Regreso al pasado: Dungeons & Dragons: Shadow over Mystara

Reportaje

Esta semana el profesor Relaño me cede su puesto y yo, David Ortiz, como buen acólito, intentaré mostraros las virtudes de dos títulos que marcaron mi adolescencia y mi camino en el mundo de los videojuegos. Recuerdo que hubo un tiempo no muy lejano en el que los salones de recreativos eran los auténticos protagonistas de las reuniones entre amigos. Allí, en esos lugares oscuros y plagados de glorias de la industria, vieron la luz dos de los títulos más espectaculares que las dos dimensiones hayan contemplado. De la mano de Capcom, el rol de lápiz y papel y el mundo de los videojuegos se unieron para alumbrar dos obras de gran calidad, Tower of Doom y su excelente secuela, Shadow over Mystara. Curiosamente, aunque fueron lanzados a nivel mundial, muchos jugadores nunca llegaron a descubrirlos por lo raro que era contar con una de estas máquinas en el salón de recreativos local.

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Arte de Shadow over Mystara

Una gran cantidad de factores se han unido a lo largo de los años para hacer de estos títulos auténticas piezas de culto, a las que los aficionados rinden todavía tributo. Lograr encontrar una recreativa original resulta una tarea difícil, por el celo con el que sus poseedores las guardan todavía. Incluso se pueden encontrar artículos relacionados con los juegos, como las hojas de información que se suministraban con el mueble, en portales de subastas por Internet. La cantidad de información alrededor de ambos títulos y el número de aficionados que quedaron prendados por sus virtudes convierte a estas dos obras en joyas imborrables en la memoria de muchos de nosotros. A ello contribuyen factores como poseer una jugabilidad endiablada, soporte para hasta cuatro personajes simultáneos, y sobre todo, un conjunto de características todavía únicas a día de hoy.

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La máquina de hacer dinero

Y es que, si por algo destacó la Capcom de los noventa, fue por el brutal catálogo de títulos que se sacó de la manga en el género que dominó con solvencia. Nombres como Captain Commando, Knights of the Round, King of Dragons o Cadillacs andDdinosaurs son productos de la reina del Beat'em Up de la época. Todos ellos, y muchos otros, destilaban calidad y buen hacer por los cuatro costados pero ninguno, y esto es una opinión personal, llegaba a las cotas de carisma, dificultad y posibilidades de los juegos que nos ocupan. Enfocando de una forma distinta el juego que el recientemente fallecido Gary Gygax creara hace ya más de treinta años, tanto Tower of Doom como Shadow over Mystara se escapaban del enfoque puramente rolero de los títulos para PC. Juegos estos, que plasmaban la franquicia en productos tan sobresalientes como Eye of the Beholder o su predecesor, Dungeon Master, pero que resultaban radicalmente distinto al enfoque arcade.

ddarcade_arcade_tod_1.jpg Captura de pantalla

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Una Tower of Doom para cuatro

Además, se conseguía añadir a la mezcla los suficientes tintes de aventura como para que cada partida fuera un desarrollo completamente nuevo, y diera la impresión de estar disfrutando de una historia que cambiaba -levemente- en cada ocasión. Para ello, ambos ofrecían varias rutas hacia el desenlace final, además de contar con personajes totalmente diferenciados, una mecánica de inventario y magias totalmente novedosa y decenas de objetos, armas y equipamiento diferente.  Su endiablada dificultad convirtió a ambos juegos en la obsesión de muchos aficionados, que pasaban tardes enteras intentando contemplar la aventura de principio a fin. No fueron pocos los que se dejaron los ahorros en el camino.

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Una partida cooperativa a SoM

Esta hazaña, que podía llevar varias horas, conseguía desesperar a los menos experimentados, que veían como su barra de vida se vaciaba al poco de empezar. Mientras tanto, el propietario del salón de recreativos se frotaba las manos a costa de nuestra ingenuidad. Incluso acabando el juego, el haber descubierto sus secretos era bastante improbable, y atónitos comprobábamos que apenas habíamos obtenido una décima parte de los objetos que se mostraban en la pantalla final. Esta es otra de las causas de su popularidad, la casi infinita posibilidad de empezar de nuevo, y conseguir armas poderosas, objetos especiales o conjuros de los que siquiera sabíamos que existían.  Definitivamente, estos dos juegos marcaron un punto de inflexión en los años gloriosos del Beat'em Up, y hoy vamos a volver a aquella época para contemplarlos más de cerca. Es hora de viajar al pasado.

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Los monstruos eran enormes

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