Regreso al Pasado: Arcades Espada y Brujeria

Reportaje

Dragones, Monedas y Mazmorras
"Extranjeros, guerreros, princesas y peregrinos de tierras extrañas y confines de este Reino Olvidado, bienvenidos a mi palacio. Quedaos, os lo ruego, habrá cerveza y carne y os honraré con leyendas e historias sobre dragones sanguinarios, espadas míticas y tesoros de increíble valor. Narraciones de héroes tan ciertas como esta pequeña moneda plateada que sujeto ante mí y que, aunque no os lo parezca, en una época pasada tuvo el inmenso poder de revivir una y otra vez a caballeros, guerreros, paladines y amazonas, y ayudarles en sus sagradas misiones y su lucha contra el mal".

5 duros. 25 pesetas. 25 cents. A quarter. Se le llame como se le llame, lo cierto es que para una generación a nivel global que nació, creció y se crió en los años ochenta, una simple moneda de no muy elevado valor supuso la llave a mundos fantásticos, a experiencias increíbles, a tardes enteras con los amigos en esos templos de nuestra juventud llamados Salones Recreativos. Uno de aquellos mundos fantásticos que adquirieron gran auge fue el de la Espada y la Brujería, que se extendió también en una fiebre que abarcó casi toda la década de 1980 salpicando la literatura, los comics, el cine, la televisión y todo lo imaginabl, y que este año ha tenido un pequeño revival con la estupenda remasterización Dungeons & Dragons: The Mystara Chronicles y el magistral y heredero directo de toda esta estirpe, Dragon's Crown, que en otoño desembarcará con toda su épica rolera 2D en Europa.

Conan El Bárbaro, de John Millius, referente de la Sword & Sorcery en el cine
Conan El Bárbaro, de John Millius, referente de la Sword & Sorcery en el cine

Conan el Bárbaro, Willow, Raistlin de Solace, Los Inmortales, Legend, Dragones y Mazmorras, Red Sonja, Dragonlance, He-Man. El conocido como Sword & Sorcery fue un término acuñado en 1961 por el autor americano Fritz Leiber para definir una narración corta de Robert E. Howard, cuyas historias de Conan se consideran una de las bases de este sub-género dentro del género de la Fantasía. La Odisea de Homero, el poema épico de Beowulf, obras maestras como el Señor de los Anillos (JRR Tolkien), elementos de las historias de bucaneros, piratas y espadachines como el Scaramouche de Sabatini o Los Tres Mosqueteros de Dumas, amén de cuentos y leyendas árabes que influenciaron al propio Howard, fueron antecedentes directos o indirectos de la Sword & Sorcery, la cual fue creciendo en importancia y adeptos durante los años 60, 70 (con el lanzamiento en 1974 de Dungeons & Dragons, el juego de rol clásico de dados y ficha de personaje) y 80 -hasta la actualidad- y se expandió por todos los rincones del entretenimiento, alcanzando de lleno el aún nóvel sector del videojuego.

Prácticamente todos los sistemas disponían de títulos ambientados en reinos fantásticos con personajes como paladines, magos y elfas librando fantásticas batallas contra ejércitos de seres infernales y temibles hechiceros nigromantes. Y las recreativas no fueron una excepción, sino más bien el lugar donde algunas de las mejores piezas del software de Espada y Brujería nacieron. Compañías como Capcom, la mítica Capcom de aquellos años dorados (y la misma de Resident Evil, Street Fighter II, Dino Crisis, Devil May Cry y tantas maravillas jugables más), o SEGA marcaron tendencia, regalaron momentos inolvidables junto a un mueble con 2 ó 4 joysticks y dejaron sin cambio a bares y quioscos por doquier. Uníos a nosotros en esta particular Quest y hagamos en las siguientes páginas un breve (no están todos los que son ni son todos los que están), sentido y nostálgico repaso por algunos de los títulos que llenaron de emoción y recuerdos nuestra niñez al tiempo que vaciaron nuestros bolsillos.

Dungeons & Dragons, serie de TV y comics basado en el mítico y pionero juego de rol tradicional, de papel y dados
Dungeons & Dragons, serie de TV y comics basado en el mítico y pionero juego de rol tradicional, de papel y dados

 

Dragon's Lair, 1983

Arte en Movimiento
Épica. Así, de esta forma tan grandilocuente puede calificarse la llegada de la recreativa publicada en USA por Cinematronics (Atari en Europa) en 1983, justo tras el inicio de la fiebre Sword & Sorcery post-estreno de Conan el Bárbaro (ya cultivada ente otros por la literatura y el RPG Dungeons & Dragons desde los 70). Acostumbrados a los píxeles de Pac-Man y las pantallas estáticas, la llegada de la cara recreativa -una partida costaba DOS monedas en vez de una, medio dólar, la primera vez que se veía eso en el sector- provocó colas por doquier, pagas de la semana fundidas en un cuarto de hora y auténticas obsesiones por aprenderse al segundo los movimientos de Dirk para poder batir al juego y dejar a todos aquellos que estaban mirando con la boca abierta.

Básicamente una FMV (Full Motion Video, video interactivo pre-grabado) de dibujos animados ejecutada a través de un Laserdisc -y muy bien musicada-, el control del caballero no se hacía de forma directa, sino a través de una sucesión de los ahora más que habituales Quicktime Events. Esquivar el ataque de un tentáculo apretando en el momento preciso 'Izquierda' o la dirección que indicase, o matar a un enemigo usando la 'Espada', era todo el esquema jugable, por lo que la forma de rescatar a Daphne (cuya fuente de inspiración vino de varias Playmates del magazine Playboy) era aprendiéndose de memoria el evento de cada sala que visitábamos. Aunque, a la hora de la verdad, esto no era una tarea nada fácil, convirtiendo a Dragon's Lair en un verdadero sacacuartos. Tal fue el éxito de la recreativa, que recibió el reconocimiento de la industria por ayudar a paliar las pérdidas sufridas en el sector por el 'Crack' de los videojuegos de 1983.

El juego, animado por Don Bluth y su estudio, veterano de Disney firmante de Fievel y el nuevo mundo, En Busca del Valle Encantado o Anastasia, es algo más que una sucesión de QTEs. Es una obra de arte en movimiento; una de esas piezas de software que marcó a toda una generación de gamers y mostró de lo que eran capaces los videojuegos (junto con Pac-Man y Pong sigue siendo exhibido en el prestigioso museo Smithsonian). El espectáculo de Dragon's Lair no radicaba solamente en jugarlo, no, al contrario, residía en el concepto de contemplarlo de manera pasiva. La intensidad del gameplay era tal que no permitía a quien jugaba pararse y admirar cada detalle, sino a estar pendiente del siguiente movimiento. Aquellos que se apiñaban alrededor del mueble sí que podían recrearse en los cientos de detalles que se sucedían en pantalla a la velocidad de la luz -amén de la semi-desnudez de la espectacular princesa, más sexy de lo habitual- y aprender a su vez para su turno, para convertirse en el héroe que batió a la máquina del momento. El máximo honor de Caballero en 1983.   

Regreso al Pasado: Arcades Espada y Brujeria Captura de pantalla

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