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No quiero ser reponedor el resto de mi vida


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57 respuestas en este tema

  • Athgae

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#16

Escrito 27 diciembre 2018 - 14:42

24
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#17

Escrito 27 diciembre 2018 - 14:45

Pero cambiar qué? Por más que mire no veo qué trabajo va conmigo

 

Píntate el pelo de verde, reclama la cooficialidad de una lengua hablada por los analfabetos cabreros de tu pueblo, di que estás oprimido por tu género no heteronormativo, y ya estarás listo para cobrar 3.000 euros al mes por trabajar en la concejalía de cultura de tu ayuntamiento. 


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#18

Escrito 27 diciembre 2018 - 14:49

Naciste reponedor

Morirás reponedor
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  • Dwalin

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#19

Escrito 27 diciembre 2018 - 14:51

24


Pues tu situación sería problemática si tuvieras 30 o más, aún estás en la edad de no saber qué hacer con el resto de tu vida.

Aquí poco consejo vas a recibir, depende exclusivamente de ti y de tus capacidades, te deseo suerte.

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#20

Escrito 27 diciembre 2018 - 15:22

 I Aún estas a tiempo de cambiar, ya has dado el primer paso. Habla con un orientador de educación y el te explicará mejor qué nosotros lo que debes hacer


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#21

Escrito 27 diciembre 2018 - 20:11

Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.
 
Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.
 
Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano labrador, donde encontró la comida y la bebida deseadas. El hijo del anciano, al oír el ruido de los cascos del caballo en el establo, y al constatar que un magnífico ejemplar había entrado en su propiedad, decidió poner la madera en la puerta de la cuadra para impedir su salida.
 
La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo. Era una gran suerte que ese bello y joven rocín salvaje fuera a parar a su establo. Era en verdad un animal que costaría mucho dinero si tuviera que ser comprado. Pero ahí estaba, en el establo, saciando tranquilamente su hambre y sed.
 
Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para felicitarle por tal regalo inesperado de la vida, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…
 
Pero sucedió que, al dia siguiente, el caballo ya saciado, al ser ágil y fuerte como pocos, logró saltar la valla de un brinco y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…
 
Una semana después, el joven y fuerte caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles, uno a uno, a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua para todos los suyos. Hembras jóvenes en edad de procrear, potros de todos los colores, más de cuarenta ejemplares seguían al corcel que una semana antes había saciado su sed y apetito en el establo del anciano labrador. ¡Los vecinos no lo podían creer! De repente, el anciano labrador se volvía rico de la manera más inesperada.  Su patrimonio crecía por fruto de un azar generoso con él y su familia. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza. Era indudable que tener, de repente y por azar, más de cuarenta caballos en el establo de casa sin pagar un céntimo por ellos, solo podía ser buena suerte.
 
Pero al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar precisamente al guía de todos los caballos salvajes, aquél que había llegado la primera vez, huído al día siguiente, y llevado de nuevo a toda su parada hacia el establo. Si le domaba, ninguna yegua ni potro escaparían del establo. Teniendo al jefe de la manada bajo control, no había riesgo de pérdida. Pero ese corcel no se andaba con chiquitas, y cuando el joven lo montó para dominarlo, el animal se encabritó y lo pateó, haciendo que cayera al suelo y recibiera tantas patadas que el resultado fue la rotura de huesos de brazos, manos, pies y piernas del muchacho. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. A lo que los vecinos ya no supieron qué responder.
 
Y es que, unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Pero cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, le dejaron tranquilo, y siguieron su camino. Los vecinos que quedaron en la aldea, padres y abuelos de decenas de jóvenes que partieron ese mismo día a la guerra, fueron a ver al anciano labrador y a su hijo, y a expresarles la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra que, con mucha probabilidad, acabaría con la vida de muchos de sus amigos. A lo que el longevo sabio respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!

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#22

Escrito 27 diciembre 2018 - 20:54

La frenología fue tildada de patraña hace 100 años.

 

 

Ahora si me disculpan, he de enviar una postal al consulado de Prusia en Siam por correo aéreo en el autogiro de las cuatro y media.

 

Para avisar de que encontraste el mono de jade antes de la proxima luna llena?


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#23

Escrito 27 diciembre 2018 - 20:59

 

 

NO te quedes estancado en la hostelería o trabajador de pequeñas tiendas/almacenes, vales para mucho más y lo sabes. 

 

Confiamos en ti, no nos decepciones. Sé que no lo harás.

 

No vaya a ser que sea algo que le acabe gustando, ascienda en la empresa, acabe como director de un local y acabe abriendo su propia tienda/restaurante.

 

o que empieze de camerarero a los 24, y 13 años despues sea el director territorial del centro de una ciudad como madrid ganando 3.600 euros....

 

donde haya una buena diplomatura en ingenieria biomolecular que se quiten los trabajos de los que todos hacemos uso.


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#24

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:08

 

Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.
 
Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.
 
Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano labrador, donde encontró la comida y la bebida deseadas. El hijo del anciano, al oír el ruido de los cascos del caballo en el establo, y al constatar que un magnífico ejemplar había entrado en su propiedad, decidió poner la madera en la puerta de la cuadra para impedir su salida.
 
La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo. Era una gran suerte que ese bello y joven rocín salvaje fuera a parar a su establo. Era en verdad un animal que costaría mucho dinero si tuviera que ser comprado. Pero ahí estaba, en el establo, saciando tranquilamente su hambre y sed.
 
Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para felicitarle por tal regalo inesperado de la vida, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…
 
Pero sucedió que, al dia siguiente, el caballo ya saciado, al ser ágil y fuerte como pocos, logró saltar la valla de un brinco y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…
 
Una semana después, el joven y fuerte caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles, uno a uno, a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua para todos los suyos. Hembras jóvenes en edad de procrear, potros de todos los colores, más de cuarenta ejemplares seguían al corcel que una semana antes había saciado su sed y apetito en el establo del anciano labrador. ¡Los vecinos no lo podían creer! De repente, el anciano labrador se volvía rico de la manera más inesperada.  Su patrimonio crecía por fruto de un azar generoso con él y su familia. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza. Era indudable que tener, de repente y por azar, más de cuarenta caballos en el establo de casa sin pagar un céntimo por ellos, solo podía ser buena suerte.
 
Pero al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar precisamente al guía de todos los caballos salvajes, aquél que había llegado la primera vez, huído al día siguiente, y llevado de nuevo a toda su parada hacia el establo. Si le domaba, ninguna yegua ni potro escaparían del establo. Teniendo al jefe de la manada bajo control, no había riesgo de pérdida. Pero ese corcel no se andaba con chiquitas, y cuando el joven lo montó para dominarlo, el animal se encabritó y lo pateó, haciendo que cayera al suelo y recibiera tantas patadas que el resultado fue la rotura de huesos de brazos, manos, pies y piernas del muchacho. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. A lo que los vecinos ya no supieron qué responder.
 
Y es que, unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Pero cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, le dejaron tranquilo, y siguieron su camino. Los vecinos que quedaron en la aldea, padres y abuelos de decenas de jóvenes que partieron ese mismo día a la guerra, fueron a ver al anciano labrador y a su hijo, y a expresarles la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra que, con mucha probabilidad, acabaría con la vida de muchos de sus amigos. A lo que el longevo sabio respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!

 

 

Pero cállese ya


23-27.jpgH'sDLGP

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#25

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:14

No vaya a ser que sea algo que le acabe gustando, ascienda en la empresa, acabe como director de un local y acabe abriendo su propia tienda/restaurante.

 

o que empieze de camerarero a los 24, y 13 años despues sea el director territorial del centro de una ciudad como madrid ganando 3.600 euros....

 

donde haya una buena diplomatura en ingenieria biomolecular que se quiten los trabajos de los que todos hacemos uso.

 

Donde haya estudios que se quite lo demás*

 

Casos como el que comentas te encuentras con uno o dos en toda tu vida, o ni eso. Cuando un empresario contrata a un camarero/reponedor o algo así, no espera que ascienda. Vas a hacer esa labor siempre. 

 

No está bien llenarle la cabeza de mentiras como las que comentas.


Editado por gasthejews88, 27 diciembre 2018 - 21:14 .

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#26

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:15

Naciste reponedor

Morirás reponedor

 

Puede cerrarse el hilo. 


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  • onamu

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#27

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:20

Háblalo con tus padres, igual te ayudan a tomar una decisión.

Pues en mi opinión este es un consejo de puta madre. Cuando no sabes que hacer lo mejor es preguntar. Y quien mejor que alguien con experiencia, que te conoce y que sabes que busca lo mejor para ti?

 

Gran consejo.


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  • horten86

  • HARENA TIGRIS

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#28

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:22

Hola :)

Estudia. Si no tienes demasiado dinero, por UNED y pregunta por cademias benéficas (yo doy clase en dos, algo habrá por ponde vibas); pero sobre todo, tira pa alante como sea

Ánimo :)


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  • pores

  • Belias

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#29

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:38

Busca trabajo en Mercadona.

 

Seguirás siendo reponedor pero pasado un tiempo podrás ganar más dinero que muchos que han estudiado y están friendo patatas en un McDonalds


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#30

Escrito 27 diciembre 2018 - 21:45

Donde haya estudios que se quite lo demás*

 

Casos como el que comentas te encuentras con uno o dos en toda tu vida, o ni eso. Cuando un empresario contrata a un camarero/reponedor o algo así, no espera que ascienda. Vas a hacer esa labor siempre. 

 

No está bien llenarle la cabeza de mentiras como las que comentas.

 

mentiras?

 

que con esfuerzo se llega mas lejos que con un papel no es ninguna mentira.

 

yo como camarero normal y corriente, contando las propinas, cobraba mas que una amigo que es ingeniero en seat.

 

A ver si crees que el colega que dejo un grado medio se va a convertir en dentista o CEO de una empresa.

 

Hola  :)

Estudia. Si no tienes demasiado dinero, por UNED y pregunta por cademias benéficas (yo doy clase en dos, algo habrá por ponde vibas); pero sobre todo, tira pa alante como sea

Ánimo  :)

 
 
Imagino que tus alumnos "vibiran" de reponedores  8O

Editado por increpeitor, 27 diciembre 2018 - 21:47 .

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