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[Opinión] No todos los caminos llevan a Roma


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Escrito 28 abril 2017 - 15:48

No todos los caminos llevan a Roma

 

La Ciudad Eterna es efímera en los videojuegos

 

15 de marzo, año 44 antes de Cristo

 

Cayo Julio César ha sido advertido de la conspiración que están maquinando sus enemigos. Su mujer, Calpurnia, ha soñado esa noche con el aciago destino de su marido. Aunque en un principio decide quedarse en casa y alegar problemas de salud para evitar asistir a la cámara romana, finalmente cambia de opinión: entra en el Senado sin más protección que su toga desnuda y un puñado de aliados, entre los que se encuentra Marco Antonio. Sabedores de la corpulencia del soldado, tendente a la cólera explosiva, los rebeldes alejan hábilmente al futuro amante de Cleopatra Filopátor y retrasan su entrada en el hemiciclo.

 

Mientras tanto, César accede al interior. Sin previo aviso, Lucio Tulio Címber le agarra de la toga. ¿Por qué esa violencia?—pregunta César insistentemente—. Es entonces cuando brillan los filos de los cuchillos. Casca lo apuñala primero. Forcejeos, lucha, incredulidad. El general se defiende como puede y consigue herir al enemigo. Sin embargo, no es suficiente: el metal traspasa carne y huesos una y otra vez. Incluso el hijo adoptivo del `Imperator´, Marco Junio Bruto, participa en el complot asesino. Pese a la resistencia, César expira bajo la sombra de la estatua de su enemigo, Cneo Pompeyo Magno.

 

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William Shakespeare narraba en una de sus obras inmortales, La tragedia de Julio César, la conspiración y el asesinato de tan augusto personaje. Con mucha teatralidad contaba que justo antes de exhalar el último suspiro, César le dijo a Bruto: «Et tu, Brute?», frase latina que puede traducirse como « ¿Y tú, Bruto?— ¿Tú también, Bruto?—. El origen de la famosa cita proviene del historiador Suetonio, pero no parece tener demasiada solidez histórica. En cualquier caso, la fascinante historia de Julio César ha servido como fuente inagotable de inspiración para innumerables obras artísticas sobre la Roma del pasado.

 

La década de los cincuenta y de los sesenta del siglo pasado fue una etapa particularmente prolífica en lo que se refiere a películas ambientadas en el Mundo Antiguo. Éxitos como Ben-Hur, Los diez mandamientos, La caída del Imperio Romano, Espartaco o Cleopatra se rodaron en aquella época. A pesar de la enorme popularidad  de estas producciones, lo cierto es que nunca más se ha vivido una moda similar en el mundo del cine. Sólo Ridley Scott fue capaz de traer de  nuevo el sabor añejo de la épica romana en Gladiator, aunque el triunfo fuera meramente puntual, ya que no se ha vuelto a escribir ninguna historia destacable después. Eso en lo que se refiere al cine, porque sin salir de las artes audiovisuales, HBO produjo Roma, una extraordinaria serie de dos temporadas, precursora además de Juego de Tronos, pues desde la misma HBO se ha asegurado que la serie de fantasía basada en las novelas de George R.R. Martin no hubiera sido posible sin la experiencia adquirida en Roma. Por otra parte, en literatura se ha utilizado muchas veces la pluma para plasmar los ambientes y las vivencias del Latium. Mención especial al trabajo de Collen McCullough, que dedicó parte de su vida a la escritura de una serie de libros que trazan los últimos años de la República. Se han nombrado películas, series y libros, pero ¿qué pasa con los videojuegos?

 

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El primer recuerdo que tengo relacionado con la Roma clásica en los videojuegos es curiosamente el de un título cuya temática se enmarca en el género del terror psicológico. Se trata de una producción exclusiva para Game Cube que desarrolló la ya desaparecida Silicon Knights. Poco antes de lanzar Metal Gear Solid: The Twin Snakes—un remake producido por Nintendo y Konami—, el estudio liderado por Denis Dyack presentó Eternal Darkness: Sanity´s Requiem. La protagonista principal de la aventura es Alexandra Roivas, una chica normal que acaba de heredar la suntuosa mansión de su abuelo. Sin embargo, cuando visita la propiedad se ve envuelta en una truculenta historia de terror que tiene como epicentro un misterioso libro que se remonta a los tiempos del Imperio Romano. Sus páginas revelan la existencia de una antigua raza demoníaca conocida como los Antiguos.  El tomo, impregnado de magia negra, también permite visualizar episodios del pasado. Y es precisamente en el primer capítulo cuando conocemos a Pius Augustus, un centurión enviado a Persia por el mismo emperador para buscar un extraño artefacto de inusitado poder.

 

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Si bien Eternal Darkness toca muy de refilón la materia romana, en el género de la estrategia hay varios productos interesantes: la franquicia Roma, Rome: Total War, Europa Universalis, etc. También cabe apuntar la saga de acción Shadow of  Rome para PlayStation 2, así como el más reciente Ryse: Son of Rome de Crytek: precioso visualmente, pero no demasiado atractivo en lo jugable. El problema es que casi la totalidad de los videojuegos se centran exclusivamente en la guerra, de una u otra forma. Es cierto que en la Antigua Roma las campañas bélicas eran cruciales, y es obvio que el Imperio no se expandió por medio de bonitas palabras, pero ni mucho menos era el único aspecto reseñable.

 

La época romana se dilató durante muchos siglos, y por lo tanto, hay que distinguir diferentes etapas: no es lo mismo el periodo monárquico que el republicano o el imperial. Dicho esto, la propia cultura ofrece grandes atractivos para construir videojuegos que vayan más allá de las campañas militares. No hay que olvidar la importancia de la alta política, de las conspiraciones y de las intrigas intestinas de la clase aristocrática, donde la palabra podía ser un arma igual de poderosa que una espada. Para un juego de rol hay material de sobra y muy interesante, como demuestra The Age of  Decadence, un título que no se basa en hechos históricos, pero que sí recoge la estética romana de manera muy acertada. Aun así, la historia misma brinda material variado: desde la gloria áurea de Escipión el Africano, pasando por los años de consulado del plebeyo Cayo Mario—llegará a ser reconocido como tercer fundador de Roma —hasta la dictadura de Lucio Cornelio Sila. Llegamos a la tardía República, que a la postre se convertirá en Imperio tras la muerte de César y la derrota del Triunvirato; Octavio Augusto, emperador.

 

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La misma ciudad con sus contrastes resulta magnéticamente atractiva: un espacio en donde convivían la belleza arquitectónica de los edificios más fastuosos junto con las insulae más miserables, las de los bajos fondos del Subura o del Trastevere.  En esta urbe luminosa durante el día los peligros acechaban al caer las luces. Se cuenta que el grotesco emperador Nerón salía algunas noches disfrazado para cometer las más viles tropelías, entre las que no faltaron las palizas ni los asesinatos. Era la atmósfera opresiva de los suburbios, donde la pobreza, la suciedad, la violencia, el juego, las apuestas y la prostitución campaban a sus anchas. Allí se esconde un material extraordinario que podría servir para construir un mundo abierto al estilo GTA o cualquier aventura gráfica de tonalidades oscuras.

 

Me quedo a la espera de que la moda regrese pronto. Quizá en unos años, quién sabe. De momento, tendré que conformarme con lo que hay, que no es tanto como quisiera.

 

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Editado por Raistlinmago, 28 abril 2017 - 15:50 .



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