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alfon7193

Torneo de minirelatos 2019

Publicaciones recomendadas

alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

Publicado
vida restante: 100%

Fase 2 - Grupo A
Resultados

 

Condición: El relato ha de empezar con "Mercedes visitó por última vez la tumba de su padre".


  • Cúpulas en flor, por Dor-Valen, con 1 voto

  • Padre, por MadMaxMenox, con 0 votos

  • La azada de hueso, por Gram el Raudo, con 4 votos

El peor relato ha sido La azada de hueso y Gram el Raudo abandona el concurso. Dor-Valen y MadMaxMenox pasan a semifinales.


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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

Publicado
vida restante: 100%

Fase 2 - Grupo B
Relatos

 

Condición: El relato ha de terminar con "Y todo estaba bien".

 

Estos son los relatos escritos por Dongguan, Vigilia y Iñigo Montoya:


  • Las cosas en su sitio

  • Guerra civil

  • Sola

El resto de concursantes y curiosos debéis votar al peor relato mediante un mensaje privado antes del doming 3 de noviembre a medianoche.



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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Las cosas en su sitio
 
Lucas miraba con nerviosismo hacia la mesa de té del salón. Alguno de sus amigos debía de haber toqueteado los mandos de la televisión, que ya no guardaban su habitual paralelismo. Ese ángulo de treinta y dos grados -calculó Lucas- le estaba matando. Se excusó diciendo que iba a por más vino y aprovechó su visita a la cocina para reorientar los mandos. Antes de entrar en la cocina, tocó el pomo dos veces y a la tercera ya abrió la puerta. Repitió la operación con el cajón donde guardaba el sacacorchos y respiró hondo mientras abría la botella de Vega Sicilia de 1999.
 
Odiaba cuando la cena mensual con sus tres mejores amigos del instituto tocaba en su casa. No soportaba el desorden que provocaban y la ansiedad que esto le producía. Lucas sabía que al ser cuatro personas, sólo tres veces al año se celebraba en su casa. Y de hecho, nadie entraba en su morada más que en aquellas tres ocasiones anuales. Desde que habían iniciado aquella rutina, con veinte años, ya habían sido cuarenta y cinco cenas en tres pisos diferentes y Lucas calculaba que, si sus amigos y él vivían una media de setenta y cinco años, tenía por delante cuarenta años más, lo que eran otras ciento veinte cenas en su casa. Sus reuniones hogareñas no duraban más de tres horas, por lo que durante veintiún mil seiscientos minutos más de su vida tendría que aguantar esa presión en el pecho. Eso como mucho, pues si alguno de sus amigos se animaba a tener niños, seguramente tuvieran que cancelar cenas en muchas ocasiones.
 
Lucas volvió a la mesa con la botella de vino tinto. Sus amigos ya estaban dando buena cuenta de sus platos, pero él aún no había probado bocado.
 
¿Tienes albahaca? preguntó Jaime.
 
Sí, voy a por ella contestó Lucas.
 
No te molestes. Acabas de sentarte. Ya voy yo.
 
A mí tráeme ajo y perejil si hay intervino Blanca mientras Jaime se levantaba.
 
Lucas pensó que para alcanzar la albahaca, Jaime tendría que apartar otros cuatro botes del armarito de las especias. ¡Seguro que no los volvería a dejar en el orden correcto! ¿Por qué tenían que estar tocando sus cosas? Nadie se molestaba en fijarse en cómo tienen las cosas los demás para luego dejarlas tal cual. ¡Qué falta de respeto y consideración! Él no se dedicaba a mover los objetos que había en las casas de sus amigos, salvo cuando ordenó los botes del lavabo de Blanca según su altura al terminar de lavarse las manos. O cuando tras comer en casa de Fernando le ayudó a recoger la mesa, haciendo coincidir las patas de las sillas en el centro exacto de las baldosas de tarima.
 
La cena transcurrió sin muchos sobresaltos más para Lucas, que con su comida ya casi fría, se excusó diciendo que no se encontraba bien del estómago. No veía el momento en que sus amigos se fueran de allí. En ese momento corrió hacia la cocina con el corazón acelerado y abrió el armarito de las especias, no sin antes tocar el pomo dos veces y abrirlo a la tercera. Como había previsto, los botes estaban totalmente desordenados, mezclando hierbas verdes con productos de colores más cálidos. Tras reorganizar por completo las especias, puso el lavavajillas con los platos ordenados por tamaño.
 
Lucas se sentó en el sofá, ya más relajado. Sin embargo, algo le decía que no todo estaba en orden aún; seguía teniendo esa sensación de desasosiego que podría provocarle un ataque de ansiedad de un momento a otro. Pronto cayó en la cuenta de lo que le faltaba por hacer. Cogió su teléfono móvil y accedió a la agenda, revisó sus únicos nueve contactos y eliminó tres de ellos: Blanca, Fernando y Jaime.
 
Ahora sí, pudo respirar relajadamente. Ahora todo estaba bien.

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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Guerra civil

 

 

       Aquel Teniente Coronel extranjero, de acento duro y ojos azules, era de los que apoyaba la mano en la pistola al dar una orden. En esta ocasión, no le hizo falta pronunciar una palabra. Me miró a los ojos y antes de que se llevase la mano a la cartuchera, yo, Alfonso de Dueñas, ya sabía lo que debía hacer. Giré sobre los talones, y la noche clara de otoño en la sierra de Guadarrama dio una vuelta de ciento ochenta grados. Me puse en marcha y desenfundé una de mis dos pistolas. En aquella procesión sin capirotes, se cruzaba mi silueta con la de aquellos compañeros de cuya mirada, brevemente iluminada por la incandescencia de sus cigarrillos, era yo protagonista. No decían nada, sólo me dejaban pasar, camuflados en las sombras de los pinos y a la espera de que, por fin, amaneciese. Alcé la pistola y, antes de volver a enfundarla, vacié su cargador.

 

       Mis pasos crujían, llevándome a la profundidad del bosque. Caminé entre la maleza hasta toparme con el pequeño grupo de custodios que vigilaban, si así podía llamarse, a un hombre que, amoratado y dolorido, yacía arrodillado en el suelo, tiritando y maniatado. Me acerqué a él, le agarré del brazo y se puso en pie. Le señalé al horizonte y echó a andar. Hacía frío. Atusé mi bigote y me encendí un cigarrillo. Los árboles y los helechos secos cantaban la canción que bailan las hojas del bosque con la última brisa de la noche, o la primera de la mañana.

 

       Los pasos del reo, que arrastraba ahora a mi lado, marcaban el ritmo.

 

       Eres Alfonso, ¿verdad? preguntó el prisionero.

 

       Yo apuré el cigarrillo.

 

       Eres a quien llaman el Justo dijo. Todos te conocen. Tienes fama.

 

       Se lo habría escuchado a los soldados que lo torturaron para aflojarle la lengua, y divertirse. Pero el muy insensato no la aflojó. La guerra era una excelente coartada para la valentía, y, sin embargo, pensé, no todos logran mantener la farsa hasta el final. Así pues, me levanté las solapas del abrigo, me ajusté el cinto y le hice girar ladera arriba.

 

       Yo soy Manuel dijo con una sonrisa nerviosa, pero puedes llamarme Manolo.

 

       El cielo comenzaba a clarear y pronto habría que volver.

 

       Mi mujer se llama Elisa.

 

       En el bosque se abrió un pequeño claro rodeado de pinos y robles centenarios encorvados sobre la alfombra de hojas secas que había de ser el altar del acto final. Lo agarré y lo conduje hasta el centro de aquella explanada.

 

       Por favor suplicó, mi hijo mayor se llama Guillermo y el pequeño Saúl.

 

       Los primeros haces de luz comenzaron a filtrarse entre las ramas y las hojas, tiñendo el bosque de verde, marrón y amarillo, y descubriendo las doradas partículas que, suspendidas, flotaban ingrávidas alrededor del condenado a muerte.

 

       ¡Por el amor de Dios! exclamó. ¡Piedad!

 

       Me alejé unos pasos y me volví hacia él. Temblaba. Entonces, desabotoné la cartuchera, desenfundé la pistola y se la lancé a los pies. Manuel, atónito, se quedó mirando lo que acababa de suceder. Qué es lo que quería aquel hombre. No encontró en la figura de Alfonso, impertérrita, respuesta alguna. Entonces se agachó y recogió el arma, despacio. Pasó una mano por su superficie oscura y pudo leer un grabado que decía: Vigilia. Aquella arma tenía nombre.

 

       ¿Qué broma macabra es esta? inquirió.

 

       Manuel miró a su alrededor, buscando la razón, y la salida, de aquella situación.

 

       ¿Qué es lo que quieres? Miró el arma. ¡Qué pretendes!

 

       Quizás, pensó, tuviera una última oportunidad.

 

       ¡Maldito hijo de puta!

 

       Manuel alzó el arma, apuntó al hombre que lo torturaba y disparó.




*   *   *



       En el campamento, los hombres se afanaban en cubrir las hogueras con tierra húmeda y en apurar el último bocado. El Teniente Coronel, en mitad de toda la actividad, vio acercarse a Alfonso surgiendo cabizbajo de entre los pinos. Traía con él sus dos armas, unas botas y unas profundas ojeras.

 

       El Teniente Coronel lo miró con recelo.

 

       Dígame, de Dueñas, ¿se lo han vuelto a poner fácil?

 

       Alfonso, sin devolverle la mirada siquiera, asintió y dijo:

 

       Claro, camarada. Todo está bien.


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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Sola
 
Desde muy pequeña, desde que tenía uso de razón, Zuri había querido ver que es lo que había más allá. Más allá de la lejana montaña; más allá del ancho río; más allá de la extensa llanura. Su corazón era salvaje y su espíritu libre.
 
Día tras día, su familia la aleccionaba acerca de los peligros a los que se podían enfrentar y procuraban soterrar su ansia aventurera: la vida en la sabana africana era muy dura, y en caso de error, no daba segundas oportunidades. Debido a la inocencia y la ignorancia de la juventud, Zuri siempre había considerado esas advertencias muy exageradas. No comprendía la actitud sobreprotectora del grupo. Decidió que, tan pronto como fuera posible, se iría a recorrer mundo.
 
La ocasión se presentó a los pocos días, avanzada la tarde, cuando apenas quedaban un par de horas de luz. El grupo se acercó a un río a beber, mientras ella se quedó rezagada unos metros más atrás, sobre una loma. Aprovechó un momento en que nadie miraba hacia su posición para descender por la otra cara de la loma. La pequeña elevación del terreno quedaba ahora entre Zuri y los demás, por lo que no la verían alejarse.
 
Comenzó al paso y fue ganando velocidad, hasta ponerse a galopar más deprisa de lo que lo había hecho nunca. Se sentía eufórica, pensando en el enorme abanico de posibilidades que tenía por delante. Infinidad de horizontes para explorar. Sentía el viento en la cara, y los olores que le llegaban tenían ahora un nuevo matiz. Cada uno de los elementos del paisaje parecían brillar con una luz especial.
 
Galopó y galopó cerca de una hora, hasta que su nivel de excitación comenzó a reducirse y el cansancio fue ocupando su lugar. No sabía hacia donde dirigirse, así que adoptó un trote suave para disfrutar del paseo. A lo lejos, algo llamó su atención. Se acercó y descubrió un cadáver de una cebra en el suelo, a medio devorar. «¿Quienes lo habrán hecho? ¿Leones? ¿Hienas? ¿Leopardos?». No lo sabía, pero aquella visión la perturbó. De pronto se imaginó a sí misma como la próxima cebra en caer bajo las garras de los depredadores. Comenzó a pensar que escaparse no había sido tan buena idea y deseó estar de vuelta junto a su manada. «¿Dónde estarán?», pensó. Se había desorientado y no sería capaz de regresar.
 
El sol ya se había ocultado y casi no se veía nada. Zuri se acercó a unos rocas, y las utilizó como refugio para pasar la noche. Fue consciente por primera vez de los ruidos nocturnos de la sabana. Cada sonido le erizaba la piel del lomo, imaginando como un depredador saltaba sobre ella y la mataba. No consiguió pegar ojo en toda la noche, la más larga de su vida.
 
Aterrada. Perdida. Sola.
 

***

 
Llegó el amanecer y Zuri abandonó su refugio con cautela, observando la llanura en busca de amenazas. Al no ver nada comenzó a caminar sin saber muy bien hacia dónde dirigirse. Ahora no le llegaban olores traídos por el viento y los elementos del paisaje habían perdido su luz. Tanto era así que parte de la escena parecía haber pasado del color al blanco y negro. A rayas blancas y negras. Rayas que se movían, que venían hacia ella. Era una manada de cebras: su familia la había encontrado.
 
El grupo se acercó hacia ella con su madre a la cabeza. Madre e hija se juntaron y se frotaron las respectivas cabezas contra el costado de la otra, en señal del amor más profundo. No hizo falta decir nada. Con sólo una mirada, la madre descubrió el más sincero arrepentimiento y la lección aprendida; la hija descubrió la infinita ternura y el perdón. 
 
La manada volvió a estar completa. Zuri no volvió a desear alejarse de ellos. Y todo estuvo bien.

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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Esta semana no hay rondad e escritura, ya que hace falta ver a los ganadores de esta ronda para poner bien las semifinales. Lo que corresponde (ahora sí) es escribir los comentarios a los relatos de la semana pasada.



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albornoz Stinger

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Por curiosidad, ¿cuantos han descalificado La azada de hueso  por no cumplir la condición?



Maravilloso y hacendado

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Farsante Val

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Por curiosidad, ¿cuantos han descalificado La azada de hueso  por no cumplir la condición?

 

Yo he sido el único que no te ha votado, albornoz. Un abrazo, compae.

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Aeo IGNIS EXCUBITOR

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Por curiosidad, ¿cuantos han descalificado La azada de hueso  por no cumplir la condición?

 

No creo que haya sido por eso, pero la verdad es que me resulta curioso que hayas tenido tantos votos cuando, creo que de largo, es el mejor escrito de los tres. La condición admitía variantes, por lo que cambiar padre por suegro no debería ser penalizado.

 

El primer relato me pareció que no arriesgaba nada. Además eso de cambiar diametralmente de asunto y poner lo de la tumba como algo circunstancial no me pareció muy lógico. Lo suyo hubiera sido ambientar el relato en torno al asunto de la tumba o de los muertos. IMHO.

 

El segundo era mío. Espero que vuelvas a poner los comentarios que hiciste porque tenías razón en lo de el tiempo narrativo. Me hice un follón de cuidado con el punto de vista y creo que más de un gazapo he metido. Me costó horrores que me sonase bien, ya que quise intercalar el pasado con el presente.

 

El tercero me pareció tanto narrativamente muy correcto como interesante en su trama. Además con un tono de pesadumbre e introspección bastante conseguido. Pero para variar, en esta edición tengo el criterio bastante apartado del resto de participantes  :sisi:

 

Ed: Por cierto, si los votos a albornoz es por no cumplir la condición, los de esta ronda están todos descalificados per se  X-D  X-D

 

Editado por Aeo

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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Respecto a lo del tiempo narrativo, a mí también se me hizo muy raro. El principal problema yo creo que es que el relato está en presente, pero empieza con un flashback y no vuelve al presente hasta el final del todo. Por eso no nos situamos correctamente. Y eso da un par de problemas, el primero el "ayer" del principio. Esto yo lo he pensado más de una vez: si escribimos en pretérito, ¿es correcto que el narrador diga ayer u hoy?


 


Luego resulta que ayer era realmente ayer, porque esa línea está en "presente", solo que no está en presente porque habla del pasado. Y después el cambio al presente real sienta muy brusco.


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Jowser IGNIS EXCUBITOR

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Mis valoraciones


 


 


Cúpulas en flor


 


Bonito y triste relato. La pérdida, una nueva vida por delante, la esperanza, y el círculo que abrió la muerte, cerrándolo también. Creo que es un relato más que correcto. La libertad creativa de la condición te ha permitido elaborar una historia que no se enfoca en la muerte del padre de Mercedes, como invita esa primera frase, sino en algo completamente diferente. Sin sorprender y sin ser especialmente original, te ha quedado un relato más que decente y entretenido. El único pero es que puede que te haya quedado olvidable, que simplemente sea correcto.


 


 


Padre


 


Otro interesante relato de una mujer marcada por un padre chapado a la antigua. Esperaba leer algo así cuando vi la condición. Y como estamos en un concurso con poca gente, los más habituales de por aquí, poco hay que decir de la calidad de la escritura, que es bastante buena. Salvo casos muy llamativos, decantarse por un relato o por otro es cuestión de gustos personales (sobre la temática, sobre el estilo, etc) Y tu relato me ha gustado, así que espero que pases a la fase final.


 


 


La azada de hueso


 


Me ha gustado esta historia. De hecho, lo de convertir las cenizas del difunto en un reloj de arena me parece brillante (algún día te copiaré esa idea). Sin embargo, el tuyo me parece el relato menos cuidado. A los otros dos no le he sacado fallos y el tuyo sí los tiene. Me da la sensación de que son despistes, por entregar algo rápido, pero en la lectura se nota que está un paso por detrás de tus rivales. Hay tildes que faltan o sobran e incluso te has comido palabras (en la primera frase del último párrafo falta un que).


 


Así que te doy la enhorabuena por la historia, que es la que más me ha gustado, pero el trabajo de los otros dos autores pienso que es más redondo.


 


Eres el rival más débil Adiós.



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Farsante Val

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Cúpulas en flor


 


No me ha gustado. De hecho, he sido el único que te ha votado. Lo único salvable del relato, en mi humilde opinión, es el elemento espacial, es decir, esa transición desde un inicio totalmente cliché a un viaje interplanetario. Como elemento está bien, le aporta a la narración cierta sorpresa, la suficiente como para no querer prenderle fuego. Y digo prender fuego porque el resto es previsible, poco original y está mal desarrollado. Es el típico relato de todo va muy bien y, giro inesperado, después todo mal. Esos meteoritos se sienten tan metidos con calzador en el desarrollo de la historia que, más tarde, ese detalle final, pretendidamente catártico, de la muerte como lugar donde volverán a encontrarse padre e hija pues simplemente no tiene ningún efecto. Más bien parece un intento por salvar los papeles a un final completamente atropellado. En mi opinión, eras el claro perdedor de la fase.


 


Padre


 


No está mal. Descriptivamente no me ha gustado mucho. El desarrollo me ha seducido algo más, pero tampoco para tirar cohetes. Sin embargo, el tema escogido y los elementos que se ha decidido desarrollar sí que me han gustado. Cuando una narración finaliza de forma irónica, es decir, en los que se entremezcla lo que está bien (su padre ha muerto y ya no la hará sufrir más) y lo que está mal (culpabilidad por creer haberlo matado) casi siempre me terminan gustando. Casi todos mis relatos suelen terminar de esta manera, me parecen el tipo de final que más juego da.


 


La azada de hueso


 


Y aquí el relato controvertido de la fase. Me parece increíble que se le haya votado. Y no porque no tenga ciertos defectos, que los tiene, sino porque su final es maravilloso. Es cierto, según como yo lo veo, que el desarrollo de la historia está como dividido a hachazos, de manera que la transición desde estar trabajando el campo hasta que el tipo decide hablar sobre el tema se siente completamente forzada. No se corresponde con el devenir natural de las cosas. Está trabajando y, sin haber puesto premisas suficientes antes, de repente, sin saber por qué, el personaje siente la necesidad de confesarle algo a su mujer que nunca antes había confesado. Eso, para mí, es lo más grave que tiene este relato. Es más, esto es como criticar a todo el relato (desarrollo y clímax mal llevados), pero, sin embargo, tiene un detalle que me parece de alguien que sabe lo que se hace. Ya me aclararás si fue a propósito o no, pero una de las mejores herramientas que tiene un escritor para llevarse al lector al huerto es escribir un final que satisfaga las sospechas del lector pero de una manera que jamás habría pensado satisfacerlas. De esta manera, tú nos llevas por un caminito que nos hace pensar que el padre es su padre y que tiene por ahí un reloj de arena que en vez de arena tiene cenizas para, al final, ¡pam!, desviarnos la atención a la azada que, también, está hecha de restos. A mí me parece una jugada que, aún teniendo fallos considerables en la narración, pone a este relato por encima, como mínimo, del de las cúpulas en flor. Mi única crítica con respecto a este final sería que es demasiado evidente el cómo tratas de hacer que el lector centre su atención en la azada. Es decir, te aseguras demasiado de que el lector preste atención al hueso y lo relacione debidamente con todo lo anterior. A mi me gustan las cosas mucho más sutiles.


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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Dato curioso de esta semana: Todo iba bien es como termina Harry Potter.

 

Y si alguien quiere sugerir una condición para las semifinales y final estaré encantado de leerla e ignorarla. De momento mi plan es que las semifinales tengan condiciones temáticamente similares y la final sea una puta locura que haga que los que lleguen a la final lamenten ser los mejores escritores y piensen en mi madre.

 

Ya para semifinales será 1 vs 1 como siempre, pero seguiremos votando al peor para no confundir al personal. 


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alfon7193 TERRESTRIS VERITAS

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Te las decimos por MP o las prefieres ignorar en abierto?

 

 

MP.


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