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Regreso al Pasado: Double Dragon 30 Aniversario


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8 respuestas en este tema

#1

Escrito 18 febrero 2017 - 12:15

A lo largo de la década de los 80 y primeros 90, este humilde servidor de ustedes siempre llevaba a cabo un sacrosanto ritual cada vez que acompañaba a progenitores y familiares a algún bar o restaurante: rastrearlo de cabo a rabo, hasta el último de sus rincones, en busca de ese tesoro que sin duda convertiría una aburrida sesión gastronómica en un alucinante viaje interactivo de imprevistas consecuencias. Dicho tesoro no solía hallarse en el interior de un cofre, sino bien resguardado en las entrañas de un mueble de unos 172 cm de alto, 64 de ancho y 83 de fondo (medidas más o menos estándar de las legendarias cabinets generalistas que tanto se expandieron por tierras españolas). Raro era el bar, tasca o restaurante que no disponía de una de aquellas máquinas arcade que, aunque ni mucho menos dejaban para el dueño tantas ganancias como las tragaperras, servían para que la chavalería de entonces nos amontonáramos alrededor de ella durante horas para alivio de los adultos que acudían a dichos locales.

 

Así, bien en algún rincón apartado del recinto, bien junto a las omnipresentes tragaperras, o bien incluso en el exterior si el local contaba con una amplia terraza, en la mayoría de las ocasiones la búsqueda finalizaba de manera satisfactoria, por lo que sin más tardanza me posicionaba frente a aquella cabina arcade multiplaca (no era común encontrarse con alguna cabinet dedicada a un único juego, ya que las multiplacas eran mucho más económicas para el dueño del local, permitiéndole además cambiar de título cada cierto tiempo con relativa facilidad). Por regla general contaban con un par de sticks americanos (los mandos occidentales tipo palanca, ya que los de bola eran más del gusto del público oriental), tres botones cóncavos (de nuevo los más usados en territorio occidental) para las acciones del juego, botones para uno y dos jugadores engalanados con esos graciosos muñequitos, un par de placas de metal en los rincones del panel de control para dejar descansar el cigarrillo mientras se jugaba (sí, sin duda aquellos eran otros tiempos), y un alucinante monitor de tubo de 21 gloriosas pulgadas (o más) que dejaba en el más absoluto de los ridículos a ese televisor tipo trinitron de 14 pulgadas al que solíamos conectar nuestros modestos aparatos de 8 y 16 bits para jugar en casa.

 

Si los salones recreativos que salpicaban la geografía española eran el Jardín del Edén para los jugadores de entonces, aquellas máquinas solitarias que podían verse en bares y restaurantes no significaban para nosotros otra cosa que una pequeña y más que agradecida sucursal del Paraíso Terrenal situada en territorio extranjero. La pega de la dichosa maquinita era que necesitaba 25 pesetas para funcionar, pero aquello no detenía a jugones acérrimos como el que esto suscribe. Todo consistía en firmar un pacto con el progenitor: él introducía unas cuantas monedas de cinco duros en mi bolsillo, y yo le dejaba tomarse su cerveza con tranquilidad; al menos bajo mi punto de vista, era un trato justo en el que ambas partes salíamos ganando. Pocas cosas producían más emoción en el corazón de este ahora achacoso jugón que encontrarse ante un mueble nunca antes visto (¿qué juego contendrá?), o ante uno ya conocido pero que estuviera apagado (¿descubriré un juego nuevo cuando lo encienda?). Aquel mágico momento, que llevaba a revelar un Final Fight, un Street Fighter II, un Willow, un Ghouls ’n Ghosts, un Rambo III, un Pang o vaya usted a saber qué, solía quedar grabado en mi memoria para siempre jamás.

 

Precisamente, uno de dichos momentos que guardo con especial cariño me lleva a principios de 1988. Era un local cercano al trabajo de mi progenitor, por lo que solía frecuentarlo de vez en cuando. Dicho local jamás había contado con una recreativa, así que cada vez que iba allí no me quedaba más remedio que aburrirme como una ostra mientras me tomaba un refresco (parece mentira que en aquellos días se pudiera subsistir sin el socorrido terminal móvil del que echar mano para esquivar el hastío), hasta que en dicho año sonó la flauta: un mueble arcade había aparecido en un rincón, junto a la barra, y toda la chavalería del barrio se reunía en torno a él, de manera que no podía atisbar ni una minúscula pulgada del monitor para ver de qué juego se trataba. Solo llegaba hasta mí el sonido, ¡pero qué sonido! Los altavoces tronaban a máximo volumen (se ve que el dueño no había dado instrucciones al técnico que trajo la cabina arcade para que bajara el sonido de la máquina, bien por olvido o bien por desconocimiento del alto número de decibelios que podían llegar a alcanzar esos cacharros), por lo que todo el local temblaba presa de los contundentes efectos especiales de aquel juego. Nada más escucharlos ya sabía que me encontraba ante un título nuevo. Uno de hostias, dado que eran hostias las que se escuchaban. Pero hostias como panes, simuladas con unos FX dignos de una película de Terence Hill y Bud Spencer.

 

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La recreativa dedicada de Double Dragon no se diferenciaba del tamaño y la forma estándar de una cabinet generalista.

 

Hasta entonces jamás me había llamado la atención el apartado sonoro de un videojuego; ni siquiera los carismáticos FX de juegos como Pac-Man o Super Mario Bros. recibían la más mínima atención por mi parte. Pero aquello era distinto; ya fuera por su contundencia o por la habilidad con la que había sido creado, el apartado sonoro de aquel todavía desconocido juego hizo que me enamorara de él aún sin haber atisbado uno solo de sus píxeles. Aguardé pacientemente a que el público que atestaba la recreativa remitiera. Lo hizo en cuanto ante el individuo que estaba jugando apareció el mensaje de Game Over, ya que afortunadamente el resto eran solo mirones que abandonaron el local al unísono. Así que allí estaba, era toda mía; yo tenía lo que ella quería (por supuesto, había aprovechado los minutos en los que la recreativa estuvo ocupada para dar la tabarra a mi progenitor, por lo que hasta tres monedas de cinco duros aguardaban en mi bolsillo, deseosas de cumplir con su labor), y también sabía dónde tenía que introducir aquello para que, al menos durante unos minutos, me jurara amor eterno. Tras insertar la primera moneda en la ranura, surgió ante mí la pantalla de título: Double Dragon, así se llamaba aquel videojuego. En fin, querido lector, hemos llegado a nuestro destino. Disculpa que te haya contado esta batallita durante el trayecto, últimamente me dejo llevar demasiado por la nostalgia. Es hora de entrar en faena. Aparcaré el DeLorean aquí, en el interior del garaje donde comenzará todo, justo al lado de… Un momento, ¿qué demonios hace aquí el coche del Road Avenger?

 

(Texto introductorio sobre el artículo. Clic aquí para leerlo completo.)


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#2

Escrito 18 febrero 2017 - 12:15

Yo me perdí la inauguración de las olimpiadas de Barcelona porque estaba en un hotel de vacaciones jugando... a la máquina de Double Dragon.

Unos meses después vi que Erbe tenía una serie económica de juegos para ordenador y venía el Double Dragon de Pc (Msdos, EGA, lanzado en 1988). La desilusión que me llevé no tenía parangón. Cualquier comparación con la recreativa era un quiero y no puedo.

La versión de Atari 2600 es bastante meritoria teniendo en cuenta que era una máquina inicialmente diseñada para variantes del Pong y tenía un precedente que era Chuck Norris Super Kicks de Xonox que es algo parecido.

La de 7800  se debe a la racanería de Jack Tramiel de no insertar chips dedicados en los cartuchos de Atari 7800 como los que tenía la Nes (de hecho Commando para Atari 7800 es el único que tiene chips dedicados de sonido) ya que prefería que fueran más baratos que la competencia al tener perdida ya la guerra de consolas ante Nintendo y centrar recursos solo en sus ordenadores.

Double Dragon IV ha sido una decepción mayúscula. Que le costaba a Arc System Works utilizar sprites de Guilty Gear...

Buen reportaje. Lo leí enterito.  Hasta la semana que viene.


Editado por VEGARO_meri, 18 febrero 2017 - 13:46 .

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#3

Escrito 18 febrero 2017 - 13:17

Un gran reportaje Relaño, mi primer contacto con esta saga fue en la Nes y tanto me gustó que no podía faltar en mi colección la versión de Super Nes, llegados ha este punto le perdí la pista a la saga hasta la llegada a 360 y aunque he tenido los dos que se han lanzado esto ya no es lo que era.

Lo que todavía no entiendo bien es que han querido hacer con este Double Dragon IV, lanzar en 2017 un juego de Nes (gráficamente hablando) no tiene mucho sentido, personalmente a pesar de haber tenido los 3 anteriores este título no me llama la atención ni lo más mínimo.-

Calif.: 7'5/10 (Un gran reportaje y muy completo, sin embargo lo extenso del texto hará que muy pocos tengan la paciencia necesaria para leerlo completo, creo que un vídeo resumen hubiera sido más acertado)

Jose Manuel García

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#4

Escrito 18 febrero 2017 - 22:06

Un reportaje magnífico que además de hacernos viajar en el tiempo no está exento de ciertas frases bastante divertidas :D :D :D

Aunque es un pelín largo recomiendo su lectura a todo el mundo ya que como digo es magnífico y incluye información muy interesante sobre esta saga con la que hemos crecido muchos. ¡No se quedan atrás ni los DLC! :D

¡¡QUÉ BUENOS TIEMPOS!! :D
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#5

Escrito 19 febrero 2017 - 10:37

Llevo muchisimos años leyendo meristation, pero solo hasta hoy me he decidido registrarme.
Felicitaciones relaño por tan magnifico reportaje, me lo lei completico y lo disfrute. Mientras lo leia estuve revisando los juegos que mencionaste, me impresiono gratamente rage of the dragons y que decepcion tan grande me lleve con el double dragon 3 de arcade. En mi niñez jugue los 3 de NES, nunca me pase ninguno, creo que el que mas avance fue el 1 que llegue como a un escanario de paredes de piedra que tenian bloque que salian y te hacian caer. Recuerdo que el 3 de nes lo jugue brevemente y me dejo una gran impresion. Esta seccion es la que mas disfruto junto con la otra que se me olvido el nombre que es en video. Lastima la periodicidad de esta seccion con tantas historias y juegos viejos por revisar y contar. Estoy sorprendido de los pocos comentarios y por esto decidi escribir. Me rei mucho con varias frases y espero ver pronto mas reportajes tuyos. Un saludo de un gamer que disfruta mucho mas los juegos viejos(actualmente estoy jugando the order y uncharted, muy bonitos pero mas que juegos parecen una pelicula)
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#6

Escrito 19 febrero 2017 - 13:51

Fantástico reportaje de una saga que me encanta. Jugué hace mucho al primer Double Dragon en su versión para NES. Pero con el que realmente me he curtido ha sido con su tercera entrega también en su edición para la NES, ya que lo tenía un amigo del pueblo y todos los veranos le dábamos caña hasta fundirnos el juego. Con el tiempo, me hice con la Super Nintendo y uno de los títulos con los que me hice, dado los grandes recuerdos que guardaba de las versiones de NES, fue el genial Super Double Dragon que me ha hecho pasar grandes momentos. Lo más reciente ha sido mi compra a principios de este año de mi propio Double Dragon III y que con la Mini-NES que recibí por Reyes también viene incluida la segunda entrega de la saga  :) 


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#7

Escrito 20 febrero 2017 - 05:58

Muy grande Sr Relaño y el reportaje también. Yo fui de los incautos que compraron el Double Dragon 3 de Mega Drive, me lo pase a la primera partida que eche y fue como todo un bajon en general para mi. Menos mal que en aquella época algunos videoclubs o casa de videojuegos donde se alquilaban juegos de consola, también solían dar la opción de cambiar un juego por otro a cambio de 500 pesetas (casi un mes de paga en mi caso) y no tarde mucho en cambiarlo por el Alien Storm, juego mucho mas arcaico y con mecánicas un tanto simple para esa época (ya había echado muchas monedas a la recreativa de The Punisher), pero que al menos en reto y en carisma le daba mil patadas al pésimo Double Dragon 3...
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#8

Escrito 20 febrero 2017 - 17:07

Buen reprtaje, para mi los mejores double dragon son el 1 y 2 de nes, el arcade me gusto mas el 2 con nuevos personajes como burnov, de los de game boy monocromatico el 1 y2, el genial double dragon advance ojo la version japonesa es espectacular mas duro y enemigos mas rapidos nivel expert, con 1cvida buenisimo, en los de peleas el double dragon de neo geo que se basa en la pelicula, el double dragon neon me encanto, el double dragon 4 lo descargue gratis si me justo jugar el desafio de la torre estilo nes, y el que decias que no incluiste el double dragon y battletoads para mi la mejor version es la de snes genial, doble dragon es de las sagas que siempre me ha gustado desde niño
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#9

Escrito 15 marzo 2017 - 00:16

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, da gusto leerlos. Y a ti, Zafiro, por tu puntuación ;)
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