El título de HAL Laboratory dio un salto cualitativo importante entre otras cosas por la inclusión, por primera vez, de las habilidades de copia que serían vitales para entender el desarrollo de juegos posteriores dentro de la franquicia. Ahora no se trataba simplemente de aspirar a los enemigos, sino también de aspirar a ciertos personajes concretos para poder copiar sus ataques y poder avanzar por diversas fases del escenario. Habilidades como la pelota, láser, martillo, erizo, espada, luz, llama, rayo, tornado o la varita estelar son algunas de las habilidades que Kirby tenía a su disposición a lo largo de siete mundos con sus respectivos jefes finales y el octavo y definitivo nivel: la batalla con Nightmare. Todo ello con diversos minijuegos extras. El juego tendría un remake años después (2002) para Gameboy Advance bajo el nombre de Kirby: Pesadilla en Dream Land y contaba con nuevos elementos audiovisuales y ciertas posibilidades multijugador. Se eliminaron los minijuegos originales por otros.

Kirby’s Pinball Land
(Gameboy – 1993)

Como todo buen personaje de éxito de Nintendo, siempre hay spin-off y tareas alternativas al mundo donde hemos conocido cada personaje. Pasó con Mario primero y con tantos otros después, incluido el propio Kirby. El personaje rosa volvía a Gameboy un año después (dos para que saliera en Europa) pero con una propuesta de juego totalmente distinta: un título de pinball en lugar de ser un plataformas como en las dos anteriores iteraciones. La esfera rosa de HAL Laboratory debía enfrentarse a tres niveles distintos con sus tantos tableros donde debíamos llevar al personaje hasta lo alto de la mesa para enfrentarse al jefe final. El argumento, simplemente vencer al Rey Dedede y a sus secuaces que dominan los mundos de Pinball Land. Un título curioso por los obstáculos en cada parte del tablero, pero poco importante dentro del universo Kirby. No sería la única visión alternativa del universo Kirby que tendríamos, como se demuestra con la primera iteración del personaje en la nueva sobremesa de Nintendo para esos tiempos: Super NES.

Kirby’s Dream Course
(Super Nintendo – 1994)

La consola conocida como el cerebro de la bestia estaba siendo todo un éxito en todo el mundo, y era raro que no apareciera un personaje que había calado hondo como Kirby en el catálogo de la nueva plataforma sobremesa de Nintendo. Pero HAL Laboratory volvió a sorprender a los usuarios al crear Kirby’s Dream Course, un título que no era ni de plataformas ni tampoco de pinball. Golf. Kirby se transformaba en pelota que debía eliminar una serie de enemigos y evadir otros tantos obstáculos hasta llegar al punto correcto de cada tablero. Ocho niveles donde debíamos mezclar la limpieza de enemigos con intentar hacer hoyo para poder seguir en otro nivel. Además, el título contaba con una modalidad para dos jugadores donde se competía con un amigo para comprobar quién era capaz de sumar más puntos. La vista cenital, la presencia de personajes y elementos clásicos del universo Kirby y el jefe final del juego –no había jefes en los niveles- eran algunos elementos fácilmente identificables dentro del universo Kirby. Posteriormente saldría un título de puzles en occidente llamado Kirby’s Avalanche, pero en realidad era una adaptación del Super Puyo Puyo con los personajes y diseños de Kirby, ni más ni menos.

Kirby’s Dream Land 2
(Gameboy – 1994)

Después de probar fortuna en diversas disciplinas alejadas de lo que había sido Kirby en sus orígenes, tuvo que ser en Gameboy donde el personaje rosa de Nintendo volviera a las andaduras iniciales. A finales de 1994 aparecería la tercera entrega plataformera de Kirby, siendo además una secuela directa del primer juego de la franquicia: Kirby’s Dreamland 2 estaba en camino. La idea era recuperar la fórmula del juego original y ofrecer novedades interesantes como las que se vieron en el juego aparecido en NES. En esta ocasión, un ser llamado Dark Matter poseía al Rey Dedede con intenciones malignas. Kirby no estaría solo, ya que en esta ocasión aparecerían nuevos ayudantes para solucionar con éxito la aventura de Dreamland 2. Rick, un hámster de color naranja; Coo, un búho que podemos rescatar; y Kine, un pez también secuestrado. Con los tres podíamos interactúar ganando nuevas habilidades.

El título tenía como principal novedad respecto a la primera entrega aparecida en Gameboy el hecho de poder copiar las habilidades de los enemigos que Kirby aspiraba. Muchas de ellas eran herederas de lo visto en juegos anteriores como el de NES. El objetivo principal, superar siete mundos diversos donde tenemos que combinar nuestras habilidades para acabar con los enemigos. A diferencia de la primera entrega, esta secuela directa sí contaba con la posibilidad de guardar partida. Además, había una gran cantidad de objetos y extras para explorar que iban desde estrellas escondidas a personajes secuestrados o gotas de arco iris, imprescindibles para ver el final real del título. En caso contrario un pantallazo con el escrito “the end?” nos hacía intuir que algo faltaba por hacer.

Kirby’s Block Ball
(Gameboy – 1995)

Kirby ha sido siempre un personaje muy polifacético. Después de dos entregas mostrando sus dotes plataformeras fueron muchos los títulos tipo spin-off que se crearon con su universo. Otro más a la saca es Block Ball, un juego para Gameboy que tuvo muy buena acogida por una jugabilidad directa y sencilla. La idea era que Kirby en forma de bola va rebotando por niveles cerrados mientras intenta acabar con los enemigos y bloques para poder pasar a una nueva fase. Para conseguirlo tenía cuatro habilidades: la llama, la piedra, el chispazo y el erizo. Todas ellas con particularidades propias que se debían saber usar para poder acabar con los distintos enemigos y estructuras. El “pique” para conseguir grandes puntuaciones y bonus era de órdago.

Kirby’s Star Stacker
(Gameboy – 1996)

Kirby nació en Gameboy y eso marcó a esta simpática bola rosa, que tuvo diversas iteraciones en la exitosa portátil de Nintendo. La última de todas fue a finales de 1996, cuando apareció Kirby’s Star Stacker. Era otro spin-off, aunque con tanta polivalencia cuesta encuadrar a Kirby como un personaje protagonista solo del género de las plataformas. En esta ocasión era la primera incursión de Kirby al mundo del puzle (Avalanche no era un Kirby, sino una conversión como hemos comentado anteriormente) con una fórmula bastante similar a la de Tetris: espacio rectangular donde van cayendo bloques con forma de los diversos amigos de Kirby y los debemos ir eliminando a la vez que también borramos de la pantalla bloques con estrellas. El título contaba con diversas modalidades, desde el modo normal con cinco niveles de dificultad a un versus con dos jugadores, desafío que sirve como una modalidad de resistencia y time attack: aguantar durante un tiempo concreto mientras hacemos el máximo de puntos posibles.

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