él, sin hablar más.

Airam tomó de los hombros a su devastado colega y lo arrastró por la parte final del sendero, el hipnótico sonido del agua era tan cercano que resultaba frustrante saber que estaba a tantos pasos de ellos… eran poco menos de 20 metros, pero para el intrépido expedicionario parecía una distancia eterna.

Carlos sólo se limitaba a no oponer resistencia mientras era débilmente arrastrado por su amigo, quien no tardó más de unos pocos minutos en caer arrodillado ante la visión de su salvación, estaba a escasos metros de llegar, pero estaba vencido… por completo. Airam inhaló profundamente y exhaló fuertemente, por su mente se fijó una sola frase: “No aquí, no ahora, no así”; el decidido arqueólogo tomó con más fuerza a su camarada y se propuso como única meta llegar a la laguna… unos cuantos pasos y sintió la tibia textura de la pequeña laguna… sólo eso pudo sentir antes de desvanecerse nuevamente.

-No lo puedo creer…
-… Yo tenía la…
-…no creas que…
-Él es increíble…
-…no debe sufrir más…

Airam tenía pacíficas visiones sobre la reconciliación de sus padres en su juventud, era relajante ver aquellas gratas escenas. Las sombras se movían armónicas frente a sí… pensaba estar muerto…

-¡Airam…! ¡Airam, despierta! ¡amigo, abre lo ojos!- gritó efusivamente Carlos.
-¿Ah..? ¿Qué…? ¿pero, dónde estamos?- dijo totalmente desorientado Airam.
-Lo lograste, terminaste de llevarnos a la laguna y ahí pudimos curarnos, yo tardé unos instantes en aliviarme, pero tú seguiste inconsciente aún cuando tus heridas cicatrizaron, así que decidí traerte aquí arriba para que la primera visión que tuviera fuera la del Legado Imperial.

Se hallaban frente a unas imponentes puertas de piedra majestuosamente labradas. Airam se incorporó lentamente; al estar totalmente erguido, pudo ver un extraño símbolo en el centro del pórtico, sobresalía como un grabado único aún estando dividido por la ranura de las puertas. El osado explorador posó una mano en la entrada y empujó fuertemente las puertas… éstas se abrieron sin oponer mayor resistencia.

Al fin, ambos arqueólogos podían presenciar la fascinante biblioteca de Zion, el Legado Imperial perdido por siglos… los mitos resultaban ser ciertos.

***

Bueno… perdonen el retraso, amigos foreros, pero he aquí por fin el 4º capítulo de la historia… la verdadera historia de Zion está muy cerca :D.

  • Zeus2810

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#12

Escrito 08 enero 2008 - 21:07

:) Muy bueno el cuarto capítulo amigo Desmodius, te felicito, cada vez me voy enganchando más con la Histora. Esperemos ahora el 5o capítulo :D :D :D . Saludos y Feliz año Nuevo amigo (aunque ya es algo tarde O:) O:) :D :) ), te deseo lo mejor para este año que ya ha comenzado. :)

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  • ilenna

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#13

Escrito 10 enero 2008 - 17:51

Me puse al día con los 2 siguientes capítulos y son geniales! la cosa esta interesante amigo Des :-o
Ahora a esperar el quinto ;) :D
Saludos

#14

Escrito 13 enero 2008 - 08:23

Gracias por los comentarios, amigos... intentaré colgar mañana mismo el capítulo V... la verdadera historia de Zion está cerca :D

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#15

Escrito 10 febrero 2008 - 19:18

Eres muy bueno Desmo, en la tarde leere tus fragmentos más tranquilamente que vengo despertando...X-D
Cuando los lea te doy mi opinion...!!!!
Saludos...!!!
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