Regreso al Pasado: Soul Calibur

Reportaje

Bienvenido, lector constante, a mi humilde morada. Largas y tenebrosas han sido las leguas y jornadas que te han traído hasta mí, e innumerables los peligros que has tenido que afrontar a medida que recorrías tan implacable y aterrador sendero. Esta odisea, tú odisea, que ve su tan ansiado final aquí y ahora, te ha transformado por completo. Eres un hombre muy distinto a aquel que comenzó a recorrer tan difícil camino. Puedo verlo en el brillo de tus ojos, dos ascuas incandescentes forjadas en la fragua del combate, templadas con sangre y enfriadas en la agonía de tus enemigos. También puedo verlo en la mano con la que blandes la espada, cuyos dedos permanecen tensos y constreñidos a pesar de que tu arma descansa en su vaina. Y puedo verlo en tus cicatrices, sobre todo en tus cicatrices; pero no en las que surcan tu piel y horadan tu carne, sino en aquellas que han quedado grabadas en tu alma. Pero disculpa mi falta de hospitalidad; no estoy acostumbrado a recibir visitas, y mucho me temo que el trato con mis semejantes no se encuentra entre mi lista de virtudes. Es obvio que estás hambriento y sediento, así que siéntate en mi mesa, sáciate con mis viandas y bebe mi vino mientras hablamos.

 

 Soul Calibur
Soul Edge (1996)

 

Has venido en busca del mayor de los tesoros, de la más grande de las fortunas: el conocimiento. El hambre y la sed puede hacer estragos en un cuerpo, pero bien sé que las consecuencias de la falta de sustento en la carne, huesos y piel que vestimos carecen de importancia para quien necesita nutrir su mente. Es ese el apetito que has venido a saciar aquí; más no temas, has venido al lugar indicado. He visto y registrado todo lo que necesitas saber, así que tu viaje no ha sido en vano. Sin embargo me veo en la obligación de advertirte de antemano: el conocimiento que ansias dejará en ti unas cicatrices aún más profundas que las que ahora oprimen tu alma. Eres un hombre muy distinto a aquel que comenzó a recorrer el camino; pero cuando éste vea su fin, cuando mi narración llegue a su desenlace y el saber que con tanta desesperación ambicionas hunda sus raíces en lo más profundo de tu mente, ni siquiera serás capaz de reconocerte a ti mismo. Si al finalizar se abren ante ti las puertas de la demencia y el delirio, considérate afortunado y crúzalas sin dudarlo un solo instante; abraza la locura, entrégate sin concesiones al dulce olvido que ofrece, ya que siempre será infinitamente más magnánimo que el destino que te aguarda en caso de que tu voluntad no llegue a quebrarse por completo. Bien sé que mis advertencias no te harán recular en tu obstinación por obtener aquello que has venido a buscar. Aun así, me veo en la obligación de advertirte, así que discúlpame si insisto: deberías comer, descansar y regresar a tu hogar; ahora que aún estás a tiempo, ahora que aún puedes reconocerte y ser reconocido por tus seres queridos. No me malinterpretes, no doy este sermón para mantener limpia mi conciencia, sino porque las consecuencias derivadas de mis palabras serán imprevisibles.

 

 Soul Calibur
Soul Calibur (1998)

 

¿Vas a seguir adelante? Bien, así sea. Con los dioses como únicos testigos y los límites de estas cuatro paredes como contenedoras de todo lo que aquí va a ser expuesto, comienza una historia que trasciende la historia y el mundo; una historia de almas y espadas que no deja de repetirse una y otra vez en un bucle constante, cuyo desenlace ni siquiera llegará en el fin de los tiempos. Cuentan las leyendas que una vez, hace mucho tiempo, existió un guerrero cuya destreza en el arte de la espada no tenía igual. Su virtud, osadía y fervor a la hora de combatir eran sobrenaturales, iban más allá de lo concebible. Nadie llegó a saber nunca su lugar de procedencia, y su nombre se perdió en la noche de los tiempos. ¿Qué era lo que impulsaba a aquel guerrero a combatir? ¿Cuáles eran los ideales que lo dirigían? ¿Acaso pretendía salvar un reino de la crueldad de su gobernante? ¿Vengar la muerte de algún ser querido? ¿Defender sus tierras del asalto de algún gran señor con ambiciones de conquista? ¿O acaso era él quien deseaba conquistarlo todo? Son preguntas sin respuesta; interrogantes que, al fin y al cabo, carecen de importancia pues la espada es la espada, y la misma sangre se derrama cuando su hoja atraviesa la carne, independientemente de que sea un inocente o un culpable el que ve desvanecer su vida a manos del frío acero. Lo que verdaderamente importa es que esa espada, blandida con mano firme por aquel imbatible guerrero del que hablan las leyendas, sesgó innumerables vidas. Aquella hoja probó la sangre de incontables seres humanos, cuyas vivencias, virtudes y miserias se vieron diluidas en el filo del arma. El último estertor, la ola de agonía final de cada víctima, impregnaba el arma antes de abandonar la carne que siempre hendía con fatales consecuencias.

 

 Soul Calibur
Soul Calibur II (2002)

 

El tiempo pasó, y finalmente llegó el día en que del guerrero jamás volvió a saberse. Si éste fue finalmente vencido por alguien más fuerte o simplemente falleció a consecuencia de los rigores de la edad nadie lo sabe. El fatal legado que dicho espadachín dejó tras de sí no fue otro que su espada. Aquella hoja que había sesgado miles, quizá cientos de miles de vidas a lo largo de los años, adquirió un halo de leyenda incluso mayor que la del guerrero que la había blandido. Se la conocía como Soul Edge. De ella se decía que había adquirido voluntad propia; una voluntad que no era otra cosa que el dolor y el terror personificado, fruto de la agonía condensada por los incontables seres que habían muerto atravesados por ella. Esa voluntad poseía una sed de sangre insaciable, así como un poder inconmensurable. Todo aquel que la blandía se convertía en un luchador invencible, tal y como lo fue el primer guerrero que la empuñó. Así que muchos la buscaron, y aquellos pocos que la encontraron no hallaron sino la ruina tanto para ellos mismos como para sus semejantes, independientemente de la nobleza de sus intenciones o la férrea determinación con la que perseguían sus propósitos.

 

 Soul Calibur
Soul Calibur III (2005)

 

Veo que una sombra de duda cruza tu semblante. ¿Guerreros imbatibles? ¿Espadas con voluntad propia? Solo crees en aquello que tienes ante tus ojos, ¿verdad? Solo das como veraz lo que puedes comprobar por ti mismo. Eso dice mucho de ti, querido lector constante. En verdad somos más semejantes de lo que había creído en un principio. Bien, transfiguremos las palabras en hechos; convirtamos la narración en historia. Pero no en historia escrita, ya que la Historia siempre la escriben los vencedores. Me refiero a la historia vívida, a la historia experimentada de primera mano. Tras mi morada se encuentra un establo, aunque en él no hallarás caballo o montura alguna, sino algo muy distinto; algo si cabe más inverosímil que mis historias sobre guerreros imbatibles o espadas con voluntad propia, así que te invito a acompañarme para que puedas ser testigo de ello con tus propios ojos. Se trata de una especie de carromato. Pero de él no tira animal alguno, ya que es capaz de desplazarse por sus propios medios, e incluso surcar los cielos si es necesario. No temas, no es producto de la magia, sino de la ciencia. Es el medio de desplazamiento que suelo usar en mis viajes, los cuales me llevan a lugares que trascienden el tiempo y el espacio en el que ahora nos encontramos. Sí, tiene nombre, al igual que la espada de la que te he hablado. Es un DeLorean, y gracias a él podremos desplazarnos hasta el año de nuestro Señor de 1996 para que puedas ver y ser testigo de todo lo que he hablado.

 

 Soul Calibur
Soul Calibur IV (2008)

 

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