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V Torneo Internacional de Minirelatos - hilo serio - ¡Feliciten al campeón!


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581 respuestas en este tema

  • alfon7193

  • Lord Boros

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#481

Escrito 24 noviembre 2018 - 21:36

Son alucinaciones, no insectos. Podrías cambiar insectos por cualquier otra figura alucinogena. Cero puntos.

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  • Frikardio

  • Antediluvian

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#482

Escrito 25 noviembre 2018 - 00:58

Son alucinaciones, no insectos. Podrías cambiar insectos por cualquier otra figura alucinogena. Cero puntos.

Va ya se paso de verga, no mame pues que elegí grillos para el relato, deme mis puntos wey, no manche viejo.

Eso o sufrir la ira furiosa del rugido atronador de Mjolnir en su cavidad mas recóndita.
"Decir que Goku vence a Superman es de no tener puta idea"

-Firmado, La Humanidad.
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  • Isolee

  • Et in Arcadia ego

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#483

Escrito 25 noviembre 2018 - 15:39

1/2 de Final Ida
A7: Boulder, Colorado vs Qwerty Fish

Condición: Ambientado/que tenga que ver con el Vaticano, propuesta por Tótem.

 

 

Polvo y cenizas

 

Morelli contemplaba desde el centro de la Plaza de San Pedro la basílica homónima. Pese a sus raíces italianas, era la primera vez que se encontraba en El Vaticano. Desde su posición apenas era capaz de divisar la parte superior de la cúpula, pero era suficiente para hacerle viajar a otra época: la de las excursiones con sus abuelos paternos aprendiendo el arte románico.

 

El sonido de la sierra acoplada a la ametralladora de Rogers le sacó de su ensimismamiento. El jefe acabó con el último de los demonios de la plaza cortando su cuerpo por la mitad entre una nube de cenizas.

 

—Morelli, ¡despierta! —Rogers avanzó hacia él y le dio un empujón—. Recordad: no dejamos vivo ni siquiera a uno de esos bichos. Vamos a dejar esa iglesia más vacía que el mueble bar de Lindsay Lohan.

 

—Entendido —contestaron Morelli y Carter al unísono.

 

—Vamos, gorrión rojo, no te quedes atrás —el jefe se dirigió a Budakova, que completaba el equipo.

 

—Te repito que soy rumana, no rusa.

 

—Claro que sí, pichoncito.

 

 

Dentro de la basílica les esperaba un grupo de diez cardenales, distribuidos por el pasillo central y los laterales de la galería mayor. Al fondo, sobre el altar, se encontraba el Papa Francisco, que sonreía a los humanos.

 

—Habrán caído otros bastiones —se dirigió el máximo exponente de la Iglesia católica al equipo—, pero de aquí no vais a salir victoriosos. ¡Arderéis en las llamas de los Infiernos!

 

El Papa corrió hacia una de las capillas de la galería menor y desapareció por una puerta; Morelli corrió tras él. Mientras, los diez cardenales empezaron su transformación. Su forma humana dejó paso a su verdadera naturaleza: piel dura y negruzca, fuertes extremidades acabadas en garras, las sotanas reconvertidas en alas de tonos púrpuras y rojizos y larga cola culminada en un aguijón letal. Algunos de ellos alzaron el vuelo y comenzaron el ataque contra los humanos. Rogers y los demás respondieron con ráfagas de sus ametralladoras. Pronto toda la basílica comenzó a teñirse del negro de las cenizas en que se convertían los demonios al morir y el rojo de la sangre que provocaban las balas en aquellas partes en las que la transformación de humano en bestia aún no se había completado del todo. La cruenta lucha, pese a las dificultades que sufrió el Equipo de Exterminio de Fuerzas Oscuras, acabó con la victoria de los humanos.

 

—Morelli ha ido tras el Hijo de Puta Máximo —comentó Carter señalando una salida—: Por aquella puerta.

 

—Eso da a los Museos Vaticanos —dijo Budakova.

 

—¿A qué esperáis, a un guía con una banderita? ¡Tras ellos! —ordenó Rogers.

 

Los tres siguieron el rastro de polvo negro que dejó Morelli a su paso. La belleza de las galerías y enormes salas contrastaba con los cuerpos desmembrados de los demonios, que desprendían un fuerte olor a azufre. En varias ocasiones, tras girar una esquina, se encontraron con criaturas aún con vida, que Budakova y Carter terminaron de despachar arrancando sus alas y serrando sus cuerpos para que no volvieran a despertar. Por fin, escucharon los alaridos de dolor de Morelli tras una puerta al final de un largo pasillo.

 

 

La Capilla Sixtina era más pequeña de lo que Morelli se imaginaba, pero tan impresionante como había visto en Internet. «Al menos», pensó, «me iré de este mundo contemplando auténtica belleza». Tras este pensamiento, el Papa Francisco, semitransformado, terminó de apretar el cuello de Morelli y su cabeza, que estaba mirando al techo, se separó de su cuerpo y cayó a los pies de Rogers.

 

—Pobres ilusos, que pensáis que podéis interferir en los designios del Bien y del Mal, que han regido este mundo desde su creación. Los humanos siempre habéis pensado que estáis por encima del resto de criaturas y que es vuestro el derecho de decidir sobre ellas, incluyendo a mis hijos. Pero no vais a poder conmigo, el súbdito Supremo del Señor de los Infiernos, que…

 

Carter interrumpió a la bestia descerrajándole todo un cargador. Rogers y Budakova lo miraron atónitos.

 

—¡No paraba de rajar el puto argentino! —se justificó.

 

El Papa, apenas herido por las balas, culminó su transformación y profirió un grito desgarrador. Sus ojos adquirieron el color del fuego de los Infiernos y los tres humanos no pudieron reaccionar a la ira del ser. Carter entró en combustión, Budakova comenzó a sangrar por todos los orificios de su cuerpo y Rogers acabó empalado por una cuchilla que surgió del suelo de la capilla.

 

—Os lo advertí.

 

El Demonio Supremo volvió a su forma humana, sabiendo que ahora le tocaba desempeñar un duro trabajo de recolección de almas para recuperar la grandeza de su ejército. Pero también sabía que los humanos eran muy influenciables si se les enviaban las señales adecuadas.


Editado por Isolee, 25 noviembre 2018 - 15:43 .

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  • Isolee

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#484

Escrito 25 noviembre 2018 - 15:40

1/2 de Final Ida
A7: Boulder, Colorado vs Qwerty Fish

Condición: Ambientado/que tenga que ver con el Vaticano, propuesta por Tótem.

 

 

Nos vemos en KOI-215.02

 

El papa Juan XXIV supo que su pontificado sería probablemente el más complicado de la historia cuando, meses atrás, la sonda espacial Navigator, en misión al sistema solar KOI-215.02, descubrió un planeta habitado por una especie que nadie esperaba encontrar: humanos.

 

Las imágenes, tanto de la sonda principal como de la sonda de aterrizaje, mostraron a la humanidad un planeta devastado, completamente superpoblado, urbanizado caóticamente en su totalidad, arrasado por la contaminación y con un nivel de desarrollo no muy alejado del medieval. La única estructura con elementos que parecían señalar una tecnología avanzada era asombrosamente inquietante: una colosal construcción metálica de la que, por un enorme orificio en su base, eran escupidos decenas de miles de humanos en un flujo constante. Y era, además, una cruz. Por eso, cuando las imágenes del descubrimiento se hicieron públicas, muchos giraron su atención hacia la Iglesia. La respuesta del Vaticano fue aún más sorprendente que el descubrimiento de la sonda: el planeta que la Navigator había descubierto era, en realidad, el Paraíso.

 

 

—Su Santidad, ¿se ha olvidado Dios de nosotros? —preguntó el entrevistador.

 

—Bueno, creo que lo importante de este asunto es que queda, por fin, clara la existencia de Dios —dijo Juan XXIV.

 

—Pero estará de acuerdo en que, como muchos telespectadores piensan, el descubrimiento del Paraíso no parece indicar que ahí se esté llevando alguna obra de salvamiento espiritual. Permítame citar los últimos datos calculados por la NASA: doscientos mil millones de humanos concentrados en un planeta con dos únicos continentes, viviendo en una situación de absoluta miseria.

 

—Jesús siempre alabó la pobreza como una forma de desprenderse de lo material. La nuestra no es la única de las religiones que dignifica la sencillez.

 

—Pero sí que es la única religión que tiene, por así decirlo, el monopolio de las almas. La población del Paraíso parece indicar que toda la humanidad “no viva” que ha existido hasta ahora se encuentra apelotonada ahí. ¿No cree que eso interfiere en el derecho individual de uno de decidir dónde quiere ir tras su muerte en la Tierra? ¿No considera injusto estar obligado, por defecto, a ser enviado a un Paraíso por el que, según todo parece indicar, Dios no tiene ningún cuidado especial? —preguntó incisivamente el entrevistador.

 

—Para eso Dios mandó a su hijo a la Tierra, no sólo para redimir la Humanidad, sino también para dar a conocer la voluntad de nuestro Señor.

 

—¿Cómo sabían de la existencia del Paraíso?

 

—Sólo los papas y algunos pocos cardenales purpurados hemos tenido acceso a uno de los últimos legados de San Pedro; un texto grabado sobre una plancha de cobre en el que se indicaba la existencia del Paraíso allá, en la constelación de Virgo, donde la sonda encontró el Cielo —dijo, cansado, el papa.

 

—Nadie en el Vaticano ha querido aún dar a conocer ese último legado de San Pedro. ¿Dice, ese último legado, algo sobre cómo las almas de los difuntos son trasmutadas y enviadas a un planeta a más de 46 millones de años para ser ahí inyectadas en cuerpos nuevos y, aparentemente, inmortales? ¿Menciona el texto algún detalle técnico sobre eso?

 

—No, no, no… Escuche, en el legado todo está redactado de forma muy figurada…

 

—¿Qué le parece, pues, que científicos del Instituto Max Planck hayan logrado entender cómo la última imprenta de la mente puede ser recolectada, por así decirlo, y transferida mediante un proceso de captación cuántica neuronal? ¿No le da miedo que la humanidad descubra una forma de cortocircuitar, de evitar, el proceso de elevación al Paraíso? —preguntó de nuevo el entrevistador.

 

—La Iglesia se opone y se opondrá tajantemente a cualquier intento de desobedecer la voluntad de Dios…

 

—¿Qué les diría a los telespectadores que, tras ver en qué condiciones se encuentra el Paraíso, quieran escaparse de él mediante la técnica del Max Planck? ¿Con qué autoridad les puede usted exigir que se mueran por el cauce normal, por así decirlo, en lugar de morir mediante el sistema de captación cuántica neuronal y ser transferidos, por decir algo, a una realidad virtual programada en un entorno agradable? ¿O aún mejor, retransferida a un cuerpo físico joven nuevo?

 

—Eh, verá… hay que tener Fe… —dijo Su Santidad sin mucho convencimiento.

 

Horas más tarde, ya en sus apartamentos del Palacio Apostólico, el papa Juan XXIV volvió a coger el último legado de San Pedro. Buscó el botón de comunicación del viejo dispositivo, lo activó y en un mal arameo dijo: “Señor, soy el papa número doscientos setenta, ¿quieres hacer el favor de responder? La humanidad se te escapa”. Apagó el dispositivo, anotó en el Libro de las Comunicaciones que aquel era el mensaje treinta y cinco mil sin respuesta desde San Pedro, se dejó caer agotado en su sillón y por sus ojos brotaron lágrimas.


Editado por Isolee, 25 noviembre 2018 - 15:43 .

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#485

Escrito 25 noviembre 2018 - 15:41

1/2 de Final Ida
B7: Arthur Dayne vs Tótem

 

Condición: El relato debe iniciar con un protagonista que no sabe dónde está, propuesta por tortuguita.

 

 

La ascensión de Blas

 

Blas se encontraba de pie en la oscuridad. Lo último que recordaba era que había abandonado la sede de su empresa en dirección al coche. Y después, nada. Estaba en un lugar desconocido, como si hubiese aparecido por arte de magia. «Debo de estar muerto», pensó. «Tan joven y he caído fulminado después de dedicar mi último día a trabajar». Se pellizcó para descartar que aquello fuera un sueño.

Sus ojos se habían ido acostumbrando poco a poco a la oscuridad, por lo que detectó que ésta no era absoluta. Se giró buscando la fuente de luz y fijó su vista en el único punto iluminado de lo que parecía ser una gran estancia. A unas decenas de metros de distancia, bajo una lámpara, se veía a un hombre sentado de espaldas. Caminó hacia él, sin miedo, presa de la curiosidad.

—Oh, ya estás aquí —dijo el hombre.

Se encontraba realizando a lápiz unos bocetos de lo que parecía una especie de ave. Sobre su mesa había una variopinta combinación de elementos: un torno de alfarero, libros, un invernadero de plantas en miniatura, lo que parecía ser un avanzado equipo informático, tablas con fórmulas matemáticas e incluso una esfera levitante que parecía viva.

—¿Qué lugar es este? ¿Quién es usted?

Ante la preguntas, el hombre dejó lo que estaba haciendo y centró su atención en Blas.

—Estás en mi mundo, el mundo real. Soy tu creador.

—¿Mi creador? ¿Quiere decir que usted es…?

—Sí, en cierto modo. Me llamáis de formas distintas y creéis en mí de muchas maneras, pero seguramente ninguna tenga que ver con la realidad. Siéntate, te lo explicaré.

El hombre le contó a Blas que era trabajador del Departamento de Creación de Mundos, destinado a crear y desarrollar universos. Había cientos de equipos de trabajo y él era el director de uno ellos, concretamente el que había originado la Vía Láctea y el planeta Tierra, del que provenía Blas. Trabajaban de día pero él se quedaba algunas noches.

—Tierra ha sido un proyecto fallido. Guerras, intolerancia, egoísmo. Múltiples defectos. Podemos parar el tiempo o acelerarlo a voluntad en los mundos que creamos, pero nunca volver atrás. Hemos decidido rediseñar Tierra desde cero. Observa.

El hombre movió su silla hasta situarse delante del torno. Con extraordinaria habilidad, trabajó la arcilla de forma metódica, como quién lo ha hecho mil veces antes. Con movimientos delicados transformó el bloque de barro en un precioso pájaro, el mismo que aparecía en los bocetos que había dibujado un rato antes. Al terminar, lo pintó con colores vivos y pulsó algunas teclas en su equipo informático. El pájaro pareció cobrar vida y se introdujo en la esfera levitante.

Blas lo observó fascinado e incluso intentó tocar la esfera, pero fue reprendido por el hombre.

—No lo hagas, es muy delicada.

El joven asintió sin decir nada y permaneció unos minutos callado, reflexionando sobre lo que había visto y oído.

—¿Qué hago aquí? —preguntó al fin.

—Te voy a enviar al nuevo mundo. Serás consciente de todo lo que te estoy contando y te otorgaré la inmortalidad y una serie de capacidades sobrehumanas que te permitirán controlar el mundo a tu antojo, con el objetivo de que esta vez funcione. Tú serás el pilar de la civilización.

—¿Y por qué no hacen algo así en la Tierra? Enviar a alguien que pueda reconducir a la humanidad.

—Ya lo probamos y no funciona. Envié a alguien unos dos mil años antes de que nacieses. ¿Te puedes creer que lo matasteis a él y después os habéis estado matando en su nombre? Ridículo. No, es necesario reiniciar el proyecto desde cero.

—Pero, ¿por qué yo? No tengo nada de especial.

—No, no tienes nada más allá de tu buen corazón. Tu elección se puede atribuir al puro azar. Iniciamos una búsqueda aleatoria entre humanos bondadosos e idealistas y tú eres clavado a Arcturus, el físico del equipo. Sois como dos gotas de agua. No pienses que has nacido con la marca del elegido, o algo por el estilo. Solo eres un humano más.

Blas se sintió ofendido por aquellas palabras, pero no dijo nada. Mientras tanto, el hombre comenzó a teclear.

—Todo listo —dijo al poco tiempo—. Voy a proceder a enviarte a tu nuevo hogar. Esperamos mucho de ti. —El hombre presionó una última tecla.

—¡Espere! Una última pregunta. ¿Qué pasará con la Tierra?

—Como te he dicho, se trata de un proyecto fallido.

Blas fue absorbido por la esfera. El creador se levantó y se acercó a otra mesa sumida en la oscuridad. Allí recogió otra esfera, el planeta Tierra, y la colocó en el máquina destructora de mundos. Pulsó el botón de encendido.


Editado por Isolee, 25 noviembre 2018 - 15:42 .

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  • Isolee

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#486

Escrito 25 noviembre 2018 - 15:42

1/2 de Final Ida
B7: Arthur Dayne vs Tótem
 
Condición: El relato debe iniciar con un protagonista que no sabe dónde está, propuesta por tortuguita.

 


The Walking Dead

Una aguda molestia le recorría el espinazo desde hacía un rato. La creciente intensidad del dolor fue poco a poco alarmando al resto de sus sentidos, que, entumecidos, comenzaron a recibir y a procesar estímulos. Un olor a azufre penetró por sus fosas nasales. Sus oídos captaron multitud de conversaciones mezcladas y gritos indistintos. La luz era tenue: parecía de noche, pero alcanzaba a percibir tonalidades rojizas. Palpó la superficie con sus manos para descubrir una finísima capa de paja. El traqueteo y el movimiento completó el rompecabezas: estaba tumbado sobre un carro en marcha.


—Pero qué… —titubeó.


No tardó en reconocer a la silueta que se volvía hacia él y que tiraba del pequeño carro. Era Encolpio, el otro esclavo de la villa. Habían llegado los dos juntos hacía lustros desde Asia a Italia, y su amo los había comprado. Su buen desempeño en la villa les había granjeado abundantes halagos, por lo que recientemente su amo los había manumitido y convertido en libertos. Su tez negra y rústica dejó escapar una sonrisa torcida.


—Ya iba siendo hora de que despertaras, Gitón. Desde que te desvaneciste este mediodía no has dado señales de vida —le reprochó, aunque se podía percibir alivio en su tono.


Inmediatamente Gitón cayó en la cuenta de que masas enteras de personas estaban siguiendo desordenadamente el camino. Gregarios por accidente, que en tal situación prefieren el parecer del otro al propio. En mitad de una calzada, avistó en el horizonte una enorme nube con forma de árbol: tenía un tronco larguísimo que en su parte superior se expandía formando ramas. Aquello estaba ocultando incluso el sol.


Sin que le diera tiempo a abrir la boca, Encolpio le respondió, sin volverse.


—Llevamos en camino desde que el Vesubio vomitó esa nube a la hora séptima. La tierra tembló, el edificio crujió y un cascote aterrizó en tu cabeza, ¿recuerdas? Poco después nuestro amo ordenó que cargara contigo hasta Capri y lo esperase allí. Él, movido por la curiosidad de estudiar el fenómeno, decidió partir hacia la zona de Herculano, Oplontis y Pompeya. Si te soy sincero, no pienso esperarle. Puede que trabaje para el Emperador, pero no me parece muy inteligente acercarse tanto a la nube. Seguramente ya esté chamuscado, el muy idiota.


Gitón clavó los ojos en Encolpio sin dar crédito a lo que escuchaba. Se bajó del carro, lo abandonaron y se dispusieron a proseguir el camino juntos. No le quitaba el ojo a la nube detrás de ellos: era densa, negra y sucia. Su presencia condicionaba la realidad.


Aquella travesía se convirtió en un descenso a los infiernos. El patetismo aumentaba a cada paso que daban. En el camino observaron a esclavos ayudando a sus obesos amos a levantarse, a nobles corriendo con almohadas atadas en la cabeza, a campesinos quemando sus campos, a gente implorando morir. Las villas se derrumbaban y los patios se cubrían de ceniza. El General Miedo empezó a dominar el ambiente y a ellos mismos. La sociedad romana imperial se derrumbaba ante sus ojos, en tiempo real.


El silencio se había apoderado de ellos. Los nervios y la sed les restaban las pocas fuerzas con las que contaban.


—¿Recuerdas, Encolpio, esa cita de Séneca que solía recitar nuestro amo? «¿Hacia qué auxilio tendemos la mirada, si el propio universo sufre sacudidas?»


—Déjate de esas gilipolleces ahora —replicó—. Tenemos que llegar al norte. ¿Es que no ves lo cerca que tenemos la nube?


Gitón se volvió. La nube era más negra y amenazante ahora. Entreabriéndose, daba paso a unas llamas de extraordinaria magnitud. Casi sin advertirlo, comenzaron a llover rocas volcánicas. Una le pasó a centímetros de su rostro. Quiso gritarle a Encolpio pero fue tarde. Una roca impactó en su rodilla desnuda y le tiró al suelo. Gitón se arrodilló sobre él y deslizó su brazo por su nuca. Hizo el ademán de levantarlo.


—Este dolor va a matarme, Gitón. No puedes cargar conmigo: tienes que salvarte —le exhortó—. Recuerda que la fortuna ayuda a los valientes.


Gitón permaneció mudo. La ceniza caía mucho más densa y caliente. Una espesa sombra se echaba sobre ellos. Aquella iba a ser la noche más negra que había visto jamás. Por todas partes se podían oír lamentos de mujeres y los llantos de los niños. Unos llamaban a grandes voces a sus padres, hijos y esposas; y otros levantaban sus manos a unos dioses que quizá ya no existían. La ceniza los estaba enterrando en aquella noche eterna. Era como si el mundo fuera a desaparecer junto a él y él junto al mundo. El aire era irrespirable y su cansancio intolerable. En medio de aquel mosaico de gritos, su último impulso antes de que sus sentidos se apagaran de nuevo fue abrazar a su compañero.


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  • Isolee

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#487

Escrito 25 noviembre 2018 - 15:49

Todo el mundo en el top-8 debe votar y comentar los cuatro relatos (A7 y B7), excepto los que compitan en ese cruce concreto que solo deben puntuar y comentar los del otro cruce.

A7 y B7 podéis comentar el relato de vuestro rival, pero no lo puntuéis. También se agradece una Sala de Partos. En ambos casos son sugerencias, no una obligación.
 
Sería de agradecer que los eliminados siguieran votando y/o comentando para que los resultados sean más rotundos y ajustados al parecer de todos los participantes, aunque como dicen las reglas es voluntario.

Si los lectores/jueces tienen alguna duda sobre la historia y el cumplimiento de la condición puede preguntar sobre ello antes de las puntuaciones. Intentemos evitar que suceda como en la ronda previa donde algunos os arrepentisteis de no votar distinto el relato sobre el inefable Jack the Ripper. En caso de haberlas las preguntas me las hacéis vía MP para que yo pueda preguntar de la misma forma al autor; así intentamos evitar crear una tendencia de voto.

Tenéis tiempo para enviar los votos y los comentarios hasta el sábado 1 de diciembre a las 23.59 hora peninsular. Sobre estos cuatro relatos intentad no comentar nada en abierto para intentar evitar crear una tendencia de voto.

También hasta el sábado 1 de diciembre a las 23.59 hora peninsular:

Cruces de 1/2 de Final Vuelta:

A8: Boulder, Colorado vs Qwerty Fish
Relato sobre un astronauta, propuesta por Aceituno.

B8: Arthur Dayne vs Tótem
Una boda, propuesta por Pantalónez.


Editado por Isolee, 25 noviembre 2018 - 15:50 .

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  • Aeo

  • HARENA TIGRIS

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#488

Escrito 27 noviembre 2018 - 15:53

 

Comentarios de tortuguita

 

 

· O: "Al llegar a la puerta comprobó que estaba cerrada con llave, se giró pegando la espalda a la pared". También creo que aquí la coma no es una separación lo suficientemente fuerte para estas oraciones. Pero con un punto la segunda se queda algo canija, así que habría que engordarla.

 

 

 

Jo, eso es una duda que he tenido en los 2 relatos que he escrito. Hay veces que la coma queda mal puesta y el punto deja las frases muy desangeladas provocando un relato muy brusco. El punto y coma es un acierto en según qué casos pero nunca sé exactamente cuándo usarlo correctamente.

Intento fijarme en los libros que leo dónde lo usan y con qué estructura, pero no me queda nada claro.


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  • Isolee

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#489

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:26

Resultados 1/2 de Final Ida:
 

Cita

A7
Polvo y cenizas por Qwerty Fish 49
Nos vemos en KOI-215.02 por Boulder, Colorado 51

---

 

B7
La ascensión de Blas por Arthur Dayne 53
The Walking Dead por Tótem 49

 

 

Qwerty Fish Tótem no solo no quedáis eliminados, sino que estáis a un tiro de piedra de vuestros rivales en lo que prevé unos enfrentamientos de vuelta de infarto. ¡Sigan jugando!

 

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  • Isolee

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#490

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:28

A7

 

 

Qwerty Fish

 

6 + 8 + 6 + 6 + 3 + 4 + 3 + 4 + 5 + 4 = 49

 

Arthur Dayne 1 + 1 + 3 + 1 = 6

 

Tótem  2 + 2 + 4 + 0 = 8

 

Jabberwock 1 + 1 + 4 + 0 = 6

 

Zaxx 1 + 1 + 3 + 1 = 6

 

David Hasselhoff 0 + 0 + 2 + 1 = 3

 

tortuguita 1 + 1 + 2 + 0 = 4

 

Le Barón 1 +0 + 2 + 0 = 3

 

Mr. Bater 1 + 1 + 2 + 0 = 4

 

Pantalónez 0 + 1 + 3 + 1 = 5

 

IDT 1 + 0 + 3 + 0 = 4

 

 

 

Boulder, Colorado

 

5 + 8 + 7 + 4 + 0 + 5 + 5 + 7 + 3 + 7 = 51

 

Arthur Dayne 2 + 1 + 2 + 0 = 5

 

Tótem 2 + 1 + 4 + 1 = 8

 

Jabberwock 2 + 0 + 4 + 1 = 7

 

Zaxx 1 + 1 + 2 + 0 = 4

 

David Hasselhoff 0

 

tortuguita  2 + 1 + 2 + 0 = 5

 

Le Barón 2 + 0 +2 + 1 = 5

 

Mr. Bater 2 + 1 + 3 + 1 = 7

 

Pantalónez  1 + 0 + 2 + 0 = 3

 

IDT 2 + 1 + 3 + 1 = 7

 

 

 

B7

 

 

Arthur Dayne

 

6 + 7 + 5 + 6 + 4 + 5 + 5 + 4 + 5 + 6 = 53

 

Qwerty Fish 1 + 1 + 3 + 1 = 6

 

Boulder, Colorado 1 + 1 + 4 + 1 = 7

 

Jabberwock 2 + 0 + 3 + 0 = 5

 

Zaxx 1 + 1 + 3 + 1 = 6

 

David Hasselhoff 0 + 1 + 3 + 0 = 4

 

tortuguita 1 + 1 + 2 + 1 = 5

 

Le Barón 1 + 1 + 2 + 1 = 5

 

Mr. Bater  1 + 1 + 2 + 0 = 4

 

Pantalónez  2 + 0 + 3 + 0 = 5

 

IDT 2 + 1 + 3 + 0 = 6

 

 

 

Tótem

 

3 + 4 + 6 + 5 + 6 + 0 + 3 + 7 + 7 + 8 = 49

 

Qwerty Fish 0 + 1 + 2 + 0 = 3

 

Boulder, Colorado 1 + 0 + 3 + 0 = 4

 

Jabberwock 0 + 2 + 3 + 1 = 6

 

Zaxx 1 + 2 + 2 + 0 = 5

 

David Hasselhoff  0 + 2 + 3 + 1 = 6

 

tortuguita 0

 

Le Barón 0 + 1 + 2 + 0 = 3

 

Mr. Bater 2 + 1 + 3 + 1 = 7

 

Pantalónez  1 + 2 + 3 + 1 = 7

 

IDT 1 + 2 + 4 + 1 = 8


Editado por Isolee, 02 diciembre 2018 - 16:29 .

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#491

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:32

1/2 de Final Vuelta
A8: Boulder, Colorado vs Qwerty Fish

 

Condición: Relato sobre un astronauta, propuesta por Aceituno.

 

 

La estación

 

—Comandante Olaikov, vamos a repasar otra vez el procedimiento —la voz suena algo metálica a través del comunicador—, ¿me escucha?

 

—Aquí Olaikov, le escucho perfectamente, Baikonur.

 

—Confirme primero coordenadas, camarada.

 

—Seis, cuarenta y tres, quince… —Olaikov repasa los indicadores electrónicos de la cabina— Distancia de la Tierra, un millón cuatrocientos mil kilómetros. Aún sin contacto visual de la estación.

—Perfecto camarada. Repasemos el procedimiento.

 

—Bien. Cuando tenga contacto visual con la estación, activo pilotaje manual —Olaikov lo ha repetido miles de veces—. Maniobro el trasbordador Buran para acoplar el compartimento de carga con el muelle de carga de la estación. Despresurizo el compartimento y el muelle de carga. Abro remotamente la escotilla. Activo remotamente el riel de transporte. Desplazo la carga desde la bodega del transbordador hacia el muelle de carga de la estación. Cierro escotilla. Presurizo de nuevo.

 

—Muy bien camarada. Recuerde: todo el procedimiento debe ser realizado remotamente. No abandone la cabina. El Partido y toda la Unión agradecerán su labor.

 

Olaikov, al fin, divisa la estación. Ha entrenado duro para eso. Siempre quiso ser como Gagarin o Tereshkova. Tuvo que estudiar y entrenar mucho, entrar en la academia de aviación de Taganrog y luego en la academia militar Mijáilovski. Renunció a una vida civil para ser comandante del Ejército Rojo. Pero pilotar un transbordador Buran, tipo XI, requiere aún más esfuerzo y entrenamiento. Los últimos años requirieron lucha y dedicación para lograr estar ahora aquí, cerca del punto de Lagrange L2; maniobrando para acoplarse a la estación Gorbachov.

Por eso, tras acoplarse, despresurizar bodega y muelle de carga, abrir escotilla y descubrir que el sistema remoto del riel transportador de la carga no funciona, Olaikov no puede evitar sentir un profundo y desolador sentimiento de fracaso. Para evitar el sonrojo que implicaría no cumplir su misión; para evitar que los ojos acusadores del Partido no caigan sobre él, Olaikov decide dejar de lado el control remoto y proceder a mover la carga manualmente. Se viste, se coloca la escafandra, desactiva momentáneamente el comunicador con Baikonur y sale a la bodega. El riel no funciona, pero si empuja manualmente la carga no tarda en desplazarla. La empuja hasta entrar en el muelle de la estación.

 

La estación Gorbachov, construida a finales del siglo XX, ha sido durante dos décadas uno de los mayores prodigios aeroespaciales de la Unión Soviética. Habitada cada cierto tiempo, en ella se han llevado a cabo grandes avances de la ciencia. El orgullo del Sóviet.

 

Transportada la carga, Olaikov puede respirar tranquilo. No sabe qué hay en ella; no es su deber saberlo. Su misión es transportarla y punto. Y así lo ha hecho, aunque haya tenido que saltarse el procedimiento. Olaikov procede a cerrar la escotilla manualmente, pero justo en ese momento, un ruido seco suena al otro extremo del muelle de la estación. No parece un sonido de ningún aparato. Asombrado, Olaikov descubre como la segunda escotilla del muelle, situada al otro extremo del habitáculo, se abre. “Imposible”, piensa horrorizado. Nadie debería estar ahí; la estación se encuentra inhabitada y él es el único cosmonauta en esta misión. Se empuja hacia el centro del muelle y descubre como otro cosmonauta entra en el almacén. Es un cosmonauta, no hay duda, pero viste diferente; ese no es el traje espacial estándar de la URSS.

 

—¿Hola? —dice el desconocido en inglés. En su pecho, el desconocido lleva una sorprendente bandera de los extintos EE.UU.

 

Olaikov sabe inglés: tuvo que aprenderlo en la academia, cuando aún existía otro imperio fuerte en la Tierra.

—¿Quién eres? —pregunta— ¿Y cómo demonios has llegado aquí? La República Socialista Americana no dispone de ningún tipo de nave, al menos desde la caída del capitalismo.

 

—Vaya… —dice el desconocido— Veo que no sabes nada de nada. No deberías haber abandonado la cabina de mando. Verás, esto es una transacción económica entre tu país, la URSS, y mi país, los EE.UU.

 

—¡Los EEUU hace décadas que no existen! No dejaré que toques la carga —Olaikov está irritado —. El capitalismo cayó y todo el bloque occidental se desmoronó.

 

—Eh… sí, quizá en tu universo. Pero en el nuestro fue diferente. Y en esta estación comerciamos. Vosotros nos fabricáis en alguna fábrica socialista vuestra el contenido de esta carga, nosotros os pagamos con información. Capitalismo interuniversal, amigo.  

 

Olaikov, confuso y enfadado, tira de la carga hacia él. No dejará que ningún capitalista se apropie del cargamento. El desconocido hace lo mismo, pero en la otra dirección. En el rifirrafe, Olaikov desgarra el precinto y una caja de la carga se desprende y se abre en medio del muelle. De la caja, decenas de extraños dispositivos rectangulares negros, del tamaño de un palmo, salen despedidos en todas direcciones.

 

—¡Mierda, los iPhone! —exclama el desconocido.

 

—¿iPho… qué? ¿Qué demonios es eso?


Editado por Isolee, 02 diciembre 2018 - 16:35 .

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#492

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:34

1/2 de Final Vuelta
A8: Boulder, Colorado vs Qwerty Fish

 

Condición: Relato sobre un astronauta, propuesta por Aceituno.

 

 

En planeta extraño

 

Llegué a la mansión tras conducir más de una hora desde mi casa en Boulder, Colorado. Aquel edificio se encontraba en un claro rodeado por bosques y caminos de tierra, y no había signos de civilización en al menos treinta millas a la redonda. Tras aparcar y apearme del coche, ni siquiera tuve que llamar a la puerta, pues nada más alcanzarla se abrió la cerradura automática; Patrick me estaba esperando.

 

Por lo poco que pude ver, la disposición de la casa era muy extraña para tratarse de una mansión tan grande, pero no me sorprendió en absoluto, por lo que Patrick me había contado. Pasé por una puerta a la derecha del recibidor, como me había indicado en su último correo electrónico y di a una salita con un puesto informático y un sofá tras la silla de oficina. El ordenador estaba encendido y un post-it junto al teclado rezaba: «Ponte los cascos». Obedecí y enseguida apareció la cara de Patrick en la pantalla.

 

—Me alegra que me hayas invitado a tener una sesión en… persona —dije.

 

—Siento no poder ofrecerte algo más personal, Louise —contestó Patrick. La voz me llegó a través de los auriculares como si me hablara desde un teléfono antiguo.

 

—No te preocupes. El avance que estás realizando ahora mismo es mucho mayor de lo que crees.

 

Podía ver al hombre en una sala pequeña, blanca y gris en su mayor parte y con muchas luces led y paneles metálicos en lugar de decoración. Llevaba puestos unos cascos similares a los míos. Observando atentamente la estancia, pude ver un camastro y una mesa con vasos sucios y cajas de batidos sustitutivos y otros complementos alimenticios.

 

—¿Tú dónde te encuentras, por cierto? —pregunté.

 

—Es mi habitación —Patrick sonrió—. Está justo detrás de la pared que tienes enfrente. Ya sabes que no salgo de aquí nada más que para recoger la compra del recibidor. Cada vez me cuesta más que me la traiga un repartidor y la deje dentro: casi todas las tiendas online tienen ya únicamente reparto por dron.

 

—¿Sólo te alimentas a base de eso?

 

Patrick se giró y miró la mesa de su habitación.

 

—No puedo digerir nada sólido sin que me siente fatal. Como ya te he ido contando estos meses, los veinte años que pasé en esa maldita nave me han convertido en cualquier cosa salvo el humano que era. Ojalá nunca hubiera aceptado aquella misión a Júpiter.

 

Él bajó la vista y yo noté esa melancolía de la que me hablaba durante las sesiones por videoconferencia. Lamenté haberle hecho esa pregunta: estaba más animado que de costumbre y perdió la sonrisa. Tocaba hacerle ver todo lo que había conseguido y lo que tarde o temprano alcanzaría:

 

—Patrick, mírame. Todavía no se ha cumplido un año desde tu regreso y, pese a esos sentimientos de soledad, a no poder relacionarte físicamente con la gente, a la agorafobia y todos los problemas que hemos ido tratando, tú mismo fuiste capaz de dar pasos e intentar poner soluciones, como por ejemplo contactarme. Ya es más de lo que muchos habrían logrado en tu situación. En la NASA debieron advertirte de los riesgos que habría a tu vuelta de una misión tan duradera, y debieron haberte facilitado psicólogos durante los años que estuviste allí arriba. Y pese a las negligencias de la Agencia, estás poniendo remedio para volver a tener una vida parecida a la que tenías cuando partiste.

 

—Lo sé, pero no puedo evitar sentirme en planeta extraño. Este ya no es mi hogar: ni necesito ni sé vivir como lo hacía antes. Me provoca mucha ansiedad escuchar una voz clara, cualquier olor me produce náuseas, mi familia y amigos son como extraños para mí, y desde luego me aterra la idea de tenerlos delante y tener que interactuar con ellos; no sabría ni cómo hacerlo.

 

Una vez más, como pasó en otras sesiones, Patrick parecía haber vuelto al estado de desesperación que le invadió al volver a pisar la Tierra.

 

La sesión continuó durante cuarenta y cinco minutos más, en los que hablamos sobre pequeños ejercicios diarios que debía realizar, que sería bueno tener charlas con algún familiar de la misma manera en que yo estaba hablando con él en ese mismo momento y finalmente concretamos día y hora para la siguiente cita.

 

Sin embargo, esa fue la última vez que hablé con Patrick. Tres días después la policía me llamó a declarar por haber sido la última persona que lo vio con vida. En ese momento sentí un escalofrío, pero no por enterarme de su fallecimiento, sino de pensar que también fui la única persona con la que Patrick tuvo algo parecido a un contacto físico en sus últimos veintiún años de vida.


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#493

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:37

1/2 de Final Vuelta
B8: Arthur Dayne vs Tótem
 
Condición: Una boda, propuesta por Pantalónez.


Sindiós

— En concordancia con todas nuestras costumbres, os declaro a las dos…

Un estruendo ensordecedor detuvo el ritual. Las dos novias se separaron inmediatamente y se volvieron violentamente hacia el origen del ruido. Sus muecas de terror eran sintomáticas. Lot, sacerdote oficioso y padre de ambas, permanecía, en cambio, tranquilo. Una nube se arremolinó sobre ellos y envolvió el ambiente con sus tonalidades rojizas. El tiempo se detuvo en el desierto del Negueb.

Una voz andrógina y solemne pareció acudir de todas partes.

—Lot, mi siervo… ¿me vas a explicar qué blasfemia es esta o no? —dijo la Nube de Yahvé.

Las hijas de Lot comenzaron a chillar y a implorar misericordia a grandes voces. Lot se acercó y les ordenó calmarse.

— En este territorio no aceptamos la autoridad de Dios: somos una célula secularizada y autogestionada —respondió Lot decididamente.

La Nube se mantuvo allí arriba, inmóvil. Lot había previsto y estudiado mucho este encuentro, por lo que estaba satisfecho de haberle dejado claro a ese Dios sanguinario lo que pensaba, aunque era consciente de que le caería una buena. Ojalá pudiera abolir a ese ente cabrón.

—Yo soy el que soy —se reafirmó Yahvé— y entre mi pueblo busco a temerosos de Dios, no a descerebrados como tú. ¿Ya has olvidado aquello de “una estrella saldrá de Jacob; un cetro se levantará de Israel”? ¿Cómo osas oficiar una boda sodomita, y encima entre dos mujeres que son tus hijas? Castigué a Moisés a no entrar en la Tierra Prometida por mucho menos que esto. Y lo que es más importante, ¿dónde está la dote? Lo dejé bien clarito en Éxodo 22, 15. Mira que eres casquivano… ¿tú te crees que el pueblo elegido se mantiene solo o qué?

Lot estuvo a punto de mandarlo al cuerno, pero se contuvo.

—No hay dote que valga aquí. Hemos…

—¡Te advertimos de que esto era una locura! —interrumpieron las hijas de Lot, histéricas—. Ahora tenemos a Yahvé encima de nosotras por culpa de tus experimentos contraculturales. ¡Oh, viejo gilipollas! —gritaron al unísono, echándose a llorar.

Tras proferir un exabrupto y mandarlas callar, Lot se dispuso a continuar.

—Como estaba diciendo… No tenemos dote porque hemos vaciado al matrimonio de su contenido institucional y de sus mecanismos de opresión económica y de género. Escupo sobre todas tus leyes: no es solo que sean injustas salvo para ti y la casta sacerdotal, sino que son claramente constructos sociales. Además, ¿cómo tienes el valor de venir a reprocharme mis acciones? Tú destruiste mi ciudad, Sodoma, convertiste a mi mujer en estatua de sal solo por volverse a mirar, me mandaste a una cueva y encima permitiste que, estando ebrio, mis hijas se acostaran conmigo y tuvieran descendencia. Si ser fiel a ti conlleva esto, prefiero irme a Egipto. Allí al menos el Dios es un faraón.

—Me ofendes, Lot. Te crees especial pero no eres más que un grano de arena, o en el culo, según se mire. Después de ti vendrá una generación de profetas que difundirá mi Palabra contra la corrupción en Israel. Y a ellos les seguirá Job, que dudó de Mí para llegar a Mí; o el borracho que escribirá Eclesiastés. No puedes…

—Eres un fraude —le espetó Lot. Las hijas empezaron a tirarse de los cabellos mientras se revolcaban por la arena—. Cuando Adán y Eva te paseabas por el Jardín. Con Moisés te comunicabas a través de la Tienda del Encuentro. Incluso le dejaste ver tu espalda. Me he leído el Éxodo, no nací ayer. ¡Y conmigo solo te dignas a mostrarte a través de una nube cutre! No eres tan diferente del resto de dioses que se ofertan en el mercado, ¿sabes? Después te quejarás de que tu pueblo sea henoteísta y lleve idolillos como colgantes.

No hubo respuesta. La Nube permaneció allí arriba por unos segundos y luego se desvaneció. Lot dejó de estar tranquilo por primera vez en todo el rato. La atmósfera se enrareció en el desierto. Lot advirtió que sus hijas estaban arrastrándose por el suelo y tanteando con las manos. Entendió enseguida que Yahvé las había cegado, como hizo con la multitud que quiso matarlo en Sodoma. Giró la cabeza y avistó una figura. No llevaba alas ni cabellos de oro, pero por su presencia supo que era un ángel. Los había visto antes, en su casa. Sabía que Jacob luchó contra un ángel y no salió bien. Cuando este se acercó silenciosamente, solo le dio tiempo a reafirmarse en que Yahvé era el dios más cruel que había conocido. El chasquido de su cuello roto lo silenció para siempre. ¿Quién había ganado?


Editado por Isolee, 03 diciembre 2018 - 05:43 .

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#494

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:37

1/2 de Final Vuelta
B8: Arthur Dayne vs Tótem

 

Condición: Una boda, propuesta por Pantalónez.

 

 

Juego de poder


Se trataba del acontecimiento del año. La unión en matrimonio entre el hijo de Giacomo Medichelli y la hija de Valentino Pazzini. Un enlace que cualquier miembro de cualquiera de las Cinco Familias hubiese considerado imposible apenas un año antes.

Las diferencias entre entre la familia Medichelli y la familia Pazzini parecían irreconciliables. La escalada de tensión se había vuelto patente, y en las calles comenzaba a respirarse un ambiente de guerra inminente. Sin embargo, la situación había dado un giro inesperado: los hijos de ambos Don les comunicaron a sus respectivos padres que se amaban, y que nada ni nadie podría anteponerse a ese amor.

El señor Medichelli y el señor Pazzini, ambos veteranos y antiguos compañeros, organizaron una reunión al más alto nivel. Se entendieron mucho mejor de lo podría parecer en un principio, destacando la ventajas de su situación y minimizando los inconvenientes. La boda supondría la unión de las dos familias en una sola, bajo el mando del joven Medichelli. Sería, de facto, la más poderosa de la ciudad. Las otras familias no lo aceptarían de buen grado.
 


*
* *



Los preparativos de la boda se desarrollaron a lo largo de varios meses. Los dos señores del crimen decidieron que el responsable de seguridad de la boda fuese Fredo “El pulcro” Carlini, caporegime de la familia Medichelli. Carlini no era el clásico animal sediento de sangre que disfrutaba viendo sufrir a sus víctimas. Ya desde su época de soldado no se enseñaba ni provocaba dolor innecesario. Realizaba su trabajo de forma limpia y profesional. Por ello, era muy respetado incluso entre las otras familias.

Los novios habrían optado por una ceremonia íntima y discreta. La jugada maestra de Carlini había consistido en convencer a la joven pareja para organizar un gran evento. La flor y nata de la ciudad fue invitada, incluyendo al alcalde y al comisario jefe de la policía. De esta forma, Carlini se aseguraba la fidelidad de las fuerzas de la ley y el orden durante el día del enlace.
 


*
* *



La ceremonia fue hermosa, incluso se pudo ver al señor Medichelli llorar emocionado en el hombro del señor Pazzini, recuperando aquella vieja amistad que ahora parecía tan lejana. Era maravilloso observar como el departamento de policía había apostado a sus mejores tiradores en los tejados de la iglesia y los edificios cercanos, así como a pie de calle controlando cualquier posible amenaza.

A continuación, los asistentes fueron trasladados a la finca Pazzini en Long Island. Se ofreció un gran banquete y un tradicional baile. Los invitados comieron, bebieron y rieron bajo el amparo del mayor despliegue policial visto en un evento privado en toda la historia de la ciudad. Los agentes controlaban cada una de las posibles entradas o salidas a la finca, contando incluso con infiltrados de incógnito entre los invitados. Carlini estaba completamente satisfecho con el dispositivo. Tanto que, por un momento, llegó a creer que el día sería perfecto y no ocurriría nada malo.
 


*
* *

Carlini siempre había sido un tipo frío como el hielo. En aquel momento, mientras se remangaba la camisa en el sótano de la residencia Pazzini, nadie podría imaginar la tormenta de emociones que se estaba desarrollando en su interior. En su mente, Carlini no dejaba de escuchar una y otra vez el sonido de las ambulancias y los servicios médicos entrando en la finca Pazzini y atendiendo a los invitados. Le habían encomendado una misión y había fallado.

Carlini se acercó al tipo que permanecía colgado del techo mediante una soga atada a sus manos.

—¡No he hecho nada, señor Carlini! ¡Por favor! —rogó el hombre colgado.

Sin pronunciar palabra y descontrolado por la rabia, Carlini propinó una ráfaga de golpes al rostro del tipo, partiéndole la nariz y dejándolo sin cuatro dientes.

—¿Que familia te ha pagado para que envenenases la comida? ¿Los Gorlomi? ¿Los Pastore? ¡Dímelo!

—Señor Carlini, por favor. Yo sólo soy el cocinero —sollozó el hombre colgado con apenas un hilo de voz—. Tal vez el marisco estuviese en mal estado.

Presa de un nuevo ataque de ira, Carlini volvió a golpear al cocinero y no paró hasta varios minutos después del sonido que anunciaba la rotura del cuello de su víctima.

Carlini pareció recuperar el control de sí mismo. Estiró las mangas de camisa y se ajustó los puños, aunque la manchas de sangre estropeaban su impecable imagen. «Tal vez el cocinero tuviese razón», pensó. «Tal vez el marisco en mal estado fuese lo que provocó la gastroenteritis generalizada».


Editado por Isolee, 02 diciembre 2018 - 16:38 .

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#495

Escrito 02 diciembre 2018 - 16:39

Todo el mundo en el top-8 debe votar y comentar los cuatro relatos (A8 y B8), excepto los que compitan en ese cruce concreto que solo deben puntuar y comentar los del otro cruce.

A8 y B8 podéis comentar el relato de vuestro rival, pero no lo puntuéis. También se agradece una Sala de Partos. En ambos casos son sugerencias, no una obligación.
 
Sería de agradecer que los eliminados siguieran votando y/o comentando para que los resultados sean más rotundos y ajustados al parecer de todos los participantes, aunque como dicen las reglas es voluntario.

Si los lectores/jueces tienen alguna duda sobre la historia y el cumplimiento de la condición puede preguntar sobre ello antes de las puntuaciones. Intentemos evitar que suceda como en la ronda previa donde algunos os arrepentisteis de no votar distinto el relato sobre el inefable Jack the Ripper. En caso de haberlas las preguntas me las hacéis vía MP para que yo pueda preguntar de la misma forma al autor; así intentamos evitar crear una tendencia de voto.

Tenéis tiempo para enviar los votos y los comentarios hasta el sábado 8 de diciembre a las 23.59 hora peninsular. Sobre estos cuatro relatos intentad no comentar nada en abierto para intentar evitar crear una tendencia de voto.

 

Una vez tenga los resultados los publicaré individualmente y al lado indicaré la suma total y quiénes son los dos talentosos (y afortunados) escritores que pasan a la gran final. ¡Suerte a todos!


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