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Hoy me ha pasado algo muy bestia 2 - Sin poderes


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27 respuestas en este tema

  • Arawna11

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#1

Escrito 14 septiembre 2010 - 20:38

Ahora que falta poco para la publicación de Hoy me ha pasado algo muy bestia me he decidido a abrir este hilo y empezar a postear la segunda novela, tal como hice hace 3 años con la primera, capítulo a capítulo, entrada por entrada. Espero que la idea, y la historia en sí, sean de vuestro agrado.

Podeis encontrar la primera novela en la red en Amazon.com, aunque también hay una versión circulando gratuitamente "por ahí" ;)
También podeis esperar a comprarla a partir de octubre en librerías de toda España y online en Bubok.

Blog: http://soyunsuperheroe.blogspot.com/

IMPORTANTE: si no habeis leído la primera novela, no continueis leyendo.


Aquí comienza HOY ME HA PASADO ALGO MUY BESTIA II - SIN PODERES


Sábado 25 de agosto de 2007, 7:32h
El regreso del héroe


Estoy agotado. Agotado y satisfecho. Creí que no estaría preparado, pero esta noche me he demostrado a mí mismo que puedo hacerlo.
Esto va por todos vosotros, cabrones. Si me leeis: estais jodidos, ¡el “Justiciero del Post-it” ha vuelto a la ciudad!

Ha sido una noche larga, extremadamente larga. Primero han sido esos tres skin-heads los que me han tocado los cojones al meterse con un mendigo que intentaba entrar en un cajero para pasar la noche. ¡Cristo, como odio a esos niñatos! Se creen muy duros, pero no son más que ratas de alcantarilla, de esas hinchadas, asquerosas, a las que les encanta nadar en mierda líquida. Por supuesto, han acabado todos atados a la misma papelera con un post-it cubriéndoles las estúpidas esvásticas que llevaban tatuadas. Les he quitado las armas –un par de navajas, un puño americano y un bate de béisbol de aluminio-, que luego he tirado a un contenedor, y allí los he dejado para los Mossos.
Carmen se ha colado en mi mente un minuto después y me ha felicitado por como he resuelto el primer encuentro de la noche. Luego ha añadido: “Estás en forma”
A lo que yo he contestado, tratando de hacerme el duro y de disimular los nervios que habían hecho acto de presencia tras la batalla: “Nunca he dejado de estarlo.”

Algo más tarde, cerca de la esquina de Las Ramblas con Ronda Sant Pere, me ha tocado parar a dos carteristas que huían calle arriba entre la multitud. Los desgraciados iban tan pendientes de los que los perseguían que no me han visto aparecer entre la gente. Los dos han quedado k.o. antes de darse cuenta de qué había pasado. He dejado caer los post-it y he desaparecido entre el gentío antes de que nadie se fijara en mí.
“Eso ha sido muy arriesgado” me ha reñido Carmen.
“Si no quisiera correr riesgos me quedaría en casa mirando una película, ¿no crees?” he contestado en tono de burla. He sentido como ella se reía, pero no ha dicho nada más.

La noche ha continuado su ciclo y yo el mío. He pegado seis post-it más antes de que empezara a amanecer y decidiera retirarme: los dos primeros a dos camellos que al parecer vendían droga mal cortada, el tercero sobre el ojo morado de un chulo que le pegaba a una de sus chicas en plena calle, el cuarto a otro carterista, y los dos últimos en las gorras de una pareja de Mossos que se aprovechaban de su posición para hacerse el agosto –y nunca mejor dicho- permitiendo trapicheos en la zona.
He gastado casi medio rollo de cinta americana y once post-it en una sola noche. No está mal, nada mal.

Lo primero que he hecho al llegar a casa ha sido correr las cortinas y agradecer la acogedora penumbra que me protegía del Sol de la mañana. Luego me he sentado un momento en el sofá con la intención de serenarme un poco y reflexionar sobre todo lo que ha pasado esta noche, pero al momento me he levantado dándome cuenta de que nada me iría mejor para lograrlo que una larga y relajante ducha.
Media hora después aproximadamente, ya más tranquilo, he observado con detenimiento mi rostro en el espejo del baño; tenía un brillo en la mirada que nunca antes había visto. Y entonces ha sido cuando me he dado cuenta de que lo de esta noche ha significado más para mí que todas las medallas y todos los trofeos de artes marciales que he ido acumulando durante años en las vitrinas de mi gimnasio.

#2

Escrito 14 septiembre 2010 - 21:28

Esta vez voy a ir siguiente el libro. La primera parte me la acabé de leer hace unos días, si eso luego pongo lo que me ha parecido en el otro hilo, aunque creo que ya pasó ese momento.

Sobre este fragmento:
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  • Arawna11

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#3

Escrito 15 septiembre 2010 - 15:34

si eso luego pongo lo que me ha parecido en el otro hilo, aunque creo que ya pasó ese momento.


Ponlo por favor. Me siguen interesando todas las opiniones sobre el libro y su final. Siempre hay cosas que mejorar, y si puedo mejorarlas de cara a la segunda parte, mucho mejor (valga la redundancia) XD


Un saludo,

Arawna

  • tanelorm

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#4

Escrito 15 septiembre 2010 - 19:21

Ahora si me engancho!

Me estoy leyendo la 1ª parte, y me tiene enganchado de cojones!!!

  • Arawna11

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#5

Escrito 16 septiembre 2010 - 09:36

Sábado 25 de agosto de 2007, 18:01h
El reportaje


Todo esto no estaría sucediendo de no ser por el reportaje. Fue leerlo y tenerlo claro: Barcelona necesitaba a mi amigo Dani -o mejor dicho, a su alter ego- de vuelta.

El reportaje del que hablo apareció hace dos semanas en el dominical de La Vanguardia bajo el título “¿Dónde está nuestro héroe?” y lo firmaba un tal Alberto Cervera. Cuando vi el título ni se me pasó por la cabeza que aquel texto pudiera hacer referencia a las proezas de uno de mis mejores amigos y casi me lo salto en mis ansias por llegar a mi sección favorita, la historieta de Krahn. Pero una ilustración que ocupaba casi media página llamó poderosamente mi atención: era la imagen de un hombre en posición de defensa, vestido completamente de negro y con un pasamontañas cubriéndole el rostro.
Entonces empecé a leer, y a mi mente volvieron recuerdos recientes y dolorosos que aún no han cicatrizado.

Imágenes de tres amigos reunidos en un bar, charlando alegremente de cosas que a otros sonarían a chiste pero que para ellos habían sido muy reales; demasiado reales al fin y al cabo. Imágenes de dolor y sufrimiento durante una tarde gris en el cementerio. Imágenes de una despedida demasiado amarga.

Ahora, de aquellos tres amigos sólo quedo yo.
Rafa nos dejó para siempre y Dani, el héroe del que habla el reportaje, cogió un avión con rumbo desconocido y aún no he sabido nada de él a pesar de su promesa; espero que esté bien y que deje de culparse por lo que sucedió.

Volviendo al reportaje, se trata de un artículo de cinco páginas donde se habla del “Justiciero del Post-it” y de como su presencia cambió las cosas temporalmente en algunos de los barrios más conflictivos de la Ciudad Condal. Empieza con una breve descripción física dada por distintos testigos y continúa tratando de crear un perfil psicológico de la persona que se oculta detrás del pasamontañas, a la vez que intenta adivinar los motivos que podrían haberle impulsado a hacer lo que hizo. Sinceramente, el tal Alberto Cervera no tiene ni puta idea de psicología; ha escrito una sarta de tonterías que es para flipar. Mejor me ahorro el transcribirlas.
Luego, el autor añade datos menos subjetivos. Según informes policiales a los que el periodista pudo acceder, durante el mes de Junio –que es justamente el mes en que Dani empezó a actuar como justiciero casi a tiempo completo- la tasa de delitos bajó en los barrios del Raval, San Roque, La Mina y Can Tunis entre un 6% y un 12%, y aunque ningún documento policial hace referencia a mi amigo, e incluso alguna autoridad oficial asegura que el “Justiciero del Post-it” es una leyenda urbana y niega su existencia, en las calles la opinión es muy distinta.
El reportaje recoge a continuación tanto el testimonio de ciudadanos a los que Dani ayudó como de delincuentes a los que se enfrentó, así como el de testigos y el de gente que aseguran haber sentido durante esos días como sus barrios se volvían un poco más seguros. También detalla un par de sucesos en que mi amigo se vio implicado, de los cuales uno ya había salido a la luz en su momento en diversos periódicos.
Más adelante el periodista se pregunta qué ha sido del justiciero y trata de especular –sin demasiado éxito- sobre el porqué de su repentina desaparición, para terminar el artículo con la misma pregunta que le da título: “¿Dónde está nuestro héroe?”
Según el señor Cervera, es lo que se preguntan muchos ciudadanos preocupados.

Me leí el artículo cinco veces, una detrás de la otra, y me di cuenta de que alguien debía continuar con el legado dejado por mi amigo. Recuerdo que pensé en que yo no tenía poderes como él, pero que por otro lado llevaba más de media vida entrenándome –quizás subconscientemente- para algo así. “¿Por qué no?” me dije. Había leído miles de cómics de superhéroes y había soñado con ser uno de ellos otras tantas, incluso uno de mis amigos se había convertido en uno. ¿Por qué no podía intentarlo yo también?
Puede que hasta ese domingo mi vida dedicada a las artes marciales tuviera un sentido más material, al fin y al cabo me había servido para ganarme la vida desde hacía unos años -y muy bien, por cierto- pero cuando cerré el dominical lo hice con una idea totalmente distinta.
Había decidido que yo sería el nuevo héroe de Barcelona. El nuevo “Justiciero del Post-it”.
Al menos hasta que mi amigo regresara.

  • Arawna11

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#6

Escrito 17 septiembre 2010 - 11:54

Domingo 26 de agosto de 2007, 16:27h
Un trato arriesgado


Este Lunes pasado, con la conclusión a la que había llegado el día antes aún en mente, bajé a Barcelona para hablar con Carmen sobre el tema y proponerle que formáramos equipo. Sabía que probablemente ella se tomara mi oferta a broma, pero tenía que convencerla como fuera. Sabía que sin ella y sus poderes era prácticamente imposible lograr el objetivo que me había marcado.

Cuando llegué a la Ciudad Condal me dí una vuelta por el centro mientras esperaba a que Carmen me detectara y conectara conmigo; era el procedimiento habitual. Después de la marcha de Dani habíamos mantenido el contacto de esta forma: uno o dos días a la semana yo iba a la capital y ella conectaba conmigo utilizando sus poderes telepáticos. Hasta entonces había sido más bien una formalidad, creo que un intento de mantener vivo el recuerdo de nuestros amigos perdidos y de lo que habíamos vivido tan intensamente. El pasado reciente era nuestro único nexo de unión. Hasta entonces.
Estaba en la Fnac, en la sección dedicada a los cómics, cuando la voz de Carmen alcanzó mi cerebro:
“Hola Xavier, ¿Cómo estás?”
Dejé el último tomo recopilatorio de Predicador en su estantería y contesté:
“Muy bien, guapa. Aquí, matando el tiempo mientras te esperaba.”
“¿Has encontrado algo interesante?”
“Siempre. Pero hoy no quiero aburrirte con otra charla sobre cómics…”
“¿Ah, no? ¿Hoy qué toca?” dijo, lentamente y acentuando mucho cada palabra. Recuerdo que pensé en ese momento que ya se olía algo. El caso era que me había distraído tanto con los cómics que no había terminado de planear como iba a plantearle lo que tenía pensado. De hecho, en ese momento pensé en dejarlo estar, no quería que me tomara por un loco.
“¿Por qué debería tomarte por un loco?” preguntó, y sentí como se reía. También sentí que me había pillado.
A continuación abandoné la sección de cómics y me dirigí a las escaleras mecánicas que bajaban hacia la salida de la Fnac. Prefería estar lejos de cualquier posible distracción mientras hablara con Carmen de algo que para mí era muy importante. Ella me leyó la mente y esperó a que estuviera ya en la calle antes de preguntarme qué era aquello que me tenía tan inquieto.
“¿Has recibido noticias de Daniel?” preguntó de repente, sin darme tiempo a responder. Sentí que sus palabras me llegaban cargadas de esperanza.
“No. No se trata de eso. Ojalá…” contesté, y al momento lamenté que mis palabras fueran las responsables de aquel sentimiento de decepción que nos embargó a los dos. Llevábamos un mes y medio esperando una carta, una llamada, un e-mail…, y la espera se estaba haciendo eterna. Aún manteníamos la esperanza de que se diera cuenta de que lo sucedido no había sido culpa suya y se decidiera a volver.
“¿Entonces de qué se trata?” preguntó Carmen unos segundos más tarde, usando sus poderes para alejar aquel pesar de nuestras mentes. Cuando estuvieron totalmente disipados me armé de valor y dije:
“Quiero que me ayudes a continuar lo que Dani empezó.”
Ella guardó silencio y aproveché para hablarle del reportaje que había leído el día anterior y del bien que habían hecho ella y Dani durante el breve tiempo en que habían unido fuerzas. Le hablé del sentir de los habitantes de aquellos barrios donde habían actuado y de la pregunta que más se formulaba en ellos desde hacía un tiempo. Luego le dije que Barcelona necesitaba a su héroe, y que yo la necesitaba a ella para convertirme en él.
“¿No se trata de una broma, verdad?” dijo ella cuando terminé mi exposición, tras un par de minutos de silencio.
“No lo es, no.”
Me senté en un banco de Plaza Catalunya, bajo la sombra de un viejo roble, previendo que aquello iba a tomarnos un buen rato. El Sol caía a plomo sobre la ciudad y el bochorno era insoportable, y agradecí la ligera y agradable brisa que corría bajo la sombra del gran árbol. Entonces retomó la conversación:
“Pero Xavier, lo que Daniel hacía era muy peligroso. Si no fuera por sus poderes nunca podría haber hecho nada de lo que hizo.”
“Lo sé, soy consciente de que él jugaba con esa ventaja.”
“¿Entonces?”
“Yo no tengo poderes, pero tengo algo que puede equilibrar las cosas.”
“Xavier, sé lo que me vas a decir, pero solo con entrenamiento no sobrevivirás en las calles.”
“¿Por qué no? Llevo más de 20 años entrenando a diario, he practicado varias disciplinas, entre ellas algunas de las más peligrosas artes marciales que existen, y además sigo en forma. Quizás haya estado más en forma cuando era más jóven, pero la experiencia lo compensa.”
Carmen guardó silencio unos segundos. Sentí que estaba librando una lucha interior, que una parte de ella estaba deseando ayudarme, volver a las calles aunque fuera junto a mí, mientras otra trataba de convencerla de que aquello era una locura.
“¿Y qué pasará cuando te hieran? ¿Qué pasará si te disparan o te clavan una navaja?” preguntó la parte que creía que lo que le había planteado era una insensatez. Al parecer era la que iba ganando, y yo debía evitarlo.
“Ya he pensado en ello. Me he estado informando, mirando en internet, y sé donde puedo comprar ropa que me proteja tanto de armas blancas como de las balas. No va a resultar barato, pero tengo mis ahorros…”
“No puedes salir a la calle vestido en plan Rambo, Xavier. Te detendrían antes de dar dos pasos.”
“Y no lo haré. Existen un par de empresas en este país que confeccionan ropa de protección completamente funcional y discreta. De hecho diseñan colecciones completas basándose en la ropa que se lleva actualmente por la calle.”
“¡Anda ya! ¿De dónde has sacado eso?” preguntó, y sentí que de sus palabras emanaba una mezcla de incredulidad y enfado. Realmente creía que la estaba tomando el pelo.
“No te estoy mintiendo, Carmen. ¿Con qué crees que se visten los Reyes, los políticos y la gente importante que necesitan estar protegidos en todo momento?”
Ella volvió a sumirse en sus pensamientos y noté como la balanza empezaba a inclinarse hacia mi lado. Decidí permanecer en silencio y esperar.
“Supongo que podríamos intentarlo -dijo al fin, y percibí como la resignación y el remordimiento se tornaban en su mente en sentimientos de esperanza -, pero si en algún momento me parece que no estás preparado desapareceré para siempre.”
Por un momento dejé la vista fija en las palomas que avanzaban dando saltitos por el empedrado de la plaza y traté de sopesar los pros y los contras. No iba a ser fácil, pero no iba a echarme atrás. Mi momento había llegado.
Levanté la vista y dije con convencimiento: “Ok, tenemos un trato. Si la fastidio se acabó.”

  • Arawna11

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#7

Escrito 20 septiembre 2010 - 09:40

Domingo 26 de agosto de 2007, 17:51h
De compras por la red


Cuando llegué a casa, después de mi encuentro con Carmen, lo primero que hice fue encender el ordenador y empezar a buscar todo lo que creía necesario para sobrevivir a mi nueva actividad. Necesitaba lo mejor si no quería durar menos que una DS en el patio de un colegio.
Esa noche dormí cuatro horas, y para el mediodía del día siguiente ya tenía todo lo que necesitaba, a excepción de los 4.600 € que me había dejado en el proceso. Había hecho los pedidos correspondientes a través de mi cuenta Paypal y me dispuse a esperar pacientemente a que pasaran los días que quedaban hasta que empezaran a llegar los paquetes.

  • Arawna11

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#8

Escrito 20 septiembre 2010 - 13:27

Domingo 26 de agosto de 2007, 19:40h
Como un guante


Recuerdo perfectamente la primera palabra que me vino a la mente cuando me miré al espejo de cuerpo entero que tenía en mi habitación tres días después. Fue: “brutal”.

El “uniforme”, negro como ala de cuervo, cubría mi cuerpo de los tobillos al cuello y me daba un aire elegante y a la vez felino que infundía respeto e incluso temor; además me iba como un guante y marcaba mi musculatura. Era un traje de tela termofusionada y tratada con poliuretano para simular la apariencia y la consistencia del cuero, pero sin las desventajas de éste. Era cómodo, muy flexible y además totalmente transpirable.
Debajo ya me había colocado, cubriéndome el torso, el chaleco antibalas ligero, que con tan solo 1,3 kilos de peso protegía contra la mayoría de balas para armas de fuego convencionales y ataques de arma blanca, y era tan cómodo y discreto que podía llevarse durante todo el día debajo de una simple camiseta si era necesario. Aluciné al comprobar que apenas se notaba bajo el traje. “Realmente saben hacer bien las cosas esta gente”, me dije. Hasta entonces había tenido mis dudas.
Lo único que quedaba por comprobar era que realmente detuviera las balas, pero mejor si no tenía que comprobarlo en persona.
Luego me puse unos calcetines largos y me calcé las botas militares nuevas. Las até bien fuerte y comprobé que no me bailaban ni me apretaban demasiado. Luego di unos pasos hasta el armario y saqué la prenda que más me había costado encontrar: una chaqueta antibalas negra, lo más parecida a la parka que llevó Dani durante su tiempo como superhéroe. Sin duda había resultado la prenda más cara, pero el nivel de protección era muy superior al del chaleco, y además de proteger el torso y la espalda cubría los brazos, el cuello y la pelvis. ¡Y solo pesaba 3 kilos! Valía su precio, sin duda.
Sin mirarme al espejo saqué los guantes de su caja y me los puse; eran unos guantes hechos con un material llamado Spectra, que resistía todo tipo de cortes. Según la publicidad el material era un 40% más resistente que el kevlar y 15 veces más fuerte que el acero. Supuse que no tardaría en comprobarlo.
Y para el final dejé el pasamontañas; era de tela negra con dos agujeros estrechos para los ojos y una rendija para respirar por la nariz. No se parecía mucho al que había llevado Dani, pero tampoco importaba. Lo más importante era que no me ahogara con él durante las largas noches de verano que estaban por venir. Me cubrí el rostro con él, me lo ajusté como buenamente pude, y antes de volver a situarme frente al espejo respiré hondo.

Observé mi reflejo durante un rato, sintiéndome incapaz de moverme e intimidado aún a sabiendas de que aquel tipo que me devolvía la mirada era yo mismo.
“Se van a cagar” dije en voz alta, y seguí admirándome un rato más.

  • Arawna11

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#9

Escrito 21 septiembre 2010 - 13:49

Lunes 27 de agosto de 2007, 20:40h
De “resaca”


Me he levantado sobre las 16:00h hecho una pupa y con agujetas en todo el cuerpo. He pasado por el lavabo, luego he comido cuatro galletas chiquilín acompañadas de un vaso de leche y me he vuelto a la cama hasta hace cinco minutos. He superado el primer fin de semana con nota, pero hoy no valgo para nada. Esto es peor que una resaca del peor vodka que puedas encontrar en un colmado de barrio.
Ahora me doy cuenta de que necesito hacer más ejercicio; estos últimos meses me había dejado un poco. Por suerte Carmen no se ha dado cuenta de lo mal que estaba anoche. Sé que sonará exagerado, pero ha habido algún momento en que casi me duermo andando.
Cenaré algo de pasta y me volveré a la cama en un rato; mañana me gustaría volver a Barcelona y necesito estar recuperado al cien por cien.

En la cocina, después de poner a hervir los macarrones, he puesto a cargar el móvil, que llevaba dos días sin batería. Al encenderlo he descubierto que tenía tres mensajes de Sergio, uno de mis socios del gimnasio; le debe haber extrañado que no haya aparecido en todo el día, y más teniendo en cuenta que en los cuatro años que hace que lo abrimos no he faltado ni un solo día. Mañana ya me pasaré por ahí y le diré que he decidido dejar la enseñanza por un tiempo y que ya le buscaré un sustituto. Con lo que tengo ahorrado y los beneficios que genera el gimnasio he calculado que puedo estar sin trabajar un mínimo de dos años, así que estoy tranquilo.

Ahora me he propuesto centrar todos mis esfuerzos en ayudar a los inocentes y en sobrevivir a ello. En marcar la diferencia, que diría Dani.
Jamás hubiera soñado que me convertiría en un superhéroe, la verdad. De hecho, aún no me lo acabo de creer, y hay momentos en que pienso que de un momento a otro me voy a despertar.

  • hjmp

  • Zodiark

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#10

Escrito 22 septiembre 2010 - 22:10

Felicidades tio :)
Ya lo dije en el otro post, pero igualmente.
La historia me tiene otra ves enganchado.


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  • Arawna11

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#11

Escrito 23 septiembre 2010 - 09:51

Miércoles 29 de agosto de 2007, 15:11h
Reacciones positivas


Mis esfuerzos de este fin de semana no han pasado desapercibidos, y ya varios periódicos se han hecho eco de la noticia del Regreso del Justiciero del Post-it. Desde el Lunes no han dejado de aparecer noticias relacionadas con el tema, e incluso han hablado brevemente de ello en televisión hace un rato, en las noticias de TV3. Pero ha sido al escuchar a la gente de a pie en las calles, en el tren, hablando abiertamente del tema, cuando me he dado cuenta realmente de la repercusión de lo que he hecho y de lo que empezó mi amigo.
Hay gente que se lo toma como una broma o como la locura de un freak, pero aún así se les ve entusiasmados. Se siente algo distinto en el aire, y la gente ya habla de lo que podría o no pasar, de lo que creen que hay que arreglar. Por primera vez en mucho tiempo parece que se permiten tener esperanza en un mundo en el que siempre tienen las de ganar los mismos.
La verdad es que no esperaba esta reacción. Dani no debería haberse ido cuando estaba tan cerca. O quizás justamente su marcha fue el detonante, lo que le dio la importancia que merecía. Es una lástima que no esté aquí para verlo.
Ahora, escribiendo estas líneas, empiezo a comprender esta sensación que me recorre el cuerpo cada vez que leo sobre mí en un periódico: siento como si hablaran de otra persona. De Dani, concretamente. Como si siguiera aquí y nunca se hubiera marchado.
Sinceramente, creo que aún no he asimilado lo que estoy haciendo. Y es que esto me supera. Es muy fuerte. Están hablando de mí y de cosas que YO he hecho.

Hablé del tema ayer noche con Carmen, y su consejo fue que tratara de relativizarlo, que no se me subiera a la cabeza y que siguiera trabajando duro y alerta. No quiere que me distraiga y que luego salga malherido. Intentaré seguir su consejo, aunque con lo nervioso y eufórico que estoy no va a resultar nada fácil.

  • Arawna11

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#12

Escrito 24 septiembre 2010 - 09:46

Viernes 31 de agosto de 2007, 17:55h
Noches tranquilas


Dentro de un rato me voy para la capital como cada noche, a tratar de mantener la paz y a defender a los débiles y a los indefensos de los tiburones que se multiplican cuando llega el fin de semana.
Desde el martes las noches han transcurrido relativamente tranquilas. Si bien es cierto que he tenido que usar varios post-it, no hay punto de comparación con las movidas en que me vi metido el pasado fin de semana.
Carmen dice que cuando pasen los meses de verano entre semana las noches serán aún más tranquilas, incluso se podría decir que apacibles. Cuando lo vea me lo creeré.


Lunes 3 de septiembre de 2007, 14:10h
Through the fire and flames


Me acaba de llamar Sara, la novia o la exnovia – o lo que demonios sea actualmente- de Dani.
Through the fire and flames sonando a toda castaña en el móvil me ha despertado y ha hecho que me revolviera en la cama antes de darme cuenta de dónde estaba. Cuando me he recuperado del sobresalto he cogido el móvil y al ver su nombre parpadeando en la pantalla me he quedado helado. No había caído en que tarde o temprano Sara leería algún periódico o vería alguna noticia en la tele relacionada con mis actividades nocturnas. La consecuencia lógica era aquella llamada. “¿Y ahora qué?” me he dicho, dudando entre responder o no. “Necesito un rato para pensar en qué decirle” he murmurado finalmente entre dientes, y he dejado que la canción de Dragonforce siguiera sonando sobre la mesita de noche mientras me dirigía a grandes pasos hacia el baño. Desde la ducha, unos minutos después, he vuelto a escuchar el rasgueo de las guitarras procedente de mi móvil. Dos llamadas más la han seguido en los siguientes diez minutos, y otras tres mientras preparaba la comida. Luego he puesto el móvil en modo silencio, me he sentado en el sofá y he decidido que ya iba siendo hora de cambiar el tono de llamada.

#13

Escrito 24 septiembre 2010 - 10:13

Una preguntilla: aquí queda claro que lo vas publicando gradualmente, pero lo que es la estructura, ¿tienes el argumento y desarrollo de todo el libro detallado desde que escribes la primera entrada? ¿O vas más o menos improvisando?

Otra preguntilla: ¿antaño no estuvo el pdf puesto como descarga gratuita? Tranquilo que no tengo intención de piratearlo X-D solo es que tengo curiosidad sobre si eso habrá supuesto inconvenientes a la hora de ponerlo hoy día en amazon y también en formato de papel

  • Arawna11

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#14

Escrito 24 septiembre 2010 - 11:12

Hola will free,

a la primera "preguntilla" te respondo que tengo más o menos un esquema completo con los eventos más importantes que van a suceder a lo largo de la novela, así como la idea de lo que será el hilo principal, pero ninguno de esos eventos es inamovible y me dejo mucho espacio para la improvisación. Me gusta que la historia se apodere de mí y me sorprenda a veces. Si no fuera así, escribir sería algo muy aburrido XD

También, a la vez que voy escribiendo los capítulos en detalle, escribo anotaciones para futuros capítulos en el momento mismo en que se me ocurren, y luego los integro donde toca. Algunos pueden acabar descartados, y otros pueden convertirse en varios capítulos cuando llego a la parte donde deben ir.

No sé si es la mejor forma de escribir una novela, pero a mí me va bien así :P

El PDF estuvo durante unos meses en descarga gratuita desde el blog, y sigue estándolo si lo buscas en el Google. Si lo quieres leer, te doy permiso para que lo piratees tanto como quieras, e incluso, si no lo encuentras, me mandas un MP y te lo mando por e-mail ;)

Ni en Amazon, ni en Bubok, ni en la editorial donde van a publicar la novela me han puesto inconvenientes por el hecho de que se pueda encontrar gratuitamente en la red. Creo firmemente que hoy en día se pueden vender más libros si antes les das la oportunidad a los lectores de probar la mercancía; si algo gusta y la gente disfruta con ello, no les importa luego gastar su dinero. De hecho, creo que internet está cambiando el modelo de negocio, y que dentro de poco puede que se empiece a cobrar tras demostrar que tu trabajo vale la pena, como se hacía antiguamente. No es normal que paguemos por adelantado.

Que sí, que siempre los habrá que no pagarán, ni antes ni después, pero tendrán sus motivos para no hacerlo, digo yo. Y quién soy yo para juzgarles XD


Un saludo,

Arawna

  • Arawna11

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#15

Escrito 25 septiembre 2010 - 09:22

Lunes 3 de septiembre de 2007, 19:23h
Interrogatorio telefónico


Ya está. No se lo ha tomado muy bien y me ha llamado loco, pero ya está.

He llamado a Sara hace un rato con la idea de contarle cómo había ido todo y explicarle las razones que me habían llevado a ello, pero antes de poder decir nada me ha empezado a avasallar con sus preguntas:
-¿Dónde está Dani ahora? ¿Por qué no me ha llamado? ¿Cuándo ha vuelto? He intentado llamarlo pero no coge su móvil ni el teléfono de casa. ¿Dónde ha estado? ¿Está bien? ¿Has hablado con él…?
-No sé nada de él –la he cortado, aprovechando un instante de pausa para tomar aire entre pregunta y pregunta.
-¿Cómo dices? –ha preguntado a continuación con incredulidad, alzando un poco más la voz, y luego se ha callado. Casi podía escuchar a través de la línea el run run de su cerebro pensando en lo que le acababa de decir y tratando de asimilarlo.
-Pues eso –he contestado yo segundos después, intentando transmitirle con mi tono de voz toda la tranquilidad y seguridad que podía -, que Dani no ha vuelto. Ni siquiera sé dónde está aún. Sigo a la espera de noticias suyas, como todos.
Sara ha permanecido en silencio durante un largo minuto que a mí se me ha hecho eterno, y a continuación ha llegado la pregunta que yo esperaba y temía:
-Entonces… Si Dani no ha vuelto… ¿quién es el que…?
Otro minuto de silencio ha seguido a esa pregunta inacabada y al final, cuando ha atado todos los cabos, un “Oh”. Ya lo sabía.
A continuación me ha llovido una bronca de veinte minutos que he aguantado estoicamente, unos cuantos insultos y reproches, y me ha colgado el teléfono.

Dejaré pasar un par de días y la llamaré para invitarla a tomar algo y a hablar tranquilamente del asunto. Espero que para entonces se le haya pasado el cabreo.


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