Sushi Striker: The Way of the Sushido (3DS)

3DS, NSW

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Sushi Striker: The Way of Sushido, Impresiones

3DS, NSW Impresiones

Hay algo que nos ha gustado después de jugar unas primeras horas a la versión final de Sushi Striker: The Way of Sushido: no se toma en serio lo comúnmente prestablecido. Lo que comenzara siendo un título de 3DS aparentemente sin más aspiraciones que la eShop se ha terminado convirtiendo en una obra que, si bien es temprano para calificarla de relevante en el catálogo de Nintendo Switch, sí lo es a nivel empresarial para los de Kioto al estarse poniendo mucho énfasis tanto en su promoción como en ciertos valores de producción con los que nos hemos topado.

Porque no nos engañemos, lo fácil hubiese sido pensar que era un juego propio de smartphones solo que con “el sello Nintendo”. Una vez más los prejuicios nos juegan una mala pasada y nos topamos con la realidad, la realidad de que desde el primer minuto se respira respeto por el producto, cuidado artístico desde lo visual a lo sonoro y, especialmente, una jugabilidad que te va lanzando cuales platos de sushi motivos y más motivos para demostrarte que esto sería muy complicado en un teléfono móvil.

2018052316181800-d5b33970f49d634552dfae6d352d1c7e.jpg Captura de pantalla

No comen, “papean” sushi

Un juego que desde el primer minuto comienza como si de una serie de animación japonesa se tratase –opening musical a viva voz que no falte– y explica que en un mundo sin pescado la población tuvo que acudir al sushi para paliar el hambre, situación que derivó en una fatal guerra entre diferentes bandos, puede o llamarte mucho la atención o hacerte fruncir el ceño. A nosotros nos ha pasado las dos cosas.

Del protagonista del juego hablaremos más adelante, cuando le conozcamos más, pero lo cierto es que tiene profundidad; se nota un esfuerzo por demostrar que es algo más que un skin juvenil con el que se puedan sentir identificados los lectores de shonen manga. La traducción al castellano es como de costumbre muy acorde al tipo de público al que se dirige principalmente este título, uno juvenil o de temprana adultez, aprovechándose de juegos de palabras y un manejo exquisito del castellano. El nombre del título, Sushi Striker: The Way of Sushido, no es casualidad. Aquí han preferido llamar a los Sushi Strikers “Lanzaplatos”, una tarea heroica sobre la cual estamos aprendiendo actualmente; porque un Lanzaplatos no se profesionaliza en un solo día, sino que hacen falta entrenamientos y clases.

2018052317080300-d5b33970f49d634552dfae6d352d1c7e.jpg Captura de pantalla

Esa metodología que utiliza el título para enseñarnos las mecánicas está muy bien graduada; en vez de dártelo todo lo golpe va añadiendo pequeñas pinceladas a las partidas al tiempo que da peso a otros personajes o se inventa –con mayor o menos acierto– la intervención de los Reyes, unos personajes de apoyo que habilitan la activación de habilidades de cara a los combos.

Cabe decir que se puede jugar tanto con controles táctiles como con botones al modo tradicional, y aquí tenemos sensaciones encontradas porque nuestra voluntad era hacerlo tocando directamente la pantalla, pero un dedo es mucho menos preciso que un lápiz táctil (otra historia será en Nintendo 3DS, que aún no hemos podido probar) y terminas tapando media pantalla. Por este motivo hemos optado por el joystick y los botones de acción, que hasta el momento no podemos poner ninguna pega al responder inmediatamente a los comandos.

¿Es divertido?

La palabra combo debe interiorizarse cuanto antes porque estos enfrentamientos –por ahora solamente 1v1– se presentan varias cintas giratorias con platos de sushi que tienen un color determinado, al igual que en los restaurantes, con diversos tipos e ingredientes. Solo se comparte la del centro, que es la que puede determinar la cancelación de un combo enemigo o el éxito de uno nuestro.

Aunque algunos sean diferentes entre sí, como un onigiri respecto a un maki de salmón, puede que compartan color de plato y por ende podremos encadenarlos para sumar combos de mayor cantidad. Al ser directamente proporcional, a mayor número de platos más alta será la torre que acumulemos. ¿Y qué hacemos con esas torees? Lanzarlas al enemigo para debilitarle y acabar con él.

 2018052319563300-d5b33970f49d634552dfae6d352d1c7e.jpg Captura de pantalla

Juvenil, gamberro, irreverente y original 

Al principio puede parecer sencillo porque la base es simple; debe ser simple, en verdad. Pero como decíamos, con el paso de las horas se ha ido acomplejando porque entran en juego diferentes agentes externos, se activan habilidades que afectan al tempo o a la velocidad de las cintas… Se vuelve una auténtica locura de luz y color en la que reconocemos habernos sentido alegremente sorprendidos. Es una sorpresa agradable y sincera al darte ganas de más. Hemos jugado la penúltima partida muchas veces antes de redactar estas impresiones.

El miedo que tenemos ahora es si seguirá sorprendiéndonos o al cabo de las 10 horas estaremos hastiados de escuchar estas mezclas de chiptune con música japonesa moderna, si la historia no termina de arrancar o si la jugabilidad sencillamente cansa.

Cruzamos los dedos mientras seguimos cruzando platos. Por ahora todo sabe bastante fresco.

2018052316203000-d5b33970f49d634552dfae6d352d1c7e.jpg Captura de pantalla

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