Revolución Kickstarter

Reportaje

Tim Schafer mostró el camino de cómo el micromecenazgo podría servir para levantar juegos mucho más grandes. Antes de él, los videojuegos financiados por este método de micro-mecenazgo recibían cantidades de no más de 30.000 dólares, y eso ya era muchísimo. Eran producciones verdaderamente pequeñas a las que les costaba conseguir unos miles de dólares, por lo que la idea de pedir 400.000 dólares por una nueva aventura gráfica sonaba hasta ridícula. La sorpresa fue generalizada cuando esa cifra quedó cubierta en unas horas y la cantidad seguía subiendo sin parar, hasta alcanzar más de 3.300.000 dólares. Había nacido un fenómeno al que muchos estudios pequeños y medianos se lanzaron entregados. En una industria en donde la inmensa mayoría de los proyectos mueren en presentaciones a hombres trajeados buscando el nuevo Call of Duty, era la ocasión perfecta de saltarse de ese "mal necesario" y preguntar al aficionado.

El resultado es una oleada de juegos interesantes en los más diversos géneros, desde el rol a la aventura gráfica, pasando por la acción, la conducción, la estrategia o incluso el MMORPG. La clave es la originalidad, ofrecer algo que ya no se ofrece y conseguir la confianza del usuario para que entregue su dinero a la ejecución de una idea. No es inversión, porque no se obtiene plusvalía monetaria alguna, ni tampoco es donación, porque generalmente el que pone el dinero espera algo a cambio. Es confianza y deseo de ver algo que, dadas las circunstancias, no se vería de otra forma. Gracias a esa actitud vemos una nueva generación de títulos que aportarán una impresionante variedad de ofertas en los próximos meses. Repasamos algunos de los proyectos en desarrollo más destacados de entre aquellos que han logrado conseuir el dinero necesario en los últimos meses.

Project Eternity

Desde que lo de Double Fine cristalizara y, especialmente, desde que Wasteland 2 y el nuevo Shadowrun se hicieran realidad, había un claro clamor entre los amantes del juego de rol tradicional: querían ver a Obsidian entrar en el juego para hacer el juego de rol que no habían podido hacer hasta ahora. Chris Avellone, el padre de Planescape: Torment, había indicado lo mucho que le gustaba la posibilidad e incluso había participado en la campaña de Wasteland 2. Había esperanza de que pasara y pasó, del modo en el que se soñaba que fuera a pasar: un heredero espiritual moderno para los los juegos basados en el Infinity Engine, un nuevo mundo creado de cero a manos de gente como Avellone (Torment), Tim Cain (Fallout, Arcanum), Josh Sawyer (Icewind Dale II) o George Ziets (Mask of the Betrayer), una vuelta a las esencias perdidas de poner el énfasis en las descripciones escritas y en dar complejidad a las decisiones y a las consecuencias de las mismas, una oportunidad para volver a tener a un grupo de héroes viviendo una aventura más grande de lo que podrían soñar.

Double Fine Adventure

O como ya se conoce oficialmente: Broken Age. Después de años fuera de la aventura gráfica, Tim Schafer regresa al género donde sentó cátedra con trabajos como Day of the Tentacle, Monkey Island 2, Full Throttle o Grim Fandango. El título, cuyo desarrollo se está documentando y siguiendo en detalle, tiene dos protagonistas viviendo en mundos completamente distintos, ambos viviendo con una extraña sensación de que les falta algo en sus vidas y con misteriosos sueños que parecen estar comunicados. Con un estilo visual único, este juego será una aventura gráfica tradicional con todas las de la ley, al estilo de las clásicas realizadas con SCUMM y centrada en elementos como puzles ingeniosos, buenas historias y mejores diálogos.

Star Citizen

Después de muchos años alejados del videojuego, Chris Roberts, el creador de Wing Commander, ha decidido regresar con un gran proyecto que ya estaba rumiando desde hace tiempo: un nuevo simulador espacial, online, permanente, masivo y sandbox, un título que combine fundamentos de juegos como Freelancer o Eve Online, en el que la historia será forjada por los jugadores y sus relaciones entre ellos. Habrá libertad absoluta para emprender el rol que se desee: soldado, pirata, mercenario, comerciante, empresario contrabandista, explorador...Habrá una economía virtual que moverá la galaxia y una amplia variedad de naves, modificaciones y elementos manipulables bajo la influencia de los distintos grupos de jugadores que se forjen. El motor CryEngine 3 servirá para alimentar un juego que más ha cautivado la imaginación y las carteras los usuarios, que ya han depositado casi 9 millones y medio de dólares para hacer realidad esta nueva frontera digital.

Wasteland 2

Uno de los clásicos olvidados del RPG occidental, el padre espiritual de Fallout y uno de los referentes absolutos a la hora de plantear juegos de temática post-apocalíptica. Brian Fargo, fundador de Interplay, abordó pronto la nueva ola del crowdfunding para conseguir que su estudio, InXile, pudiera abandonar los trabajo de encargo que había estado haciendo y pudiera abrazar su destino como un equipo capaz de ser una potencia para los amantes del rol. La secuela de Wasteland es el primer paso en ese objetivo, un juego de rol en grupo con combate por turnos en el que los Rangers del desierto tratarán de sobrevivir en un mundo de mutantes y fanáticos, un reflejo oscuro de la américa profunda.

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