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Memorias de un Gamer 1

Retro Arcade

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57 respuestas en este tema

  • RiderX

  • HARENA TIGRIS

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#31

Escrito 09 diciembre 2015 - 19:32

Ahí, manteniendo el nivel y sin dejar que decaiga el hilo. Muy interesante, aunque la época clásica se va acabando y supongo que no queda mucho más por contar.


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#32

Escrito 24 enero 2016 - 20:53

Algo queda todavía Ryder, Por cierto, voy por el 60% del Ready Player One. Me está gustando. Ya te contaré cuando lo acabe.

 

Bloque 2 De las Maquinitas a los 32 BIT.

Capitulo 7: 16 bit. Plataformas, apoteosis creativa.

Dicen que Atenas tuvo que caer porque se había llegado a la perfección de la ciudad de la época. Roma tuvo un problema similar. En pleno apogeo de su expansión y cultura, el desarrollo del derecho y la ciudadanía hizo una población menos bélica y más centrada en la felicidad y el disfrute y claro, otros vinieron con más hambre. Si vamos al cine, los géneros tienen también sus ciclos, tras los que parece perecer el mismo y se trata de despertar al paciente con una buena dosis de remakes. Es posible que la perfección tenga siempre una asíntota infranqueable que acaba provocando que aquel o aquello que se acerca a ella, caiga después irremediablemente.

 

El momento más cercano a la asíntota de la perfección en las plataformas fueron los 16 bit. Recuerdo cuando llegaron os 32 bit y los plataformas tipo Bug, que llamaban mucho la atención, yo pensaba que los plataformas estaban muriendo. Sin duda los gráficos eran mucho más espectaculares, pero … y la jugabilidad…¡Ay! la jugabilidad se quedó en la generación anterior. La prueba de lo que digo es la proliferación en los últimos tres años de desarrolladores indie de plataformas en 2D que claman recuperar lo mejor de la jugabilidad de los 16-bit. Otros géneros se beneficiaron del avance tecnológico, como los juegos de carreras, los simuladores, las aventuras, pero no los plataformas ni los shoot em ups.

 

Al margen de los buques insignia hay mucho bueno y recomendable entre los juegos de la época. Uno de los que más me gustaron y que aún sigue siendo un prodigio de creatividad fue el Dynamite Heady. Alineal, provocador, con múltiples jefes finales e intemedios, el juego de Treasure es en mi opinión, la mejor aportación de la compañía a la Mega Drive, incluso por encima de Gunstar Heroes. No hay más que ver el comienzo del juego para saber que uno está ante algo muy especial.

 

 

Otro clásico de las plataformas que aún tuvo un juego 2D de gran calidad posterior fue Castlevania. Además, ambos juegos son muy recomendables. El Super Castlevania IV de SNES fue uno de los primeros juegos del cerebro de la bestia y recuerdo que fue uno de mis primeros deseos de su catálogo inicial. Si uno gusta de jugar con el látigo probablemente le guste más el juego de Super Nes. Bloodlines de megadrive era algo irregular cuando jugabas con el del látigo, pero absolutamente soberbio jugando con el español Lecarde y su lanza. La música del de megadrive fantástica y para muestra un botón.

 

 

 

En un mundo en el que se explotan las sagas, los personajes y las ideas hasta el infinito tratando de sacar hasta el último centavo que puede dar algo e invirtiendo lo mínimo, es sorprendente la alta calidad que tuvieron los plataformas de Disney en las 16-bit. Como conjunto creo que tuvo mejor suerte la Mega Drive, ya que si bien algunos que salieron iguales en ambas consolas eran ligeramente mejores en SNES, la versión de Aladdin de la Mega Drive era muy superior y al nacer antes contó con Castle of Illusion que es en mi opinión uno de los mejores. Pero juegues al que juegues, es difícil que no encuentres uno que no raye a gran altura; El Libro de La Selva, World of Illusion, Donal Duck in Maui Mallard, Mickey Mania, etc.

 

Que el Aladdin de Megadrive fuera tan bueno tuvo mucho que ver con las personas que lo desarrollaron y que posteriormente lanzarían las dos trastadas que fueron los Eathworm Jim, repletos de humor y diversión.

 

 

 

La estoicidad de los gamers de aquella época se vio puesta a prueba en el Kid Chameleon. Metí muchas horas a este juego que sin passwords ni continues hacía de terminar la partida un auténtico suplicio pues había que empezar desde el principio. Aunque algunos vieran en el juego una versión macarra de Mario, lo cierto es que era muy divertido. Terminarlo en esas condiciones me hizo celebrarlo como si hubiese marcado el gol de Iniesta en Suráfrica, pues el jefe final no era nada sencillo.

 

Un juego de jugabilidad dudosa por su dificultad pero de ambientación especial fue el Shadow of the Beast. No sé qué tiene el juego pero siempre me llamó la atención. Otro que acabarlo mereció una celebración. Para ver la ambientación no hay más que ver la música del arranque del juego.

 

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Siguiendo con juegos bien ambientados, uno que salió en ambas consolas y que a mí me encantó fue el Flashback. La sensación de estar en un mundo desconocido y extraño era brutal mientras ayudabas a Conrad a buscar su identidad. El control era un tanto extraño, pero una vez que lo dominabas hacía el juego muy realista. La música sólo aparecía de vez en cuando pero cuando lo hacía era perfecta.

 

Hay muchísimos plataformas en las dos consolas y en el siguiente bloque hablaré de los derivados de las plataformas, pero para terminar quería hacer mención a un juego que fue muy original en su momento y disfruté con su formato de juego, música y gráficos; Alisia Dragon.

 

Todos son una pequeña muestra de una generación en la que también se pudo disfrutar de Mega Man, Shinobi (mi favorito el Revenge, no el 3), Sparkster y por supuesto los dos juegazos de Capcom Ghoulst and Ghost y Super Ghoulst and Ghost.

 

Que nadie se impaciente que aun me quedan plataformas de los que hablar. Entre ellos el mejor juego de la generación. 


Editado por Shootemalf, 24 enero 2016 - 20:58 .

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  • Piticuso

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#33

Escrito 25 enero 2016 - 08:24

Impacientes estamos por leer la próxima "memoria"  8O


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  • jasss

  • Magus

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#34

Escrito 25 enero 2016 - 09:29

Estupendo aporte,

 

Este sin duda es uno de los mejores hilos de Meri.

 

Sigue así.


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#35

Escrito 31 enero 2016 - 15:47

Gracias Piticuso y Jasss,

 

esta semana he decido reconciliarme con el Sonic3&Knucles y la verdad es que es fantástico. Si habéis leído anteriores entregas creo que Sega lo hizo mal sacando el Sonic 3 cortado por la mitad. Si hubiese salido desde el principio con el conjunto, en fin..

 

Bloque 2 De las Maquinitas a los 32 BIT.

Capitulo 8: 16 bit. Plataformas, con extra de acción y extra de intelecto

Los 90 acabaron con muchos fenómenos del tipo blanco o negro. La televisión dejó de ser “la primera o la segunda”, la liga en el 95 dejó de ser “del Barca o del Madrid” tras 10 años de intercambio entre los dos equipos y el mundo dejó de dividirse en países comunistas y países capitalistas. La caída del muro de Berlín, las revueltas en los países comunistas y la final desaparición de la URSS cambiaron totalmente el panorama geopolítico. Los partidos comunistas de todos los países siguieron llamándose así, pero ya no lo eran en el sentido de ser la fuerza contraria al capitalismo, sino más bien, pasaron a ser partidos que dentro de un sistema capitalista, defendían políticas de izquierdas. Las escalas de grises habían entrado para quedarse.

 

Ajeno a la importancia de los hechos que acontecieron en el primer quinquenio de los 90, esos años representaron para mí  el tránsito de los 13 a los 18 años. Entrada en BUP, luego en COU viviendo todos los cambios que uno sufre o disfruta en esas edades. BUP en mi caso trajo consigo un hecho inédito antes en mi vida y fue la jornada continua tres días a la semana. Fue la época en la que más jugué a los videojuegos. El fin de semana empezaba a significar salir de noche, pero aún quedaba bastante tiempo para quemar el mando. Si los 80 me demostraron que los Shoot Em Up eran un género que me gustaba, los 90 me revelaron también un gusto por los juegos de plataformas. Como mencioné en el pasado capítulo, además fueron los años del esplendor del género. Además, las escalas de grises habían llegado también a los videojuegos y se empezaron a ver géneros mezclados.

 

La llegada de Konami a Sega fue mucho más importante de lo que puede parecer. Hasta entonces sólo desarrollaba juegos para Nintendo y en los 90 empezó con varios ports para la máquina de Sega. Un juego imprescindible en ambas consolas fue el Contra III en Super Nes y el Probotector de Mega Drive. Se trata de un run n’gun, o plataformas con extra dosis de acción o como uno quiera llamarle. La acción es frenética, ambos juegos tienen una dificultad endiablada pero son en mi opinión juegazos muy redondos.

 

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La importancia del inicio de juegos por parte de Konami se disparó cuando un equipo de talentosos desarrolladores de Konami fundaron Treasure. Un auténtico juego de culto de la era de los 16 bit, con una probable influencia del Contra fue el Gunstar Heroes. La verdad es que ver hoy el juego sorprende por el tamaño de sus personajes y la nitidez de sus gráficos.

 

Otro juego que no sé dónde ubicar es el Vectorman, quizá más plataforma que acción, un híbrido entre Contra, Sonic y Turrican. Tengo que decir que al Vectorman no jugué en su momento, sino lo hice en el 2011 con la PSP. No le he dado aún el tiempo suficiente, pero tiene todos los mimbres para ser un juegazo.

 

Finalmente, para los amantes de las rarezas, Ranger X me entretuvo mucho en su día. Tiene mecánicas originales y al igual que sucedía con Alisia Dragon, se trata de un soplo de aire fresco.

 

 

Una variante de las plataformas fue por lo tanto añadir más acción al clásico salto de plataforma en plataforma. La otra variante fue añadir elementos de puzles que requerían del uso de nuestro intelecto y memoria. Me refiero a los juegos tipo wonderboy, más conocidos como Metroidvania. Una frontera entre un plataformas y un action RPG. Como ya dije en su momento soy un enamorado de la Megadrive, he disfrutado también con la SNES, pero lo he hecho más con la Megadrive por los motivos que ya expuse en un capítulo anterior. Pero al igual que en las 8-bits me pareció la NES superior en diversión a la MS, pero el mejor juego estaba en Master Sytem, en las 16 bit me ocurre lo contrario.

 

Super Metroid es un juego 10, un juego que trasciende a generaciones y que siempre será una maravilla de jugabilidad. Desde el principio los gráficos y la música te ponen en la situación de vivir en un planeta extraño e inhóspito. Recuerdo que en cuanto empecé a jugarlo no pude parar. La evolución de las habilidades del personaje es soberbia, la duración del juego magnífica y el final con un extra de tensión una vez crees que todo está terminado. Una verdadera joya que no ha sido posible mejorar en sus posteriores secuelas y es que hay a personajes a los que las 3D no les sientan tan bien.

 

 

Sólo explico la falta de reconocimiento que tiene el Monster World III (el del prota de pelo azul) en que es un juego en el que cuesta un poco entrar. Eso sí, una vez dentro es una auténtica delicia de juego. Tiene algunos momentos de pantallas preciosas y música acorde que hacen de la aventura una maravilla. Lo disfruté muchísimo. Es largo, lleno de situaciones diversas, la mejora del personaje es buena una vez que se pasa la primera media hora de juego y las historias de los pueblos lo hacen muy interesante. He jugado y terminado el Monster World IV, pero aunque técnicamente es mejor, creo que el III es superior como conjunto.

El siguiente bloque me llevará a los RPGs, pero antes de eso voy a dedicar unas líneas al único juego que compré de ambas consolas sin haber leído nada de él con anterioridad. El Ecco the Dolphin. Estaba mi hucha con suficiente dinero como para hacer una inversión en forma de videojuego y fui a una tienda que ya no existe a comprar uno. Entonces, me encantaba pasar minutos y a veces horas, cogiendo las carátulas de los videojuegos y leyendo lo que indicaban en la parte de atrás y mirando las fotos. Generalmente había leído algo sobre ellos en alguna de las revistas del sector, pero siempre necesitaba tocar la carátula y ver qué sensación me daba. Aunque leo con e-book desde hace tiempo, me pasa exactamente igual con los libros.

 

 

 

Comprar un juego era entonces una decisión muy arriesgada. Yo al menos debía escoger bien ya que hasta el siguiente juego iba a pasar bastante tiempo. Entonces vi el Ecco. Los gráficos que se veían en la cubierta parecían espléndidos y la historia prometía. Me lancé. En mi mente Ecco rivaliza con Super Metroid, Sonic 2, Zelda, Castlevania, Thunderforce IV, Dynamite Heady o Flashback para el mejor juego de la época. Desde el principio me cautivó. Resultaba ser un juego tremendamente original que se basaba en la exploración, la resolución de puzles y todo ello aderezado con una historia de ciencia ficción que iba alimentando el interés en el juego. Un sistema de passwords evitaba que saltases por el balcón. Cuando las pantallas empezaban a ser algo monótonas, cambiaban los tonos, los animales, el hielo y todo con una música que aparecía y desaparecía pero que aumentaba la sensación de estar inmerso en el océano. Recuerdo muchas tardes en las que Ecco y yo buceábamos por los mapas del juego. A veces acompañaba el juego con los conciertos 3 y 5 para violín y orquesta de Mozart y otras escucha la BSO del juego. Me costó acabarlo. Si uno juega sin salvar la partida, sólo con los passwords, es un juego bastante retador. El monstruo final es complicadillo.

 

 

Hace no mucho jugué al II the Tides of Time y me gustó, aunque perdía el efecto novedad.

Con esto, dejo cerrado el capítulo de plataformas o pseudo plataformas, un estandarte de la generación, un género en el que brillaron con luz propia ambas consolas, repleta de juegos que hoy son copiados en muchos de los indies que se lanzan hoy en día. Los más jóvenes no lo saben, pero los que somos ya carrozas del videojuego lo vemos a distancia y lejos de molestarnos estamos encantados. Ya era hora de que se dieran cuenta que para hacer plataformas o shoot em ups buenos, hay que mirar a los catálogos de Megadrive y SNES. 


Editado por Shootemalf, 12 febrero 2016 - 21:09 .

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  • Piticuso

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#36

Escrito 31 enero 2016 - 19:16

Otro gran post. Que identificado me siento :)

 

Creo que el Wonderboy al que te refieres, "el del chico del pelo azul" es el llamado Wonderboy in MonsterWorld en Europa. Yo lo tuve en su día -creo que debo ser el único de estos foros que lo disfrutó en su momento- y me encantó. No sé, tiene algo esta saga... el caso es que de vez en cuando tengo que pasarme uno; hace poco, me pasé el Wonderboy III: The Monster's Lair de Master System.

 

El caso es que este género "Metroidvania", del que tanto se habla ahora, se acuñó a partir yo creo de Super Metroid y Castlevania Symphony of the Night. Antes no existía y la saga Wonderboy fue pionera, una pena que no tenga el reconocimiento que merece...

 

Para mí, la saga Wonderboy siempre han sido "juegos de rol pero de plataformas"; dejémonos de "metroidvanias" y de pichorras :D

 


Editado por Piticuso, 31 enero 2016 - 19:18 .

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#37

Escrito 12 febrero 2016 - 16:25

Hola Piticuso, en efecto es ese.

 

La semana pasada subí a un avión equipado con dos filas de tres asientos en cada fila. Me tocó compartir asiento con dos niños que como mucho acumulaban 10 y 8 años. Nada más sentarse sacaron sendas tablets y uno empezó a jugar a un juego de futbol y el otro a uno que me pareció el Minecraft. Íbamos a ser una fila de jugones. Saqué mi PSP e inicié el Wonder Boy in Monster World de Mega Drive y empecé la aventura. Los niños echaron una mirada de reojo y siguieron a sus partidas. Fui avanzando en el juego y vi que uno de los niños mirada con cada vez más frecuencia mi pantalla. Pasados otros diez minutos solo miraba mi pantalla y el otro lo hacía de vez en cuando. Antes de aterrizar ambos niños estaban absortos en el Wonderboy y es que un clásico es un clásico. 

 

Otra confirmación tras jugar al Sonic&Knucles Sonic 3 es que el Sonic 2 es mejor. La curva de dificultad es mejor, la épica final es mejor y el juego en su conjunto es mejor.

 

Bloque 2 De las Maquinitas a los 32 BIT.

Capitulo 9: 16 bit. RPGs, del nicho a la democracia

Dicen que la resistencia al cambio es innata al ser humano. Además aumenta con la edad. Es precisamente en la niñez y adolescencia cuando uno está más abierto al cambio, pero como en todo, depende de la magnitud del mismo. Es mucho más difícil pasar de vivir en España a Thailandia que hacerlo de Madrid a Toledo. Es más fácil ir del pop rock al rock, que pasar del heavy metal a la música clásica. Todo depende de la magnitud del cambio.

 

Un amante del arcade como yo era, tenía muy difícil pasar a disfrutar de un juego como el Populous. Recuerdo una tarde en casa de un amigo en el que me enseñaron el Populous. ¿Qué hay que hacer? pregunté. “Es como si fueras Dios y puedes modificar lo que pasa con las personas y las construcciones”. “Ah” dije. “Es un juego de rol” me dijeron. “Ah” pensé y añadí una nota mental; “Rol=Rollo patatero”. Que el salto del cambio fuese tan grande me hizo tener poco interés en los juegos de rol. Cada vez que oía rol pensaba en el rollazo (por no usar una palabra con rima similar) que me pareció el Populous. Qué ningún amante del juego me critique, el salto jugable de un arcader como yo era demasiado grande. No estaba preparado para jugar a ese juego y eso influyó en mi relación inicial con los RPG.

 

Afortunadamente para mí los Action RPG me enseñaron otro camino que me hizo acabar en los RPG.

Zelda a Link to The Past, fue un juego clave en el género de los Action RPGs. Una historia larga, jugable, bonita y con una buena banda sonora era la mejor carta de presentación del mejor juego de la primera etapa de la SNES. Dicen que se creó en poco tiempo, pero si es así es un buen ejemplo de la creatividad a primera vista.

Todo el mundo lo criticó por copia de Zelda pero a mí me encantó el Soleil. Me pareció fresco, divertido y bonito. El uso de los distintos animales era inteligente y es un juego al que merece la pena jugar.

 

Tengo que reconocer que lo que vino de Enix me gustaba más que lo que venía de Square. El Terranigma al final de la edad de las 16 bit me pareció un juegazo, fin de una trilogía, Soul Blazer e Illusion of Time. Un fijo para quien quiera jugar a un Action RPG de nivel.

 

Rivalizando con Zelda, el mejor RPG de la generación fue el Beyond Oasis o Story of Thoir. Además de tener una buena historia y la compañía de los elementos, tenía muchos golpes que lo asemejaban a un Final Fight o Street of Rage. No he jugado al de Saturn, pero es algo que tengo en mi pendiente.

 

Los action RPG me ablandaron el corazón y dí una oportunidad a juegos que antes nunca la habrían tenido. Así fue como empecé a jugar al Shining Force II, que me pareció magnífico. Los combates por turnos se hacían menos importantes por la cantidad de personajes y la buena historia.

 

Jugué a varios en la época, pero hay dos a los que jugué hacia el 2005 y que están muy reconocidos en el género. Chrono Trigger y Lunar the Silver Star. Aun a riesgo de ser odiado por alguno debo decir que el primero no me pareció redondo. Empieza bien, entiendo que el juicio fuese algo innovador en el momento que se lanzó el juego, pero los combates hay un momento que se hacen muy repetitivos y la historia pierde intensidad. Es un buen juego pero no lo sitúo en el mismo lugar que la mayoría de la gente, luego debo estar equivocado.

 

El Lunar sin embargo me sorprendió. Me encantó la historia, la evolución de los personajes y sobre todo disfruté de los combates hasta el final. De hecho, no lo hice tanto al principio y más al final.

 

 

Aunque tarde, llegué a apreciar los RPGs. Más aun, llegó a ser un género para mí tan interesante como los Shoot Em Up o los plataformas. 


Editado por Shootemalf, 12 febrero 2016 - 21:44 .

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  • jasss

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#38

Escrito 12 febrero 2016 - 19:54

Sublime como siempre, tus palabras me llenan de nostalgia, sigue con el post, de lo mejor de emuladores y retrogames.
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  • Piticuso

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#39

Escrito 14 febrero 2016 - 11:39

Que nostalgia me entra cuando leo tus memorias, qué buenos fueron esos tiempos. Muchas gracias por seguir compartiendo con nosotros tus experiencias :)

 

Ya que hablamos de RPG, me gustaría compartir mis experiencias sobre los RPG en aquella época:

 

Tuve la inmensa suerte de tener tanto Mega Drive como Super NIntendo. La primera la tuvo mi hermano desde las navidades de 1992, y la segunda me la regalaron allá por primavera de 1993. Creo que disfruté de lo mejor de cada consola: los Sonic, los arcades de SEGA y Streets of Rage 2 para Mega; y los Mario Kart, F-Zero, juegos de Rare y RPG para Super.

 

Mi primera experiencia con un RPG fue en casa de un amigo, nintendero hasta la médula -aunque el capullo también tenía la Mega-, del apoteósico The Legend of Zelda. Corría principios del año 1993 pero yo todavía no tenía SNES y tampoco conocía el género. Sinceramente, no me llamó nada, me pareció un juego enorme, asfixiante y con unos puzzles imposibles. Prefería los arcades de SEGA mil veces, más asequibles para un niño.

 

Poco tiempo después, siendo ya poseedor de una Super Nintendo, con Super Mario World, Street Fighter II y Axelay (casi nada), comencé a comprarme la Nintendo Acción, así que desde entonces y hasta que Nintendo descontinuó la Super, estuve enterado de todas las novedades de mi consola. Un día, creo que será finales de 1993 o en los primeros meses de 1994, vi la preview y posteriormente review, de una maravilla llamada Secret of Mana. Me quedé impresionado, loco, no sé... y me dije "tiene que ser mío". Y así, fue, para mi cumpleaños lo pedí y cayó. Ni que decir que saqué hasta el último secreto de este juegazo durante los siguientes meses. Hasta hoy, es mi RPG favorito.

 

Los siguientes años (bueno, realmente los siguientes dos años), fueron cayendo otros RPG como Illusion of Time, el propio The Legend of Zelda y, por último, ya en verano de 1996, el último juego de rol que tuve para Super: Secret of Evermore. Considerado el sucesor espiritual de Secret of Mana, creo que no es tan bueno como éste aunque tiene elementos que creo que le hacen aunque no superior, un poco más evolucionado. El perrillo cibernético, el mercado romano... je je je.

 

En cuanto a RPG de Mega Drive, tuve Wonderboy in Monsterworld desde el principio de tener la consola, pero nunca lo consideré un juego de rol; siempre lo vi como un juego de aventuras con toques roleros. Lamentablemente, no tuve ningún RPG más para Mega Drive hasta muchos años después, ya en tiempos de los emuladores. 

 

Por último, en mi opinión tras darle muchos años a los emuletas ( :-P), puedo decir que, en mi opinión, el mejor JRPG de los 16 bit en su momento, fueron Phantasy Star IV y Chrono Trigger. En cuanto a Action RPG, subjetivamente me quedo con Secret of Mana y objetivamente con The Legend of Zelda. Y el mejor de todos, Pier Solar, pero éste es del año 2010 y no lo cuento porque juega con trampa, ya que es posterior.


Editado por Piticuso, 14 febrero 2016 - 11:40 .

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  • RiderX

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#40

Escrito 14 febrero 2016 - 14:08

Otro gran capítulo en el que muchos nos sentimos identificados.

 

En la primera mitad de los 90, en el mundo de los microorodenadores (antes no existía eso del PC, se jugaba en Amiga 500, Atari, Apple...), triunfaban géneros como la estrategia, el rol y el dungeon crawler. A mí me producían sensaciones parecidas a las tuyas. En un primer vistazo me llamaban la atención, pero los veía demasiado complicados y no tenía ganas de meterme en esos líos, yo jugaba para divertirme, no para aprender todo un género nuevo y estar pendiente de estadísticas, números, tiradas de dados, inventario...

 

No fue sino años después, ya en PC, que empecé a darle una oportunidad a esos géneros. La estrategia se ganó mi corazón con Civilization, el rol me conquistó con Baldur's Gate, y el dungeon crawler... casi se puede decir que me estrené con Legend of Grimrock, que ahora es una de mis sagas favoritas de los últimos años.


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  • Piticuso

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#41

Escrito 14 febrero 2016 - 18:20

el rol me conquistó con Baldur's Gate

 

Amén, hermano.


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#42

Escrito 27 febrero 2016 - 20:12

Gracias Jasss, Piticuso y Rider por responder. 

 

Con respecto al Secret of Mana, fue sin duda un gran juego. Cada uno tiene sus favoritosy hay algunos en los que pones algo de tí. Suelen ser los que más tarde forman parte de tu biblioteca favorita.

 

Bloque 3 Muerte y Resurrección.

Capitulo 1: El ocaso del Gamer

En 1995 tuve que comprarme un ordenador. No recuerdo si fue un 386 o un 486, pero lo que sí recuerdo es que cuando empecé la carrera nos recomendaron comprar un ordenador. De vez en cuando iba a sala de unos 20 ordenadores de la universidad en la que salseaba en internet sin rumbo ni sentido, por el simple hecho de descubrir cosas. No existía google e internet acababa de empezar. Inicié mi cuenta de Hotmail, que mantengo desde entonces y tal era la ausencia de usuarios que pude usar la forma en la que me llamaba todo el mundo más mi año de nacimiento. Éramos pocos entonces. Había algunos buscadores. Creo recordar que estaba ya Yahoo, Altavista y otros. Además había varios programas para chatear. Había tan poca gente que recuerdo estar en la universidad chateando con alguien de EEUU otro de Venezuela y otro de Argentina. Era emocionante conocer a gente nueva en la red. Los más jóvenes no podrán comprenderlo por el mundo en el que hoy vivimos, pero los de mi generación, flipábamos con la posibilidad de chatear con personas de otro continente, en una época en la que una llamada trasatlántica costaba un pastón. Usé el ordenador principalmente para los trabajos de la universidad, para aprender el Matlab, la programación en C y para poner salvapantallas de todo tipo usando el Paint. Tiempo después añadí una unidad CD-ROM y para ello abrí el ordenador e investigué dónde ponerla. Lo hice personalmente al igual que aumentar la ram o añadir una tarjeta de sonido. Entonces era común comprar partes o piezas y añadirlas uno mismo así como dedicar horas a entender los drivers.

 

Estamos acostumbrados a películas en las que el amor o triunfa o falla de manera estrepitosa. Hay pocas películas que se queden en la escala de grises que es la vida. “Dicen que la distancia es el olvido” enuncia una canción de Los Panchos, y probablemente es una gran verdad. La universidad, el deporte y salir los fines de semana fueron separándome de las consolas. Después llevé las consolas a una sociedad que montamos los amigos y en la que tuve un auge gamer maltratando a mis amigos en el Montal Combat 2, o divirtiéndome mucho jugando con 4 mandos 8 jugadores al micro machines. Pero algo había cambiado en mí. No sólo dejé las consolas sino que con el tiempo me olvidé de ellas. Tal es así, que hasta hace pocos años no pregunté por mis consolas, para descubrir que habían cambiado de manos varias veces y no había forma de recuperarlas. Pero vayamos por partes.

 

Ya hablé sobre el precio de los juegos tipo Virtua Fighter, Daytona o Teken en Arcade. Lo que no comenté fue, que personalmente seguía prefiriendo el juego 2D tipo Street Fighter que el 3D de muñecos poliédricos con poca sensación de humanidad. Siempre que se usa una nueva tecnología hay que hacer concesiones al realismo y el comienzo de los 3D no fue una excepción. Si eliminamos los juegos de coches de la ecuación, en una primera fase su aporte jugable era pequeño y basaban su appeal en la innovación gráfica. Persona práctica como soy, no pude engancharme a juegos menos jugables pero más espectaculares. A la sociedad antes mencionada, un amigo llevó una PSX y sí dediqué horas a romper el crono en el Collin McRae, pero hubo muchos juegos de los que me descolgué. Por primera vez desde su lanzamiento, perdía de vez en cuando un número de Hobby Consolas. No había fallado desde su salida al mercado y tenía todos los números guardados. Años después recogiendo mi armario, me deshice de mi colección de revistas, tal era mi confusión, olvido y separación del mundo del videojuego. Simplemente pensé; ¿para qué quiero yo esas revistas?

 

No fue una separación radical sino más bien gradual. Fueron interesándome cada vez menos los videojuegos y más otras cosas. La nueva generación no era buena en general. Era algo que intuía entonces y que ahora entiendo perfectamente. Hay muy pocos juegos considerados míticos de la Saturn, PSX o N64. Y sobre todo, muchos de los clásicos no son los que hacían más gala de la técnica. Era una transición necesaria en la que empezaron los 3D y luego fueron muy mejorados, pero poco queda del 3D de esa generación de relevancia. Todos los juegos de coches han sido mejorados, todos los de luchas han sido mejorados y probablemente si quitamos el Mario 64, Zelda Ocarina of Time, Final Fantasy VII, Panzer Dragoon Saga y Metal Gear Solid, quede muy poco reseñable que aprovechase la nueva tecnología.

 

Eso sí, en su día los movimientos de la industria iban en esa dirección y tuvieron una importancia brutal en el futuro de todas las compañías. Yo recuerdo leer las revistas que daban la victoria de la nueva era CD a la Playstation por su capacidad de mover 3D versus la Saturn, mientras que Nintendo seguía apurando su SNES. Los 3D marcaron el éxito de la PSX pero la capacidad de la Sarturn en 2D dejo alguna joya como el Radiant Silvergun. Sea como fuera, el mapa de fabricantes de consolas cambió. Los 3D implicaban mayores gastos de desarrollo y también los estudios tuvieron que reinventarse o morir.

 

Los abandonos siempre tienen algunas recaídas. En mi caso llegaron de diferentes formas y no sé ubicarlas bien en el tiempo. Una de ellas fue la llegada a la sociedad de un juego llamado Metal Gear Solid para PSX. Hasta entonces no había catado las mieles de los beneficios del 3d sobre el 2D. Empecé a jugar al MGS como jugador virtual espectador que mira como manejan otros el personaje. Los giros argumentales, la cinemática de la historia y el sigilo lo hacían innovador, inigualable y maravilloso. Un claro exponente de lo que las nuevas generaciones podía ofrecer.

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Otro repunte del espíritu gamer me vino con una hobby consolas. La leí como ya leía las  revistas ya entonces, sin la intensidad y devoción de otras épocas. Y me paré en un análisis. Llamó mi atención y me paré. Lo analicé con detalle, miré cada una de las imágenes, leí cada uno de los análisis. Me atrapó esa sensación que había tenido revisando las carátulas en las tiendas de videojuegos años antes. Tenia que comprar ese juego. Tenía que jugarlo. Estuve a punto de comprar la Saturn por él. Era el Panzer Dragoon. Un shoot em up, con reminiscencias del Space Harrier y con un estilo artístico mezcla de fantasía y ciencia ficción. No llegué a jugar al Panzer Dragoon y no lo hice hasta el 2015, pero estuvo a punto de mantenerme enganchado al videojuego. Sobre qué me pareció en 2015 hablaré en el siguiente y último episodio.

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Alguno de los despertares gamers llegaron de la mano del PC. Sólo jugué a aquellos juegos que mis compañeros de carreras me recomendaban con mucho entusiasmo. Así, además de al Tomb Raider que todo el mundo conoce, jugué al Duke Nuke que fue todo un descubrimiento. Representaba una forma de jugar totalmente diferente, usando un número de teclas que al principio parecían como aprender a conducir. ¿Seré capaz de manejar toda esta complejidad?. Lo conseguí, jugué y acabé el Duke Nuke. Otro apunte gamer vino con el Worms. Iba a casa de un amigo y en lugar de estudiar jugábamos al Worms. Tenía su gracia lo de poner los nombres a cada uno de los personajes.

 

Uno de los juegos que más me sorprendieron en su día fue el Civilitations. Como ya os he contado el Populous me pareció horroroso en su primer contacto. Muchos años después me recomendaron el Civilitations, lo jugué y me enganché. Era fácil de jugar, y el desarrollo era magistral. Fue sino el último, uno de los últimos juegos a los que jugué antes del apagón.

Y después la vida siguió sin juegos. Me levantaba trabajaba, salía, me divertía, hacía deporte y los juegos no formaban parte de mi vida. Pi, pi, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Muerte. 


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#43

Escrito 28 febrero 2016 - 02:06

Gracias Jasss, Piticuso y Rider por responder. 

 

Con respecto al Secret of Mana, fue sin duda un gran juego. Cada uno tiene sus favoritosy hay algunos en los que pones algo de tí. Suelen ser los que más tarde forman parte de tu biblioteca favorita.

 

Bloque 3 Muerte y Resurrección.

Capitulo 1: El ocaso del Gamer

En 1995 tuve que comprarme un ordenador. No recuerdo si fue un 386 o un 486, pero lo que sí recuerdo es que cuando empecé la carrera nos recomendaron comprar un ordenador. De vez en cuando iba a sala de unos 20 ordenadores de la universidad en la que salseaba en internet sin rumbo ni sentido, por el simple hecho de descubrir cosas. No existía google e internet acababa de empezar. Inicié mi cuenta de Hotmail, que mantengo desde entonces y tal era la ausencia de usuarios que pude usar la forma en la que me llamaba todo el mundo más mi año de nacimiento. Éramos pocos entonces. Había algunos buscadores. Creo recordar que estaba ya Yahoo, Altavista y otros. Además había varios programas para chatear. Había tan poca gente que recuerdo estar en la universidad chateando con alguien de EEUU otro de Venezuela y otro de Argentina. Era emocionante conocer a gente nueva en la red. Los más jóvenes no podrán comprenderlo por el mundo en el que hoy vivimos, pero los de mi generación, flipábamos con la posibilidad de chatear con personas de otro continente, en una época en la que una llamada trasatlántica costaba un pastón. Usé el ordenador principalmente para los trabajos de la universidad, para aprender el Matlab, la programación en C y para poner salvapantallas de todo tipo usando el Paint. Tiempo después añadí una unidad CD-ROM y para ello abrí el ordenador e investigué dónde ponerla. Lo hice personalmente al igual que aumentar la ram o añadir una tarjeta de sonido. Entonces era común comprar partes o piezas y añadirlas uno mismo así como dedicar horas a entender los drivers.

 

Estamos acostumbrados a películas en las que el amor o triunfa o falla de manera estrepitosa. Hay pocas películas que se queden en la escala de grises que es la vida. “Dicen que la distancia es el olvido” enuncia una canción de Los Panchos, y probablemente es una gran verdad. La universidad, el deporte y salir los fines de semana fueron separándome de las consolas. Después llevé las consolas a una sociedad que montamos los amigos y en la que tuve un auge gamer maltratando a mis amigos en el Montal Combat 2, o divirtiéndome mucho jugando con 4 mandos 8 jugadores al micro machines. Pero algo había cambiado en mí. No sólo dejé las consolas sino que con el tiempo me olvidé de ellas. Tal es así, que hasta hace pocos años no pregunté por mis consolas, para descubrir que habían cambiado de manos varias veces y no había forma de recuperarlas. Pero vayamos por partes.

 

Ya hablé sobre el precio de los juegos tipo Virtua Fighter, Daytona o Teken en Arcade. Lo que no comenté fue, que personalmente seguía prefiriendo el juego 2D tipo Street Fighter que el 3D de muñecos poliédricos con poca sensación de humanidad. Siempre que se usa una nueva tecnología hay que hacer concesiones al realismo y el comienzo de los 3D no fue una excepción. Si eliminamos los juegos de coches de la ecuación, en una primera fase su aporte jugable era pequeño y basaban su appeal en la innovación gráfica. Persona práctica como soy, no pude engancharme a juegos menos jugables pero más espectaculares. A la sociedad antes mencionada, un amigo llevó una PSX y sí dediqué horas a romper el crono en el Collin McRae, pero hubo muchos juegos de los que me descolgué. Por primera vez desde su lanzamiento, perdía de vez en cuando un número de Hobby Consolas. No había fallado desde su salida al mercado y tenía todos los números guardados. Años después recogiendo mi armario, me deshice de mi colección de revistas, tal era mi confusión, olvido y separación del mundo del videojuego. Simplemente pensé; ¿para qué quiero yo esas revistas?

 

No fue una separación radical sino más bien gradual. Fueron interesándome cada vez menos los videojuegos y más otras cosas. La nueva generación no era buena en general. Era algo que intuía entonces y que ahora entiendo perfectamente. Hay muy pocos juegos considerados míticos de la Saturn, PSX o N64. Y sobre todo, muchos de los clásicos no son los que hacían más gala de la técnica. Era una transición necesaria en la que empezaron los 3D y luego fueron muy mejorados, pero poco queda del 3D de esa generación de relevancia. Todos los juegos de coches han sido mejorados, todos los de luchas han sido mejorados y probablemente si quitamos el Mario 64, Zelda Ocarina of Time, Final Fantasy VII, Panzer Dragoon Saga y Metal Gear Solid, quede muy poco reseñable que aprovechase la nueva tecnología.

 

Eso sí, en su día los movimientos de la industria iban en esa dirección y tuvieron una importancia brutal en el futuro de todas las compañías. Yo recuerdo leer las revistas que daban la victoria de la nueva era CD a la Playstation por su capacidad de mover 3D versus la Saturn, mientras que Nintendo seguía apurando su SNES. Los 3D marcaron el éxito de la PSX pero la capacidad de la Sarturn en 2D dejo alguna joya como el Radiant Silvergun. Sea como fuera, el mapa de fabricantes de consolas cambió. Los 3D implicaban mayores gastos de desarrollo y también los estudios tuvieron que reinventarse o morir.

 

Los abandonos siempre tienen algunas recaídas. En mi caso llegaron de diferentes formas y no sé ubicarlas bien en el tiempo. Una de ellas fue la llegada a la sociedad de un juego llamado Metal Gear Solid para PSX. Hasta entonces no había catado las mieles de los beneficios del 3d sobre el 2D. Empecé a jugar al MGS como jugador virtual espectador que mira como manejan otros el personaje. Los giros argumentales, la cinemática de la historia y el sigilo lo hacían innovador, inigualable y maravilloso. Un claro exponente de lo que las nuevas generaciones podía ofrecer.

52374-Metal_Gear_Solid_(G)_(Disc_1)-1.jp

 

Otro repunte del espíritu gamer me vino con una hobby consolas. La leí como ya leía las  revistas ya entonces, sin la intensidad y devoción de otras épocas. Y me paré en un análisis. Llamó mi atención y me paré. Lo analicé con detalle, miré cada una de las imágenes, leí cada uno de los análisis. Me atrapó esa sensación que había tenido revisando las carátulas en las tiendas de videojuegos años antes. Tenia que comprar ese juego. Tenía que jugarlo. Estuve a punto de comprar la Saturn por él. Era el Panzer Dragoon. Un shoot em up, con reminiscencias del Space Harrier y con un estilo artístico mezcla de fantasía y ciencia ficción. No llegué a jugar al Panzer Dragoon y no lo hice hasta el 2015, pero estuvo a punto de mantenerme enganchado al videojuego. Sobre qué me pareció en 2015 hablaré en el siguiente y último episodio.

250px-PanzerDragoon_JeanGiraud.jpg

 

Alguno de los despertares gamers llegaron de la mano del PC. Sólo jugué a aquellos juegos que mis compañeros de carreras me recomendaban con mucho entusiasmo. Así, además de al Tomb Raider que todo el mundo conoce, jugué al Duke Nuke que fue todo un descubrimiento. Representaba una forma de jugar totalmente diferente, usando un número de teclas que al principio parecían como aprender a conducir. ¿Seré capaz de manejar toda esta complejidad?. Lo conseguí, jugué y acabé el Duke Nuke. Otro apunte gamer vino con el Worms. Iba a casa de un amigo y en lugar de estudiar jugábamos al Worms. Tenía su gracia lo de poner los nombres a cada uno de los personajes.

 

Uno de los juegos que más me sorprendieron en su día fue el Civilitations. Como ya os he contado el Populous me pareció horroroso en su primer contacto. Muchos años después me recomendaron el Civilitations, lo jugué y me enganché. Era fácil de jugar, y el desarrollo era magistral. Fue sino el último, uno de los últimos juegos a los que jugué antes del apagón.

Y después la vida siguió sin juegos. Me levantaba trabajaba, salía, me divertía, hacía deporte y los juegos no formaban parte de mi vida. Pi, pi, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Muerte. 

 

Jum... cuando Mega Drive y Super Nintendo quedaron obsoletas gracias a la "Plei", perdí todo el interés en la "nueva generación" de consolas. Señor Señor, como aborrecía las 3D... me parecían experiencias injugables. Tuve amigos, allá por 1996-1998 con la "Plei" y con la N64, y siento si suena muy fanboy... pero es que Mario 64 me parecía una castaña injugable... Zelda Ocarina un tostón infumable... Tekken una pedazo de basura en comparación con Street Fighter II... Resident Evil, inmanejable...y Final Fantasy VII un insulto a los grandes RPG de Super Nintendo.

 

Y así fue mi vida de gamer... salvo un escarceo con la saga Baldur's Gate y varios años con la gran GBA (fue mi segunda Super Nintendo, donde pude terminar algunas sagas que dejé a medias, como los Donkey Kong Country), estuve jugando a juegos 2D hasta navidades de 2006-2007, cuando me regalaron la Xbox 360. Y eso, señores, sí eran 3D. Y no esa castaña injugable que nos intentaron vender en la época de las 32/64 bit. Aunque debo reconocer que me costó un tiempo adaptarme, las 3D me mareaban y agobiaban...especialmente si inauguré la Xbox con Oblivion :D

 

Me alegra saber que mi opinión de aquella época era correcta. Hace poco me he bajado varios juegos de PSX para la PS3, y quitando los Crash Bandicoot -que creo que han envejecido muy bien-, en general, el catálogo de juegos en 3D para PS1 me parece INJUGABLE. Joder, que control más malo.


Editado por Piticuso, 28 febrero 2016 - 02:08 .

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#44

Escrito 28 febrero 2016 - 02:08


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Editado por Piticuso, 28 febrero 2016 - 02:09 .

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#45

Escrito 06 marzo 2016 - 09:36

Veo que coincidimos en eso Piticuso. 

 

Va el último capítulo.

 

Bloque 3 Muerte y Resurrección.

Capitulo Final: El retorno del Gamer

Una de las cosas más fascinantes que se pueden hacer es ir a investigar el nacimiento de un río. Y digo investigar porque lo que le dicen a uno que es el nacimiento de un río nunca lo es realmente. ¿Cómo empiezan las partículas de agua a unirse para formar un caudal? En la tierra la humedad se concentra, busca un camino y acaba saliendo por aquel lugar que conocemos como el origen del río, pero que en realidad es el punto en el que éste sale a la superficie.

 

Mi retorno a los juegos está compuesto de miles de gotas que no soy capaz de identificar, pero que finalmente formaron de nuevo un río. Siempre mantuve la atención a cualquier noticia que me llegase de videojuegos, aunque no la buscase. En la consulta del médico ojeaba una revista de videojuegos si estaba entre las disponibles. Cada cierto tiempo y en un episodio de melancolía, a través de emuladores jugaba principalmente a la Mega Drive o Snes para después hibernar de nuevo durante bastante tiempo. En uno de estos arranques, mi mujer allá por el 2009 decidió regalarme una PS2 de segunda mano. Todavía no estaba dentro y la usé poco y sobre todo sin enterarme demasiado bien qué pasaba en el mundo de los videojuegos. Jugué con interés pero sin devoción al God of War II, al Final Fantasy XXII o al Beyond Good and Evil. Sirvieron, supongo, para mantener la llama, pero realmente no fueron lo mismo que antaño. Hoy que conozco el catálogo de PS2 mejor, me arrepiento de no haber jugado a muchos juegos.

 

Uno o dos años después, recibí de regalo una PSP. Curiosamente, a pesar de la mala prensa que ha tenido, ha sido importante para mi retorno a los videojuegos. Un elemento que cambió con la PSP es que empecé a bucear entre los mejores juegos y análisis del top 10, top 20 y similares que me llevaron a ir conociendo diferentes franquicias. Esta búsqueda fue abriendo otras ventanas que me llevaron a dónde hoy estoy. Pero vayamos por partes. Siendo una consola ya superada por la Vita, era fácil hacer una buena colección a un precio razonable. Mi colección de juegos de PSP recoge con toda seguridad 15 del top 20 de cualquier jugador. Eso en sí mismo no es nada sorprendente, pero en la historia que nos ocupa tiene una importancia brutal. Jugar en la PSP, DS, 3DS o móvil, no es lo mismo que jugar en una pantalla grande o al menos en una pantalla de un ordenador. Esto hace que los juegos que se trasladan directamente de una consola o del PC fallen en algo que uno no sabe definir. Jugar en la PSP por ejemplo al Final Finatasy VII o al Grandia, cosa que hice, hace perder detalles del juego y tener una sensación de que falta algo. Retomo aquí mi teoría de que no es lo mismo jugar a un juego en su época que hacerlo después. El Final Fantasy VII tiene una historia magnífica, una longitud digna del mejor RPG, pero hoy si uno juega se da cuenta de que su sistema de combate está pasado y se hace demasiado aburrido. No me extraña que en el remake hayan cambiado el sistema de combate. Al final del juego, en los combates sólo esperaba terminar cuanto antes, a diferencia por ejemplo de en el Lunar en el que seguía disfrutando de los mismos hasta el último momento.

 

Dicho esto, la importancia de la PSP en mi retorno al videojuego viene motivada por dos perlas que probablemente con el tiempo pasen desapercibidas, pero son dos obras de arte magistrales. Además, están desarrolladas para ser jugadas en PSP y por lo tanto saben esquivar los problemas de la pantalla pequeña.

 

El primero de ellos fue el Metal Gear Solid Peace Walker. Me costó un poco entrar en el juego, pero con el tiempo me pareció una maravilla. Magnífica la historia, magnífico el desarrollo y perfecto juego pensado en la PSP. He estado dudando mucho el poner el vídeo de la lucha contra el último boss pero no lo he hecho para no hacer un spoiler. Me costó unos 45 minutos de lucha sin cuartel terminar con él. 45 minutos de tensión sin límites. Maravilloso me pareció el juego y sin duda un culpable de mi vuelta al videojuego. Estoy seguro de que con el paso del tiempo Peace Walker será considerado una joya. Al tiempo.

 

 

La otra joya del sector que contiene la PSP es el Persona 3. Fui un día a Game y vi que estaba el Persona 3. Costaba 20 euros, más del doble que cualquier segunda mano. Aun así, ya había leído sobre él y no tuve dudas en comprarlo. Al llegar al mostrador, me dijo el de la tienda “el persona” “Vaya” “No es común que lo tengamos”. Viajo mucho en avión. A lo largo de un año aproveché dichos viajes para ir avanzando en el Persona. Unos meses jugaba, otros no podía, pero mantuve la llama hasta terminarlo. La historia es magnífica, la evolución de los personajes simplemente diferente a nada que hubiera jugado antes y los combates no se hacen aburridos a pesar de que combates infinitas veces. El final sorprendente y el final boss magnífico. Juegazo.

 

 

Revisando el catálogo de PSP buscaba un shoot em up y empecé a ver listas de los mejores shoot em ups de la historia. Aprendí así de la existencia del Ikaruga y el Radiant Silvergun. Poco a poco se convirtieron en objeto de mi deseo, pero en un primer momento no había forma de jugar a ninguno de los dos. Buscando Ikaruga pude saber que se rumoreaba que iba a aparecer en Steam. Entonces no sabía lo que era Steam. Entré para ver de qué hablaban y vi que había un remake del Flashback, con lo que me di de alta, compré el juego y empecé a jugar. Steam me dio una nueva ventana al videojuego y disfruté de lo lindo con el Guacamele, el Sine Mora, o el Transistor un juego con una historia que compite con Matrix en cuanto a su fantástico guion de ciencia a ficción. La entrada en Steam me dio otro impulso gamer y me hizo leer más sobre los juegos y así compré también el Portal 2 y seguí avanzando en la actualidad de los juegos. Steam es una gran plataforma y para los que nos gustan los juegos un poco diferentes es necesaria. Gustándome como me gustan los Shoot em Ups, pude descubrir el Reflex.

 

http://store.steampo...1860/?l=spanish

 

De la trilogía de Alltynex, sin duda Alltynex second pinta mejor, pero la verdadera joya es Reflex. Cuando uno empieza a jugar parece que los gráficos son toscos, la resolución regular y la jugabilidad…bueno. Todo eso se acaba según se sigue jugando. Es una maravilla de juego para aquellos que hayan disfrutado por ejemplo del Thunderforce IV debe ser un obligado. La música es bestial y las referencias a otros juegos del género son constantes. Uno de mis favoritos Shoot em up y eso para mí es mucho.

 

El caso es que Steam me fue metiendo más y más de nuevo en el videojuego. Así mismo el greenlight finalmente lanzó el Ikaruga que tanto había perseguido. Jugar al Ikaruga fue algo crucial en el reenganche. Hoy sigo jugando al Ikaruga. Qué maravilla, qué armonía entre música, gráficos y jugabilidad. Muchas veces jugando al Ikaruga he pensado en el Lago de los Cisnes. La aparición de enemigos en la pantalla es suave y sutil como la de los bailarines en la obra de Tchaikovski. Qué maravilla de juego. Echo una partida a la semana más o menos y peleo por hacer el 1cc. Llego a la última pantalla con vidas suficientes y soy capaz de pasarme la última pantalla con tres vidas. Sólo necesito que coincida que haga ambas cosas a la vez. Una obra de arte del videojuego.

 

 

También perseguí el Radiant SIlvergun, pero ha resultado más difícil. Esto me animó a buscar un emulador de Saturn. A estas alturas debo decir que intento pagar por todo lo que consumo. Compro los e-books que leo, compro las películas que leo y compro los videjuegos a los que juego. Creo que si no se paga por lo que uno disfruta, no habrá creadores en el futuro. Me gusta reconocer vía pago el talento de quien crea. ¿Cómo no iba a pagar el Ikaruga en Steam? Me gustaría que los Treasure siguieran haciendo juegos y para eso necesitan ganar dinero con los mismos. Dicho esto, intenté comprar una Saturn para jugar al Radiant, pero no lo conseguí porque tenía que ser japonesa. Finalmente busqué un emulador de Saturn para jugar al Radiant y finalmente lo conseguí con el SFFA. Pude jugar a la joya de Treasure para atestiguar que es un juego bestial, magnífico y de una épica sin igual en su lucha final. Qué maravilla. Qué final boss. Impresionante.

 

Ya que había emulado a la saturn, me acordé de mi ansiado Panzer Dragoon. Esa atracción magnética que me produjo en su momento y que casi me lleva a comprar una Saturn. Más de quince años después conseguí jugar al juego. Ya en el inicio, sólo las primeras notas me pusieron los pelos de punta.

 

 

Qué melodía, qué juego, qué control. Música para los sentidos, fluidez para el cerebro, arte en estado puro. Uno de los mejores juegos de la historia. Jugado fuera de temporada sigue siendo una obra de arte.

 

Entre Steam y la emulación empecé a leer de todos los videojuegos y estos me llevaron a la nueva generación. Se me estropeó un día el DVD y…….”Voy a comprar un  nuevo DVD” le dije a mi mujer. Volví con una Xbox One. El motivo, su mayor integración multimedia y el uso del Kinect. Cuando uno peina ya canas hay cosas que le dan más igual.

 

Lo bueno de una nueva etapa gamer es que uno puede “ver con claridad, sin la venda del odio”. Si alguno ha visto la princesa mononoke, de Miyazaki, entenderá mi frase. Esa obra de culto es filosóficamente un avance a nuestro tiempo, pero dejo que cada uno interprete el por qué. El caso es que con mi flamante Xbox One he podido jugar a muchos juegos, pero lo he hecho yendo a tiro hecho y jugando a aquellos que me iban a gustar.

 

Sin pretensiones, sin competencia con respecto a otras consolas, he podido disfrutar de algunos juegos como antaño. Child of Light, ¡qué maravilla de banda sonora!, Ori and the Blind Forest, depurado estilo wonderboy, Ikaruga en  retrocompatibilidad, divertidísimo el Strider de la generación.

 

 

Y en estas uno parecía que había comprado una consola de nueva generación para jugar a juegos viejunos, pero  no es así. Buscando y buscando además de disfrutar del Halo original, compré el The Witcher 3. Además de ser un juegazo, tuve esa sensación de plenitud gamer cabalgando en Velen, con esa maravillosa banda sonora, que no se iguala en otras partes del juego. Había leído el primero de los libros de The Witcher y encuentro muchos elementos en el juego, pero es notable la calidad de la adaptación al videojuego. Bravo.

 

A estas alturas estoy jugando al Fall Out 4, mientras espero con impaciencia a varios juegos que recuerdan a los antiguos. Con la sorpresa de que hoy llaman difíciles a juegos que antaño eran fáciles. La dificultad de antaño ya no se acepta. Tener que pasar 20 veces por lo mismo antes de pasarlo ya no se valora. Sabiendo que los nuevos gamers no aceptan la dificultad endiablada de nuestros tiempos, los juegos de habilidad están condenados al olvido.

 

La pregunta final es; ¿por qué has destinado más de 30 páginas a hablar de videojuegos? En el momento que fui consciente del ocio que me había aportado el videojuego sentí que tenía que hacer un homenaje. Seguramente me he dejado juegos y géneros sin tratar. Seguramente he sido injusto con alguna plataforma, pero es tal y como lo recuerdo. Probablemente se merezcan un homenaje mejor que el que he sabido escribir, pero uno no da para más. Del Arcade al Spectrum, de las maquinitas a las consolas de 8-bit, del esplendor de los 16-bit al titubeante comienzo del 3D en la Play y de la oscuridad a la vuelta al videojuego.

 

Muchas gracias a todos los que hayáis llegado hasta aquí.


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