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Perdonadme que abra un hilo sobre Dark Souls, pero me tengo que cagar en su puta madre

Dark Souls; Souls lo peor; Ojalá reviente;

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517 respuestas en este tema

  • valkyrie

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#136

Escrito 03 septiembre 2018 - 14:28

Cada vez que te leo estoy teniendo flashbacks de Kingdom Hearts. X-D

Animo, hombre, que te queda un poco más.

Una cosa: Cuando avances un poco te encontrarás con una serie de enemigos. Cuando acabes con ellos y avances un poco más te darás con una iglesia y un puente. Pasa por el puente, baja dos pisos y entra por la puerta que está al lado de un herrero. Es un atajo.

El herrero ese es de confianza? Porque llegue ahí, oi como martilleaba el yunke como si fuera un argentino golpeando la cabeza del cementerio de canelones y no tuve huevos de bajar a conocerlo, me fui por otro lado y acabé en la puta hoguera del principio, no sin antes marcarme un “se va el chaval se va por el barranquillo” en homenaje a Alfonso Arús en vídeos de primera y sustituyendo la vaquilla por un esqueleto talla 56 y acabar en una cueva que supuso el apagón definitivo y cambio de juego temporal.

Puto Dark souls!!!

Editado por valkyrie, 03 septiembre 2018 - 14:33 .

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  • Barras

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#137

Escrito 03 septiembre 2018 - 14:32

El herrero ese es de confianza? Porque llegue ahí, oi como martilleaba el yunke como si fuera un argentino golpeando la cabeza del cementerio de canelones y no tuve huevos de bajar a conocerlo, me fui por otro lado y acabé en la puta hoguera del principio.


El herrero es de confianza. Créeme, que lo conozco bien.
Con él puedes mejorar las armas, armaduras, y comprar objetos útiles.

En cuanto a la hoguera del principio, es útil volver a ella en ese punto del juego gracias a ese atajo, ya que te proporciona 10 estus útiles para el boss que hay en la parroquia.

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  • valkyrie

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#138

Escrito 03 septiembre 2018 - 14:35

El herrero es de confianza. Créeme, que lo conozco bien.
Con él puedes mejorar las armas, armaduras, y comprar objetos útiles.

En cuanto a la hoguera del principio, es útil volver a ella en ese punto del juego gracias a ese atajo, ya que te proporciona 10 estus útiles para el boss que hay en la parroquia.


Cierto es, te dan 10 frascos de Estus muy útiles, lastima que sea un jodido adicto a esa mierda y los consuma tan rápido.
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  • asayu

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#139

Escrito 03 septiembre 2018 - 16:14

Sube el par de niveles que te faltarán para usarla a una mano y listo (asomándote al puente del dragón para que este chamuscarre a los esqueletos en un plis, vuelta a la hoguera y bis). Creo recordar que esa espada no requiere mucha fuerza.


Barras, ¿me estás diciendo que puedo ir a cualquier hoguera a subir niveles? Joder, juraría que una vez, subí niveles de cosas, pero no sabía ni cómo había sido...
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  • Barras

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#140

Escrito 03 septiembre 2018 - 17:52

Barras, ¿me estás diciendo que puedo ir a cualquier hoguera a subir niveles? Joder, juraría que una vez, subí niveles de cosas, pero no sabía ni cómo había sido...


En las hogueras, entre otras cosas, se sube de nivel con las almas obtenidas.

Seguro que otros te lo explicarían mejor, pero voy a intentar ayudarte a mi manera, y de una forma que quede lo más claro posible.

Hay varios atributos, como vitalidad, energía, fuerza, inteligencia, etc a los que subirle puntos de nivel para ir mejorando tus estadísticas.

Más o menos funcionan asi:
-Vitalidad: Mejora la cantidad de vida del personaje.
-Aprendizaje: Sirve principalmente para aumentar la cantidad de hechizos que tu personaje puede llevar (si eres guerrero que lucha cuerpo a cuerpo, no hace falta que subas esta estadística).
-Aguante: Sirve para mejorar la barra de estamina (la verde, la que se gasta al hacer ataques, rodar, correr, etc) y la cantidad de peso que soporta el personaje (para poder llevar armas y armaduras más pesadas).
-Fuerza: Aumenta tu fuerza, para quitar más vida, y para poder utilizar armas que necesiten fuerza.
-Destreza: Lo mismo que la fuerza, pero para armas que requieran destreza (como dagas, katanas, arcos, etc).
-Resistencia: Sirve para aumentar las resistencias al veneno, etc, pero es algo que puedes conseguir igualmente con armaduras y tal. Te recomiendo no gastar puntos aquí.
-Inteligencia: aumenta el poder de ataque de las magias (sólo para magos).
-Fe: aumenta el poder de los milagros (solo para clérigos).

Recuerda que las almas sirven para subir de nivel, pero también para comprar objetos y mejorar las armas y armaduras en los comerciantes/herreros. Así que necesitarás muchas para ir mejorando a tu personaje.

Por cierto, las hogueras no sólo sirven para subir de nivel, sino que también son útiles para rellenar los frascos estus (los que te recuperan vida). Cada hoguera te da 5 estus (excepto la primera, que te da 10), pero hay un método para mejorar cada hoguera y así obtener más estus: avivándolas con humanidades. Esto sólo te lo recomiendo hacer en ciertas hogueras en las que sientas que vas a necesitar de una cantidad de estus mayor a los que da por defecto.

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  • Estiui

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#141

Escrito 03 septiembre 2018 - 18:23

Me parto, el mejor hilo en mucho tiempo X-D Necesitamos narración de cómo te pasas el juego completo.

En mi caso, tras 6 intentos fallidos y desinstalaciones antes de haber jugado ni una hora, se ha convertido en uno de mis juegos favoritos y el juego más reconfortante que he jugado jamás.

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  • Samuso

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#142

Escrito 03 septiembre 2018 - 18:25

"Jomío" Asayu, que diría Lina Morgan (los jóvenes que miren la Wikipedia), los primeros compases del juego se basan en ir recopilando almas para subir de nivel tu personaje en las hogueras. :D

Este es un proceso un poco repetitivo y cansino. Yo te recomiendo hacer una pequeña ruta entre las dos primeras hogueras por ejemplo, matar a todos los enemigos hasta tener almas para el siguiente nivel e ir corriendo como un venado a subir el nivel. :)
Yo primero te recomendaría subir fuerza, vitalidad y aguante, unos cuantos niveles.

Cuando lo vayas haciendo irás sintiéndote cada vez más seguro y 'poderoso'...en la zona en la que estés, aunque luego volverás a ser un mindundi en la nueva zona a la que entres... XD

Pero bueno, conforme vayas obteniendo equipo y subiendo estadísticas serás más valiente y aguantarás mucho mejor las embestidas de los nuevos enemigos, no te preocupes. ;)

Ale, ánimo.

firma_meri.png

 

Tengo que actualizar la firma un día de estos... XD

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#143

Escrito 03 septiembre 2018 - 20:09

Entro, leo el último descojonante comentario del OP y le doy mis dieses y muchos ánimos para que siga con su odisea.


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  • asayu

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#144

Escrito 11 septiembre 2018 - 12:54

Os hice caso. Sí, porque sois gente de fiar, también @Barras y @Samuso. E intenté subir niveles en la hoguera del Burgo. Todo un descubrimiento. Pero no me jodas que un nivel necesita de 800 y pico almas, sin contar que no te puedes ni sentar un rato al fuego tranquilamente porque los putos huecos vuelven a aparecer en su sitio. Cosa que me produce muchísima intranquilidad. De todas formas, entre la mierda que dan los zombies estos andrajosos y que suelo morir la segunda vez antes de llegar donde penqué la primera, no soy capaz de acumular si no es chupándome las almas grandes esas que dan de vez en cuando y que no había usado. Dos niveles he podido subir. Hasta el 9. Los dos puntos, a la fuerza. Pero parece ser que la espada recto del puto dragón es realmente Falete, y no hay Dios que la levante con un brazo. 
 
Por otro lado, en Dark Souls hay un problema muy serio con los precipicios. No pasaba nada por vallar de vez en cuando alguna que otra zona. Imagino que no hay normativa vigente que obligue a ello. Y aventuro a elucubrar que todo es por culpa de las autonomías. Calculo que una tercera parte de las veces que he ido al hoyo en este mundo de alegría y vida ha sido, literalmente, al hoyo. Al abismo. A un puto agujero infinito. Sin ir más lejos, un par de veces volvieron a tirarme barranco abajo las 3 ratas mellizas. Pero bien. Escudo en boca, apreté los dientes y volví, oooootra vez, a hacer el mismo puto recorrido de pasar por debajo del dragón, por los huecos, las ratas, más huecos rodeando al rinoceronte y por fin, joder, por fin, solo rinoceronte. Jabalí chapero contra Bruno Hueco. Sin un puto estú, 2 tercios de vida y con la tercera cimitarra, o como se llame, en mano. Más jodido que Enrique Iglesias con manga corta.
 
El jabalí me ponía ojitos desde abajo. Le tiré unas cuantas flechas que lo único que hicieron fue acariciarle el hocico. De hecho, una de las veces me pareció que se descojonaba de mi cara. Me acordé de la última calavera lanzable que me quedaba y se la tiré al fuego. Y acerté. La olió, se enciscó y se tiró a por ella. Estaba ya llamando a La Mafia con la intención de reservar e ir a cenar con mi mujer para celebrar que ese hijodeputa se había ido al otro barrio con el lomo tostado, cuando veo que se da la vuelta tranquilamente con un par de llamas en un cuerno y con un 30 y tantos saliendo de su cuerpo. Pero qué cojones. La madre que lo parió. No quedaba otra que bajar las escaleritas y enfrentarme de cara a él, como un hueco hecho y deshecho. La infame estrategia consistía en asomar la cabeza desde el pórtico, como el perro del cuadro de Goya, poco a poco, a ver si con algo de suerte venía lanzado, yo me metía otra vez al pórtico y el rinoceronte pasaba por encima de la otra hoguera de la plaza. Daba igual las veces que lo hiciera, que el puto bicho se las sabía todas y esquivaba el fuego hasta atascarse cutremente entre las columnas, dando cabezazos como un subnormal. Lo único que cambió es que la última vez me acerqué más a la hoguera y, cuando le vi venir, me puse nervioso, me trastabillé un poco y me moví hacia donde no debía, es decir, hacia la hoguera. De hoguera en hoguera y otra. puta. vez. en el puto Burgo de los putos No Muertos. Me cago en la puta.
 
Me debatí entre intentarlo una última vez o partir el ventanal del salón con una silla. Me decidí por lo primero y, por suerte para el cristal, llegué de nuevo al cara a cara con el rinoceronte sin mucho sufrir. Además, de forma bastante solvente porque aún tenia un par de estús. Volví a seguir la misma mísera estrategia de antes, pero ahora intentando acuchillarle la cara cuando se quedaba entre las dos columnas. Lo que le quitaba era ridículo pero decidí seguir así, aunque me llevara una hora matarlo. En una de esas veces de atasco y de vuelta a su posición en las escaleras de la plazuela, el jabalí se dio la vuelta pero se quedó en el sitio, como si estuviese andando en una cinta de correr y con el culo ofrecido hacia el pórtico. Inocentemente, y viendo que rabo y cercanías no estaban cubiertos por chapa, pensé que igual podría llegarle a quitar 40 o 50 puntos de vida de un tajo. Pero Hueco tenía preparada una sorpresa. Le dí al R1 y, sin aviso previo de ningún tipo, le metió todo lo larga que era la cimitarra por el orificio del ojal. Hasta la ternilla. Que su mano hueca tocó ojete húmedo al hacer tope después de ensartar todo el hierro lo saben hasta los negros de Zambia. De forma rápida y elegante, sacó la espada y el puto rinoceronte cayó fulminado. Estuve un par de minutos que no me habrían encontrado el pulso. Di un par de vueltas en shock por medio de la plaza y, siendo ya consciente de que por fin había reventado (nunca mejor dicho) al morlaco, di un par de puñetazos, producto de la tensión contenida, a un cojín del sofá, me incrusté el escudo debajo del paladar y empecé a andar resbalando, con los típicos toquecitos vergonzosos a la palanca del mando.
 
Bajé las escaleritas estrechas que había al final del todo, a la derecha. Giré a la izquierda y vi a un letizio, medio desnudo, nada más que con una espada mohosa y muy rosáceo, que empezó a correr en dirección contraria y a subir unas escaleras. Fui detrás de él, crecido entre el reciente crujimiento al jabalí y que ahora veía que los putos zombies huían de mi presencia. Noté una hostia por detrás, y luego otra. Corrí como un conejo con diarrea de vuelta hacia la plaza del rinoceronte, a chuparme un estú y a calmar los ánimos. Vinieron dos mongolos de estos, que ya sí me los calcé con poca dificultad, y volví de nuevo hacia el pasillo ese con la tortuga muy asomada. Había otros dos en la parte de arriba a los que me acerqué desde abajo sin subir las escaleras. Esto provocó que uno de ellos se me tirara desde arriba intentándome dar una estocada. El muy gilipollas no atinó, así que le fundí la vida, a él y a su otro primo. Repartiendo estocadas con brío al resto de los peppapigs anoréxicos fui subiendo hasta que llegué a una puerta de las que no sabes si al otro lado hay niebla o un submarino. Añorando hogueras, la atravesé y me encontré en un pasadizo puente que tenía dos restregones naranjas en el suelo. Uno decía "Cuidado a la derecha". El otro decía "Cuidado a la izquierda". Fenomenal. Inspirado por tanta confianza, fui a la derecha y asomé la almendra al pórtico, lo mínimo para poder ver que había un zombie de espaldas, con armadura y una capa desastrosa propia de la mendicidad, pero muy capacitado para sacarme las tripas. Por supuesto, huí como un Dioni con furgón hacia el otro lado. Por un pasillo estrecho, bajé unas escaleras y asomé de nuevo el hocico a otro pórtico, Esta vez, en un lado habia un zombie de mierda y al otro un pariente del que había visto en el otro pórtico, también con la capa de Barragán, pero éste, de frente, muy atento. Me acerqué un poco al hueco estándar que me vio y fue detrás de mí, lo que le valió su muerte definitiva. La putada era que ya no había más caminos. No me quedaba otra que enfrentarme a un hueco Barragán. 
 
Así, las ideas más rastreras vinieron a mí, y decidí ir a por el primero que había visto, que era el que estaba de espaldas. El valiente plan consistía en llegar junto al zombie, sin hacer pizca de ruido, coger a dos manos la espada recto del dragón y metérsela en el páncreas por la espalda. Tardé 1 minuto en recorrer lo que generalmente se tarda segundo y medio. Pero era fundamental no hacer ningún ruido (cosa que no sé si vale ni para tomar por culo, pero por si acaso). Era el plan perfecto. Llegué, saqué el espadón y se lo afilé en las costillas al zombie indigente. ¡Pero el cabrón no se murió! Vamos, no me jodas. Se dio la vuelta y me metió un tajo. Empecé a correr pórtico atrás, pero al llevar el puto espadón Falete del dragón, el muñeco iba a tal velocidad que Echenique sin batería me habría adelantado. Tuve que pararme a cambiar de espada, lo que hizo que Barragán I me metiera otro tajo en los riñones. Tiritando, pasé bajo la puerta por la que había atravesado la niebla, a la sala esa con mesas y bancos que parecía preparada para el Oktoberfest, y en seguida apareció el hueco encapotao, con su escudo redondo reluciente y con una puta chulería que me hirió en el orgullo: se paró y se puso a señalarme con su espada. ¿Se podía ser más hijo de puta? Claro que se podía. Me acerqué, le quise dar con mi cimitarra pero el puto Barragán I saltó para atrás, luego para adelante y toma, cuchillada en el pecho y un hermoso HAS MUERTO en medio de la pantalla. No puedo asegurar el tiempo que estuve cagándome en su puta madre hasta que apagué el ordenador y me fui a mear.

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  • asayu

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#145

Escrito 09 octubre 2018 - 19:32

No recordaba ni donde me había quedado la última vez. Pero reconozco que llegar a la plaza de los parroquianos no muertos y no encontrarme al rinoceronte chapero, me emocionó hasta el punto de tener que coger un pañuelo y enjugarme las lágrimas. Eso sí, no fui capaz de llegar a la primera donde los dos putos zombies con capa roída de Barragán. Desde la hoguera del Burgo hay mucho zombie andrajoso y mucho letizio rosáceo como para que entre todos no me terminaran de reventar. A la segunda llegué decentemente al salón del Oktoberfest y a la elección de a qué Barragán enfrentarme antes. Volví a ir a por el hueco con capa piojosa que está de espaldas al final del pórtico. Soy un tío de costumbres y volví a repetir la jugada de la vez anterior pero con un poco más de luces. Me acerqué lentamente como un perezoso cojo, saqué la espada recto de Dragón, le metí el acero por el diafragma y, aprovechando la confusión, me cambié la espada por la cimitarra con solo darle a la derecha en la cruceta. Porque Hueco prevenido vale por dos. Eso me permitió huir como una perra veloz sin recibir hostia alguna, de vuelta al salón del Oktoberfest a esperar que Barragán I viniera a vacilarme con su puta espada de mierda señalándome a la cara. Creo que jugué bien mis cartas y esperé pacientemente a los momentos en los que se me acercaba. Aunque un estú sí que tuve que chuparme, le di matarile de forma bastante elegante gritándole a la televisión un "Jódete, asqueroso hijo de puta", cuando Barragán I caía por fin al suelo.

Volví donde había estado enseñando la chepa el mierda ese y cogí el escudo de colorines que tenía escondido un muerto de estos que llevan a la intemperie desde que Pepe Viyuela hizo gracia por última vez. Una chulada de escudo para poder fardar con él delante de absolutamente nadie. No podía perder essa racha mortífera y fui directo a por el Barragán del otro pórtico. Me acerqué lo justo para que empezara a venir a por mí y volví a huir vergonzosamente a la sala del Oktoberfest. Ahí le terminé mandando al barrio de los quietos junto a su hermano. Aunque el asqueroso cadáver se me enganchó al tobillo y estuve arrastrando zombie con capa hasta que llegué de nuevo al pórtico.

Empezaba otra vez a ver terra incógnita, y no pude evitar encajarme el escudo bajo la napia y andar como la hermana del rey emérito. En ese momento vi una sombra correr hacia mí por mi espalda y se me subió el corazón a la puta boca. Mientras intentaba volver a tragarme el ventrículo izquierdo, me di cuenta de que era una puta sombra de algún cabrón que había jugado esa zona hacía un rato. La madre que me parió. No sé por qué cojones tengo que aguantar estas mierdas de sustos. Ya más centrado, vi que al fondo esperaban unos putos huecos disparando flechas y otros subnormales intentando hincarme el hierro entre las costillas. Joder, que había más gente ahí que en Vistalegre el otro día.

Reconozco que pasé el suelo de madera, el que hay justo donde acaba el pórtico, muy acojonao, pero por suerte no pasó nada. Y, efectivamente, después de haber reventado a los Barraganes, estos pobres inútiles comieron cimitarra hueca, con lo que la plaza quedó despejada para ir o a la iglesia en ruinas o a un pasadizo con un restregón naranja en el suelo de la entrada que decía "Necesitas humanidad". Como tenía menos humanidad que Hitler y Stalin juntos, me fui hacia la catedral, que me parecía una chulada y no había nadie cobrando entrada. Fui a pasar el primer arco y vi otra vez a la sombra esa cayendo al suelo. Me extrañé porque en la nave de la iglesia no había nadie, ¿no? Mis cojones.

De repente empieza a correr desde la derecha una puta torre con cuernos. ¿Esto es en serio? ¡Nononononono! ¿Pero de dónde había salido semejante hijo de puta? Convencido de que esas pisadas no eran de nadie que quisiera darme un abrazo, empecé a correr hacia un lugar indeterminado por aquella explanada y con la cámara mirando a Parla. Apareció en pantalla Dueñas con armadura, un megaescudo del copón y una espada más larga que una boda gitana. Rodé para un lado, rodé para el otro, rodé hacia Dueñas, rodé hacia atrás. Rodé. Rodé. Creo que el megabicho se mareó de verme porque dio un par de mandobles o mantriples, pero no me tocó, y en una de esas rodadas encontré las escaleras de vuelta. Corrí, como la madre de Bambi delante del cazador, por los tablones de madera, con la ilusa esperanza de que el peso de ese mostruo-fiera-mastodonte las partiera y se cayera. Pero esa aberración siguió persiguiéndome sin parar. Le saqué ventaja bajando por las escaleras y volviendo al minipuente por el que llegas al salón del Oktoberfest. Y paré ahí. No era posible; estaba oyendo pisadas del puto gigante de hojalata acercándose. ¿No podía volverse al sitio donde estaba esperando al principio como se ha hecho en toda la puta historia del videojuego? Por lo visto, no.

Hace media hora que he apagado el ordenador y aún me noto acelerado. Voy asomando la cabeza por todas las esquinas de la casa antes de entrar a una habitación. He dejado a Hueco en una situación mala. Muy mala. Que se joda, también os digo. El que de verdad está sufriendo esto soy yo. Es fácil que, a poco de volver a la partida el próximo día, no vaya a quedar de Hueco ni las rastas. No podrá sacar nuevo disco. Eso que ganamos.
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#146

Escrito 10 octubre 2018 - 12:24

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#147

Escrito 10 octubre 2018 - 12:41

:cafe:


"No siempre gana el que corre más , si no el que frena último"

 

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#148

Escrito 10 octubre 2018 - 12:46

Me da a mí que deberías haber ido por el pasadizo donde te decían que necesitas humanidad (no suelas hacer mucho caso de esos mensajes), ya que ahí encontrarías una hoguera al bajar las siguientes escaleras. Luego de descansar en la hoguera, sí, ir a la iglesia donde está el del escudo grande, ya que es en esa iglesia donde cumples uno de tus primeros objetivos: tocar la primera campana.

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#149

Escrito 02 noviembre 2018 - 21:43

Tenía la sensación de que la de ayer podía ser la última partida al Dark Souls. Y confieso que notaba algo de alivio. Porque tenía excusa. Recordaba que había dejado a Hueco a punto de que le esquilaran las rastas, y dudaba mucho de que pudiera salir de ahí.

Me fui del salón del Oktoberfest como acostumbro: escudo clavado bajo la tocha y con una velocidad que más o menos va a la par a la de Marichalar recién levantado. No oía pisadas de Dueñas, cosa que me mosqueba. Me la iba a jugar. Fijo. Pero coño, según iba avanzando, no había por allí ni Cliford. Llegué de nuevo a la entrada de la iglesia y toda la plaza estaba desierta. Tuve que recorrerla para terminarme de creer que Dueñas había vuelto bajo el aro.

Me acordé entonces de los consejos de @Barras y, en vez de volver a visitar a Dueñas, me fui hacia el pasillo con columnas que daba hasta una nueva capilla medio derruida y que tenía tres restregones naranjas en el suelo. Uno decía que la pared se atravesaba, otro que cuidado más adelante y otro que no aguantaba más. ¿Más qué? ¿Quién escribe esas putas mierdas? ¿El juego o gente enferma a la que le mola dar por culo? Sonaban además unos martillazos contra metal que en mi intranquilidad jugando al Dark Souls me estaban dando un mal rollo del copón. Bajé las escaleras de la capilla retorciendo la cámara todo lo que podía antes de dar un paso más en cada giro. Pero, efectivamente, ahí estaba. No me lo podía creer. Una puta hoguera. La madre que la parió. El alivio que noté se me tradujo en una bajada de gas por el intestino que, contra el sky del sillón, lo tuvo que escuchar medio vecindario.

Seguí bajando más moca aún, según iban sonando más cerca los martillazos, hasta que me encontré con un herrero que evidentemente era el que daba los martillazos. Tenía unos brazos que de un bofetón me podría haber mandado de la Parroquia de los No Muertos al centro geográfico del Reino Champiñón. Por suerte, estaba muy concentrado en lo suyo y las dos veces que le pregunté me contó no sé qué gilipolleces de que si cuidas tu espada se la podrás clavar a la que no esté avispada. O algo así.

No le compré nada porque como dice mi abuela, el que guarda, haya, y bajé unas escaleras que tenía de frente. Aún no había llegado a bajar el último escalón y un puto impactrueno me reventó el coxis. ¿Pero cómo cojones había llegado Pikachu ahí? Empecé a chocarme con las paredes del pasillo de las escaleras hasta que me tranquilicé, fijé rumbo y volví donde el herrero. Aquí me vais a permitir reflejar lo ridículo de la situación: un señor se mete en la cripta de una ermita a montarse su herrería, vamos, que usa hierro, y a 20 metros tiene algo que lanza rayos. Hace falta ser subnormal.

No podía volver porque tendría que vérmelas con Dueñas, así que me armé de valor y volví a bajar donde el impactrueno. Esta vez me pilló advertido y esquivé las bolas. La sala era espaciosa y el que tiraba las bolas resultó ser una cosa con una hoja grande de laurel por cabeza y con un muñón por pierna que le confería la misma movilidad que a Echenique bajado de la silla. Por lo visto debía de tener el descuento social con Iberdrola, porque si no no me explico tal derroche de electricidad. Me fui acercando mientras esquivaba los rayos con la intención de acuchillarle un poco, aunque me parecía feo reventar a un impedido. Pero de repente, el cabezalaurel saltó y ale, hostión y a tomar por culo partida. Un puto salto. Sin una pierna. Sin ojos. Sin ningún puto sentido.

Pasada la vergüenza, reconozco que fue un gustazo resucitar en la nueva hoguera bajo la ermita. Pero el gustazo fue la primera vez. Después de 12 veces bajando a la sala del caralaurel, de haberme gastado todos los ahorros en las flechas del herrero que no le quitaban una mierda de vida al amorfo y saliendo reventado de todas las formas posibles, no me quedó más remedio que volver hacia la iglesia.

Me asomé al altar y ahí estaba el puto Dueñas. Supuse que con la cimitarra no le iba ni a hacer cosquillas, así que arriesgué. Me quité el escudo y todo el peso que pude y me puse la espada recto del dragón a dos manos. A lo loco. Dueñas no necesitó más que un "pitas, pitas" para venir hacia mí con un odio que tampoco entiendo a qué venía. Mira que lo tenía más que asumido y preparado, pero no pude evitar ponerme nervioso y tocar botones como un chimpancé con parkinson. Sin querer me tomé un estú y, pretendiendo cortar la animación pensando que Dueñas me iba a reventar sin ni siquiera salir de la iglesia, dejé apretado el botón de rodar y cuando el muñeco empezó a correr se puso a meter un sprint. 17 horas de juego después descubría el sprint. Un lince, joder.

Pude salir a la plaza de la iglesia y girarme frente a la puta montaña con armadura. El otro día no había visto bien que el animal este llevaba un escudo como la puta puerta de mi casa. No veía forma de meterle mano al muy cabrón. Empecé a dar vueltas a su alrededor y a rodar de vez en cuando. Le metí un tajo en el lomo con la espada del dragón y le quité ciento y pico puntos. Flipé. Más que nada porque la estrategia me estaba funcionando. Y joder que si funcionó. 3 ó 4 hincadas en el bazo después, el puto Dueñas estaba en el barrio de los No No Muertos tirando triples.

Me vine muy arriba. Vaya puto descubrimiento la recto a dos manos. Entré muy crecido a la iglesia dispuesto a reventar unos cuantos bancos, cuando de repente le metieron a Hueco un hostión muy luminoso en toda la cabeza. Me giré hacia el altar y otro hostión. ¿Pero desde dónde cojones me estaban dando? Me di la vuelta hacia el coro y vi venir una bola blanquecina desde arriba. No sé si es que no le di al botón del escudo o que al tener el arma a dos manos no pude rechazar el hadouken. El caso es que me cayó el tercer bolazo en la boca, el rótulo de Has Muerto en pantalla, unas ganas muy respetables de partir el mando con las dos manos y a cerrar el puto, jodido y asqueroso Dark Souls. El próximo día que lo ponga, si Dueñas ha resucitado, desinstalaré el juego y quemaré el ordenador.
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  • Tiz0s

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#150

Escrito 02 noviembre 2018 - 22:52

. 17 horas de juego después descubría el sprint. Un lince, joder.

 

 

Esto le pasó a Sirya también X-D X-D X-D

 

Recuerda: Distintos tipos de daño:

Cosas con armadura van a recibir más daño con objetos contusos que con armas cortantes, por ejemplo, puedes usar las mazas que encuentras en esa cuarto escondido cerca del cementerio para liarte a golpes más eficientemente con aquellas cosas que sean un muro de metal, experimenta por tu propia cuenta que le hace más daño a que con que y puedes verte beneficiado.

 

Cuidado con los huecos sin ropa que te vas a encontrar más arriba, uno solo no es problema, pero, en mayores cantidades a cualquiera le pueden sorprender ésos desalmados.

 

Ojo al peso de tu equipo: Moverte más rápido siempre va a ser mejor que tener más armadura en Dark Souls (Con excepción de momentos en los que es mejor el Poise, si tienes tu agilidad sin compromiso de peso Dark Souls es mucho más llevadero) el escudo de colorines es una trampa para noobs, pesa mucho y no ofrece más defensa que el escudo de papel aluminio del hueco usual.

 

Sujetar con 2 manos es genial, solo necesitas subir fuerza a 28 para ganar el mayor beneficio de las armas que escalan con fuerza.


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    • asayu ha dado sus dieses


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