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oscarock

The Last Dance, estupendo documental

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oscarock Aldia, Erudito del Primer Pecado

Publicado
vida restante: 100%

Buenas a todos.

Ya me he tragado The Last Dance, de Netflix, entero.

Tal vez iría mejor en el foro de deportes, pero como es un documental, y muy bien hecho, y a vosotros os conozco más, pues lo meto aquí.

Para quien no sepa de qué va es sobre la carrera en la NBA del mejor jugador de baloncesto de siempre (con permiso de quien pueda preferir a otro crack), Michael Jordan.

Ojo, puede que haya a partir de aquí algo que haya quien pueda considerarlo spoilers. Que hombre, realmenten no lo son, son hechos mas que pasados, pero bueno, por si acaso aviso y quien quiera que lo deje aquí porque no sabe nada de Michael Jordan y que vea el documental, y continúo mas abajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

continuando

Muy bien rodado. Aprovechando material guardado para ir haciendo flashbacks desde la temporada final, la de "el último baile", con todas las otras. Narrado de tal manera de que si no lo recuerdas, o eras muy joven, estás pendiente de cómo evoluciona el playoff de cada episodio, de si ganan, de cómo interactúan los jugadores, etc. Con episodios centrados en las piezas clave, Scottie Pippen, Dennis Rodman, Phil Jackson, etc.

Me ha gustado mucho. De hecho, ví diez minutos y lo dejé. Estaba bien, pero eso, un documental. Me lo empezaron a recomendar de mas sitios, me puse con él, y lo he devorado.

Posibles fallos. Pues que sea demasiada coba a Michael Jordan, no en vano esto viene de él. Sin embargo, la verdad es que como persona no acaba tampoco muy bien parado. Ya sabíamos que era "especialito" con por ejemplo la paranoia de ponerse a jugar a béisbol, sin embargo justo con eso, pues ahora tiene un poco mas de lógica viendo como llevaba lo de su padre. Pero lo que igual no sabíamos era lo cabrón que era con sus compañeros menos dotados. Directamente, bulling, por mucho que lo excuse "es para que aprenda y se haga duro".

Como dato bueno para complementar el documental, lo que piensa de él por ejemplo Scottie Pippen https://www.lavanguardia.com/deportes/baloncesto/nba/20200522/481321622861/pippen-michael-jordan-the-last-dance-enfado.html

o Horace Grant: https://as.com/baloncesto/2020/05/20/nba/1589930381_804538.html

Que bueno, sumando dos y dos la verdad es que puede que si Michael Jordan está de acuerdo con lo que sale el documental, pues posiblemente es que se quede corto y todo en algún aspecto.

Como sea, recomendadísimo para ver lo que representó el Mas Grande.

Un saludo.

 

 

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Consolas: Playstation 4 y Xbox 360

 

 

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SirLancelot ¡Mods lover!

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oscarock Aldia, Erudito del Primer Pecado

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vida restante: 100%
hace 12 minutos, SirLancelot dijo:
  Mostrar spoiler

¿El tipo se dedicaba a hacer bullying? Se me acaba de caer un mito.

 

 

Si bueno, parece ser que por culpa de eso, no lo traga prácticamente nadie de sus ex-compañeros. Y es que igual la cosa es peor y todo. Hay alguno que dice que los pegaba y todo.

Tampoco es que Jordan se esconda demasiado, deja claro que él es el mejor y a su lado el que no esté a la altura le va a hacer la vida imposible. Y que los que critican eso, es que son unos perdedores y no saben de lo que hablan.

Tremendo el odio con los Detroit Pistons e Isaiah Thomas. Claro, que estos eran mas cabrones todavía, vaya perlas los Bad Boys. Y que buenos que eran.

Pedazo de documental que no es de extrañar que esté tan bien valorado en todos lados.

Y tampoco hay que dejar de lado la faceta deportiva. Ese tío era de otra galaxia. Mas de una década metiendo 40 puntos partido sí, partido también, lo mas grande que se ha visto nunca en una cancha de baloncesto.

Un saludo.

 


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oscarock Aldia, Erudito del Primer Pecado

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Por cierto, copio y pego (de la wikipedia, no es que me haya matado mucho :D) criticas y audiencias del documental que mas éxito está teniendo y el mas visto en todo el mundo:

Recepción

Crítica

The Last Dance ha recibido críticas muy positivas de parte de la crítica y de la audiencia en general. En el portal de internet Rotten Tomatoes, la película tiene una calificación de 97%, basada en 31 reseñas, con una puntuación de 8.68/10 por parte de la crítica.13 Por otro lado, la página Metacritic le ha dado a la serie una puntuación de 91 sobre 100, basada en 12 críticas, indicando "aclamación universal".14

Audiencia

Los dos primeros capítulos recibieron una aceptación elevada en Estados Unidos, con 5.6 y 5 millones de espectadores respectivamente en ESPN, con un rating del 2.53/2.25 de audiencia para una televisión por cable.8 Al contabilizar también el canal ESPN2, la audiencia media se situó en 6.1 millones, convirtiéndose en el documental más visto de la historia de la compañía.15 Además, en la plataforma Netflix, se convirtió en el segundo documental más visto durante la semana de su estreno.

El tercer y cuarto episodio tuvieron una audiencia en su estreno en Estados Unidos de 5.2 y 4.8 millones de espectadores respectivamente en ESPN, con un rating de audiencia del 2.27 y 2.10.9

El quinto y sexto episodio tuvieron una audiencia en su estreno en Estados Unidos de 4.8 y 4.4 millones de espectadores respectivamente en ESPN, con un rating de audiencia del 2.03 y 1.85.10

Los episodios séptimo y octavo tuvieron una audiencia en su estreno en Estados Unidos de 4.3 y 4.1 millones de espectadores respectivamente en ESPN, con un rating de audiencia del 1.85 y 1.76.11

Los dos últimos episodios obtuvieron una audiencia en su estreno en Estados Unidos de 4.9 y 4.5 millones de espectadores respectivamente en ESPN, con un rating de audiencia del 2.04 y 1.85.12

Además de estos datos sobre Estados Unidos, hay que tener en cuenta que, durante muchas semanas, la serie documental fue de las más vistos en Netflix, convirtiéndose en el documental más visto en todo el mundo.16

 

Vamos, que hay que verlo, aunque sea para ver qué narices está pasando con este documental de que habla todo dios.

Pd Mención especial a la dejada en bragas de TODO el equipo de los Chicago Bulls que había cuando llegó procediente del draft, y de los que se encargó de que echaran a la mayor parte, tratándolos a todos de cocainómanos. Cosa que a la NBA, si mirais por ahí, evidentemente le ha sentado como un tiro. Aunque tuviera razón Jordan, cosa muy posible.

Un saludo.

 

Editado por oscarock
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Lord_Jac HARENA TIGRIS

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La verdad es que está muy bien el documental. Creo que hace un buen relato de una época muy importante de mi vida (me hice fan de Jordan en 1984, cuando le vi jugar en las Olimpiadas de Los Ángeles y es el deportista al que más he seguido).

Lo que me extraña es que haya generado polémica el documental, porque prácticamente nada de lo que ahí se dice es nuevo y cualquiera que siguiera un poco la NBA durante esos años había oído hablar de esas cosas. Y sobre Pippen... Jordan siempre ha dado un poco una de cal y otra de arena al hablar de él. Recuerdo que cuando todavía estaban en activo, tras batir el record de victorias de regular season, en una entrevista Jordan comentaba que Pippen era el jugador con más capacidad de había conocido pero que le faltaba mentalidad de ganador y necesitaba ser arrastrado el resto del equipo para tener esa mentalidad.

Por cierto, que el documental todavía podría haber sido más duro con Pippen, que la temporada de la vuelta del Jordan tras su paso por el baseball, apenas sale una toma de Pippen tirando una silla al campo y sin meterse más en harina, cuando podrían haber hablado de cómo perdió los papeles ese, las rajadas que soltó sobre Jerry Krause y cómo perjudicó al equipo reduciendo su rendimiento (y forzando expulsiones como la del día del lanzamiento de silla al campo). Sólo cuando se empezó a hablar de que Jordan iba a volver se relajó un poco y cambió su actitud (y protagonizó la famosa imagen de enseñar la suela de unas Air Jordan con el logo de Michael y haciendo con el dedo el gesto de que volviera, que sí que sale en el documental).

De esa parte sólo comentan que los Bulls no iban bien y poco más, lo que yo creo que es una consideración muy positiva hacia Pippen.

Y que Jordan era muy duro en los entrenamientos, los piques con Reggie Miller y tal, no sólo se han sabido siempre, sino que Jordan no tenía precisamente una buena imagen de cara al público. De hecho la parte de Miller me ha extrañado porque parece que no se llevaban tan mal, cuando yo recuerdo que Jordan soltaba sapos y culebras cada vez que hablaba de Reggie Miller (y lo recuerdo bien porque Miller también era uno de mis jugadores preferidos).

Pero vamos, que Jordan es un deportista que entre sus muchas cualidades siempre ha destacado por su desmedida competitividad. Eso es lo que le hacía estar unos cuantos pasos por encima de cualquier otro jugador... Y todo tiene su lado bueno y su lado malo. Pedirle que además de ser el tipo capaz de hacer ganar al equipo, también fuera un tipo amable y condescendiente, sería un contrasentido. Jordan ponía las pilas a todo su equipo, era implacable con cualquiera que se pusiera en su camino. A lo mejor la mitificación de su figura que se ha producido con el tiempo ha hecho que se borre esa parte, pero ya digo que en su mejor momento Jordan ya era muy cuestionado socialmente porque no caía precisamente bien.

...Y aun así, lo único malo que se puede decir de él es que no era un tipo simpático, porque gestos antideportivos se vieron muy pocos y no era precisamente un jugador marrullero ni tramposo. Y cuando le tocó perder (que no fueron pocas veces tampoco) mostró mucha más deportividad que algunos de sus rivales (y sale en el documental el ejemplo más claro).

Yo la verdad es que lo he disfrutado mucho y creo que en general es muy fiel a la trayectoria de Jordan durante esos años. Se echan en falta más comentarios de algunos rivales como Magic o Karl Malone y para mi gusto cargan demasiado en la figura de Jerry Krause y la polémica por la reconstrucción del equipo de los últimos años. Pero tiene cosas muy interesantes y creo que está narrado de forma muy amena incluso para quien no conozca mucho de la figura de Jordan y la hegemonía de los Bulls durante esos años. Para quien le guste el baloncesto y no tuviera ocasión de vivir esa época creo que es imprescindible, porque no se puede entender el baloncesto posterior a los Jordan sin entender lo que supuso su figura.

 

Saludos!!

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-Your compassion is a weakness your enemies will not share.

 

-That's why it's so important. It separates us from them.

 

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moebius32 Childrer

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Yo creo que el revuelo que se ha montado es reflejo de la época en la que vivimos. La de lo políticamente correcto. La decepción por parte de la gente, que creció con el personaje, ha venido porque poco nuevo se ha contado que no se sabía antes. Jordan podía haber dulcificado su imagen porque tenía mano 100% en el documental y se ha mostrado como era. No creo que haya cogido por sorpresa a nadie que haya seguido su carrera. También es verdad que este tipo de comportamientos en EEUU están más normalizados y la prensa deportiva no tiene nada que ver con la que hay aquí.

 

Como documental de Jordan poco que añadir. Si es cierto la historia aquella que dio el OK cuando Cleveland ganó el anillo está claro que era un paso para poner en perspectiva a su carrera a la gente joven. Que es increíble e irrepetible. A nivel de producción, montaje y guion me parece titánica. Ordenar información a tantísimo contenido y crear una narrativa interesante es complicado, con la vida de MJ menos, eso si. La parte que menos gustó es que habían jugado mucho con las expectativas de lo que se grabó en su último anillo y o no se ha enseñado todo o lo que se grabó fue muy contenido. Tampoco me ha gustado que se han obviado a ciertos jugadores importantísimos de aquella época como a Harper.

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Lester F Ebony

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vida restante: 100%

He leído que Pippen está bien cabreado por lo que sale y viendo la descripción de lo que sale, dicen que son todo mierdas y siendo así lo va a ver su puta madre. A mí me mola el basket, no las mierdas que hubiera en ese vestuario (que no está de más conocerlas, pero parece que es el foco exclusivo del documental).

 

Lo que tengo claro es que hay que ser muy retrasado para tirar tu imagen a la puta basura de esta manera. MJ ha dejado claro que es un saco de mierda, otra razón para que lo vea su puta madre. Tampoco fue nunca la Madre Teresa, pero el tipo ha dejado su imagen en la auténtica mierda. Ahora mismo, tras leer las reacciones de la peña (gente como Horace Grant y demás) me parece uno de los tipos más mezquinos y cobardes de la historia del deporte.

 

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oscarock Aldia, Erudito del Primer Pecado

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hace 11 minutos, Lester F dijo:

He leído que Pippen está bien cabreado por lo que sale y viendo la descripción de lo que sale, dicen que son todo mierdas y siendo así lo va a ver su puta madre. A mí me mola el basket, no las mierdas que hubiera en ese vestuario (que no está de más conocerlas, pero parece que es el foco exclusivo del documental).

 

Lo que tengo claro es que hay que ser muy retrasado para tirar tu imagen a la puta basura de esta manera. MJ ha dejado claro que es un saco de mierda, otra razón para que lo vea su puta madre. Tampoco fue nunca la Madre Teresa, pero el tipo ha dejado su imagen en la auténtica mierda. Ahora mismo, tras leer las reacciones de la peña (gente como Horace Grant y demás) me parece uno de los tipos más mezquinos y cobardes de la historia del deporte.

 

 

No te equivoques, que la polémica por lo que se vé en el documental por la manera que tenía Jordan de tratar a sus compañeros o a Krause, es lo que mas choca, pero si te gusta el baloncesto lo vas a disfrutar muchísimo, porque de hecho es el 90 % del mismo, no es que se dediquen exclusivamente a los tejemanejes de vestuario en plan reallity sórdido.

No se trata de disculparlo, todo lo contrario, se le está dando bien por todos lados, y además no cuesta nada deducir que de hecho es peor de lo que sale.

Pero para disfrutar de baloncesto, en serio, te gustará, no se ha visto nada nunca igual. Eso sí, Jordan como persona (que no como jugador) ha bajado de la divinidad a lo terrenal para lo malo. Aunque como ha dicho antes Lord Jac, la gente que seguia la NBA en aquel momento de hecho ya mas o menos lo sabían, aunque aquí es que está todo contado, como pasando de todo. Por ejemplo, su ludopatía. Lo de "no soy ludópata porque soy millonario" es a la vez una excusa y un acto de chulería. Y la verdad, puede que al final sí tuviera algo que ver eso con su primera retirada, por mucho que en el documental se niegue.

Pero vamos, reiterando lo que he dicho antes, si te gusta el baloncesto dale una oportunidad.

Aprovecho para cortar y pegar parte del artículo de La Vanguardia escrito por Santiago Segurola de hoy mismo sobre el documental y Air Jordan:

https://www.lavanguardia.com/deportes/20200524/481362092599/jordan-nba-the-last-dance-pippen-jackson.html

 

Jordan y el despotismo absuelto

Las primeras escenas del kilométrico documental The last dance (Netflix) revelan el carácter de las siguientes ocho horas dedicadas a recorrer la peripecia de Michael Jordan en los Bulls de Chicago, ganador de seis campeonatos de la NBA en los años noventa. El título, probablemente basado en The last waltz , la película de Martin Scorsese que captura los dos conciertos de despedida de The Band, evoca la última, brillante y traumática temporada del equipo, antes de su desintegración, forzada por la fatiga general, los problemas contractuales y el desprecio que sentían las estrellas, con Jordan, Scottie Pippen y el entrenador Phil Jackson a la cabeza, por Jerry Krause, el pequeño, obeso y atormentado general mánager de la franquicia.

Krause había construido con pericia aquel equipo, uno de los más célebres en la historia del deporte. Eligió a Jordan en el draft de 1984 y al fenomenal Scottie Pippen en 1987, un desconocido procedente de un equipo universitario igual de desconocido. Krause se empeñó en contratar como ayudante de entrenador a Phil Jackson, discreto exjugador de los Knicks de Nueva York cuya trayectoria como técnico se limitaba a la dirección de un equipo en Puerto Rico y a otro, los Patroons de Albany en el sumidero de la CBA. Juntos sacaron a los Bulls de la mediocridad en la que estaban instalados y lo transformaron en el parangón universal del éxito. Y juntos, dedicaron su talento, energía y perfidia para desacreditar, abusar y humillar a Krause. Alrededor de ese eje gira la última temporada y el último título de Jordan, Pippen y Phil Jackson en los Bulls.

La serie, que se ha erigido en la más vista en la historia de Netflix, explica a los Bulls menos como equipo que como un perfecto vehículo al servicio de Michael Jordan. Todos los demás integrantes del elenco de The last dance figuran en el reparto como actores secundarios, importantes y lujosos algunos de ellos, pero absolutamente laterales.

El relato comienza con Jordan sentado en un sillón. Es un espacio luminoso y vacío que refuerza deliberadamente la magnitud del personaje.

Tanto como lo que dice Jordan interesa su gestualidad, la manera en que se relaciona con la cámara y el peculiar atrezzo que ha elegido. No está sentado, está repantingado. A su lado, al alcance de su mano derecha, una pequeña mesilla sostiene un vaso de whisky y un habano.

No parece una elección políticamente correcta, pero estamos ante Jordan y lo que transmite: un poder incesante. Está claro que Jordan desea que el puro y la copa aparezcan allí, signifique lo que signifique para la audiencia.

La idea de su gobierno absoluto, de raíz preocupantemente abusiva, está presente en The last dance desde el primero hasta el último minuto, con excepción de su periodo universitario en los Tar Heels de la Universidad de North Carolina, dirigido por Dean Smith, mentor del que ha desdeñado su compromiso en la causa contra la segregación racial, asunto en el que Jordan no ha dudado en colocar por delante sus intereses económicos. “Los republicanos también compran zapatillas deportivas”. Esa declaración no le abandonará nunca.

Las imágenes de Jordan recorriendo el campus de Chappel Hill son las más cercanas a la idea de un joven feliz, no lastimado por la metralla de la fama. En su actitud y declaraciones se advertían entonces una ingenuidad que desaparece casi inmediatamente después de su ingreso en la NBA, un campeonato que le recibió en el momento perfecto, después de que Magic Johnson y Larry Bird lo rescataran del barro y lo elevaran a una categoría que sólo requería un último peldaño: la expansión mundial. Es ahí, en 1984, donde entra Jordan. The last dance lo cuenta con detalle, sin olvidar ni uno de los aspectos que todos sabemos. Ni los más jóvenes discutirán la primacía de Jordan como jugador.

Imágenes de hace 20 o 30 años le muestran exuberante, imaginativo, incontenible, desafiante y ganador. El tiempo no nos ha devuelto un jugador peor que la genial versión que conocimos. Tampoco quedan dudas de la excelencia de un equipo que disponía del mejor lugarteniente posible (Scottie Pippen), un fabuloso reboteador (Dennis Rodman), una distinguida colección de especialistas y un entrenador impecable (Phil Jackson).

Los Bulls eran un gran equipo que necesitaba de Jordan para ganar títulos, de la misma manera que Jordan requería de los jugadores adecuados para empezar a ganar anillos.

Hay algo que no se hace en The last dance: cuestionar los métodos de Jordan. La apelación a su desaforado espíritu competitivo y a su indiscutible liderazgo es tan constante como la evidencia de su comportamiento abusivo y degradante.

No hay preguntas porque el ámbito de influencia de Jordan es ilimitado. La NBA le debe su sideral salto económico y comercial a partir de los años 90. Sus compañeros le deben el éxito que no habrían alcanzado sin él. Nike, que estaba contra las cuerdas en 1984, debe su privilegiada posición en el mercado a la creación de las Air Jordan 1 en 1985. La empresa pensaba ingresar 3 millones de dólares en cuatro años con aquellas botas. Ingresó 126 millones en uno.

Todos ganaron al amparo de Jordan. Desde el vértice del poder en la NBA hasta el último figurante de su entorno, nadie traslada una opinión crítica sobre Jordan, ni arriesga una pregunta incómoda sobre el hombre arrellanado en su salón, con un whisky y un puro a mano. Le absuelven, como hace Obama, se callan o le justifican. Jordan tiene 56 años. Su cara está abotargada y sus ojos, enrojecidos. Hace mucho tiempo que no nos deslumbra en las pistas, pero su mirada mantiene el destello seguro y retador de la gente que detenta mucho poder. Por si acaso, Michael Jordan no olvida cubrirse las espaldas y vigilar sus intereses. Su empresa Jump 23 participó en la producción de The last dance . No lo vemos en los títulos finales de crédito. Se eliminó del rotulado.

 

 

 

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Lester F Ebony

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hace 11 minutos, oscarock dijo:

 

No te equivoques, que la polémica por lo que se vé en el documental por la manera que tenía Jordan de tratar a sus compañeros o a Krause, es lo que mas choca, pero si te gusta el baloncesto lo vas a disfrutar muchísimo, porque de hecho es el 90 % del mismo, no es que se dediquen exclusivamente a los tejemanejes de vestuario en plan reallity sórdido.

No se trata de disculparlo, todo lo contrario, se le está dando bien por todos lados, y además no cuesta nada deducir que de hecho es peor de lo que sale.

Pero para disfrutar de baloncesto, en serio, te gustará, no se ha visto nada nunca igual. Eso sí, Jordan como persona (que no como jugador) ha bajado de la divinidad a lo terrenal para lo malo. Aunque como ha dicho antes Lord Jac, la gente que seguia la NBA en aquel momento de hecho ya mas o menos lo sabían, aunque aquí es que está todo contado, como pasando de todo. Por ejemplo, su ludopatía. Lo de "no soy ludópata porque soy millonario" es a la vez una excusa y un acto de chulería. Y la verdad, puede que al final sí tuviera algo que ver eso con su primera retirada, por mucho que en el documental se niegue.

Pero vamos, reiterando lo que he dicho antes, si te gusta el baloncesto dale una oportunidad.

Aprovecho para cortar y pegar parte del artículo de La Vanguardia escrito por Santiago Segurola de hoy mismo sobre el documental y Air Jordan:

https://www.lavanguardia.com/deportes/20200524/481362092599/jordan-nba-the-last-dance-pippen-jackson.html

 

Jordan y el despotismo absuelto

Las primeras escenas del kilométrico documental The last dance (Netflix) revelan el carácter de las siguientes ocho horas dedicadas a recorrer la peripecia de Michael Jordan en los Bulls de Chicago, ganador de seis campeonatos de la NBA en los años noventa. El título, probablemente basado en The last waltz , la película de Martin Scorsese que captura los dos conciertos de despedida de The Band, evoca la última, brillante y traumática temporada del equipo, antes de su desintegración, forzada por la fatiga general, los problemas contractuales y el desprecio que sentían las estrellas, con Jordan, Scottie Pippen y el entrenador Phil Jackson a la cabeza, por Jerry Krause, el pequeño, obeso y atormentado general mánager de la franquicia.

Krause había construido con pericia aquel equipo, uno de los más célebres en la historia del deporte. Eligió a Jordan en el draft de 1984 y al fenomenal Scottie Pippen en 1987, un desconocido procedente de un equipo universitario igual de desconocido. Krause se empeñó en contratar como ayudante de entrenador a Phil Jackson, discreto exjugador de los Knicks de Nueva York cuya trayectoria como técnico se limitaba a la dirección de un equipo en Puerto Rico y a otro, los Patroons de Albany en el sumidero de la CBA. Juntos sacaron a los Bulls de la mediocridad en la que estaban instalados y lo transformaron en el parangón universal del éxito. Y juntos, dedicaron su talento, energía y perfidia para desacreditar, abusar y humillar a Krause. Alrededor de ese eje gira la última temporada y el último título de Jordan, Pippen y Phil Jackson en los Bulls.

La serie, que se ha erigido en la más vista en la historia de Netflix, explica a los Bulls menos como equipo que como un perfecto vehículo al servicio de Michael Jordan. Todos los demás integrantes del elenco de The last dance figuran en el reparto como actores secundarios, importantes y lujosos algunos de ellos, pero absolutamente laterales.

El relato comienza con Jordan sentado en un sillón. Es un espacio luminoso y vacío que refuerza deliberadamente la magnitud del personaje.

Tanto como lo que dice Jordan interesa su gestualidad, la manera en que se relaciona con la cámara y el peculiar atrezzo que ha elegido. No está sentado, está repantingado. A su lado, al alcance de su mano derecha, una pequeña mesilla sostiene un vaso de whisky y un habano.

No parece una elección políticamente correcta, pero estamos ante Jordan y lo que transmite: un poder incesante. Está claro que Jordan desea que el puro y la copa aparezcan allí, signifique lo que signifique para la audiencia.

La idea de su gobierno absoluto, de raíz preocupantemente abusiva, está presente en The last dance desde el primero hasta el último minuto, con excepción de su periodo universitario en los Tar Heels de la Universidad de North Carolina, dirigido por Dean Smith, mentor del que ha desdeñado su compromiso en la causa contra la segregación racial, asunto en el que Jordan no ha dudado en colocar por delante sus intereses económicos. “Los republicanos también compran zapatillas deportivas”. Esa declaración no le abandonará nunca.

Las imágenes de Jordan recorriendo el campus de Chappel Hill son las más cercanas a la idea de un joven feliz, no lastimado por la metralla de la fama. En su actitud y declaraciones se advertían entonces una ingenuidad que desaparece casi inmediatamente después de su ingreso en la NBA, un campeonato que le recibió en el momento perfecto, después de que Magic Johnson y Larry Bird lo rescataran del barro y lo elevaran a una categoría que sólo requería un último peldaño: la expansión mundial. Es ahí, en 1984, donde entra Jordan. The last dance lo cuenta con detalle, sin olvidar ni uno de los aspectos que todos sabemos. Ni los más jóvenes discutirán la primacía de Jordan como jugador.

Imágenes de hace 20 o 30 años le muestran exuberante, imaginativo, incontenible, desafiante y ganador. El tiempo no nos ha devuelto un jugador peor que la genial versión que conocimos. Tampoco quedan dudas de la excelencia de un equipo que disponía del mejor lugarteniente posible (Scottie Pippen), un fabuloso reboteador (Dennis Rodman), una distinguida colección de especialistas y un entrenador impecable (Phil Jackson).

Los Bulls eran un gran equipo que necesitaba de Jordan para ganar títulos, de la misma manera que Jordan requería de los jugadores adecuados para empezar a ganar anillos.

Hay algo que no se hace en The last dance: cuestionar los métodos de Jordan. La apelación a su desaforado espíritu competitivo y a su indiscutible liderazgo es tan constante como la evidencia de su comportamiento abusivo y degradante.

No hay preguntas porque el ámbito de influencia de Jordan es ilimitado. La NBA le debe su sideral salto económico y comercial a partir de los años 90. Sus compañeros le deben el éxito que no habrían alcanzado sin él. Nike, que estaba contra las cuerdas en 1984, debe su privilegiada posición en el mercado a la creación de las Air Jordan 1 en 1985. La empresa pensaba ingresar 3 millones de dólares en cuatro años con aquellas botas. Ingresó 126 millones en uno.

Todos ganaron al amparo de Jordan. Desde el vértice del poder en la NBA hasta el último figurante de su entorno, nadie traslada una opinión crítica sobre Jordan, ni arriesga una pregunta incómoda sobre el hombre arrellanado en su salón, con un whisky y un puro a mano. Le absuelven, como hace Obama, se callan o le justifican. Jordan tiene 56 años. Su cara está abotargada y sus ojos, enrojecidos. Hace mucho tiempo que no nos deslumbra en las pistas, pero su mirada mantiene el destello seguro y retador de la gente que detenta mucho poder. Por si acaso, Michael Jordan no olvida cubrirse las espaldas y vigilar sus intereses. Su empresa Jump 23 participó en la producción de The last dance . No lo vemos en los títulos finales de crédito. Se eliminó del rotulado.

 

 

 

Gracias por tu opinión. Porque la impresión leyendo por Internet es que parece que todo son laz polémicas por las mierdas aue ja sacado de todos (también supongo que es normal, porque es lo que habrán contado que no se "sabía").

 

Pero es que leyendo sobre lo que cuentan de Scottie Pippen, un tío que fue tan importante para su carrera, se le quitan a uno las ganas de verlo. Aun así te haré caso y le echaré un vistazo.

 

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VelvetRevolt Ebony

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¿Se puede ser número 1 histórico de tu deporte teniendo la personalidad de, pongamos, Juan Carlos Valerón?

Mis más serias dudas.

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sorokii HARENA TIGRIS

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A mi me ha gustado el documental por toda la parte de baloncesto de una época muy especial. Pero en cuanto a lo que cuenta y enseña, no el como sino el qué, no me ha generado ni un mínimo de sorpresa ni de rechazo. El deporte profesional está plagado de egos y de personalidades difíciles siendo la NBA uno de los lugares donde este contexto alcanza su cénit. Y que MJ sea un ego y una personalidad dificil me parece lo más normal del mundo, es el puto Jordan. Hoy te encuentras a jugadores de rotación que en 20 años no se va a acordar nadie de ellos y van perdonando vidas. Y voy más allá, tampoco creo que haya que machacarle, me gustaría saber quién puede estar ahí en esa cima y ser supermajo y normalísimo. Messi o Lebron James ni se acercan a la repercusión que tuvo MJ en su día, un deportista de la era que no existía Internet donde era conocido hasta en cualquier pueblo perdido de Camboya. 

Editado por sorokii

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ripast Methuselah

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Las veces que se habla de un deportista afroamericado siempre encuentro que todos siguen el mismo patrón: O se han metido en problemas con drogas, asesinato, sicariato, entablaban amistad con un capo de la mafia, o problemas de violencia intrafamiliar donde su ex-mujer lo demanda por millones de dólares y con orden de alejamiento.

El que posee la historia más leve fué magic Johnson, quien contrajo VIH.

 


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Código de amigo Steam (súmame con toda confianza, no necesitas pedir permiso)

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