God of War, juego del mes y candidato a GOTY

Minireport

God of War, romper con el pasado para mirar al futuro

Han pasado ya algunos días desde que saliera a la venta God of War, más desde que publicamos el review de lo nuevo de Santa Monica. El título liderado por Cory Barlog se ha convertido en un fenómeno, en el gran ‘hit’ de este primer semestre del año. Y no es para menos: el reinicio de las aventuras de Kratos no puede ser más prometedor. Las votaciones de redacción y colaboradores, salvo un par o tres que han ido a caer al también excelente Yakuza 6: Song of Life, han sido claras. God of War no es solo el mejor juego del mes de abril, sino que también presenta candidatura firme a Juego del Año.

juegodelmes-god-of-war.jpg Captura de pantalla

Cuando empezamos el análisis del título despejamos todas las dudas que se podían haber generado en su momento. Que si la cámara adoptaba el formato tan Sony de sus grandes producciones, que si la presencia de Atreus rompía la figura clásica de Kratos, que si dejar atrás el sistema hack and slash era un error, que si solo el hacha de Leviatán sería escueto en armamento… Dudas por una parte lógicas, porque se hablaba de reinventar una saga exitosa. Y eso nunca es fácil.

Cuando estuvimos en el E3, Barlog nos respondió con franqueza a preguntas relacionadas con todo esto: “Cuando volví al equipo vi claramente que nadie quería seguir haciendo God of War. Necesitábamos un cambio”. No era cambiar por cambiar, sino “romper el ciclo de castigo y miseria”. Ahí aparece Atreus. También el rol de Kratos intentando controlar su ira, el “monstruo” que lleva dentro. Es curioso como repasando esta charla uno se da cuenta que se han ido cumpliendo todas y cada una de las promesas que se hicieron.

Pasa lo mismo con el combate. La acción es desenfrenada, un punto más estratégica pero con mucho ritmo. No hay strings ni ataques largos en forma de combo clásico. Pero sí combinaciones de escudo, hacha, otras armas, acciones alocadas y mecánicas que podemos ir aprendiendo a medida que avanzamos.  Es imposible decir que hemos retrocedido con el combate si llegamos a cierto punto del título. Un momentazo a todos niveles. Argumental y jugable.

God of War (PS4) Captura de pantalla

Y esa es otra de las grandes virtudes del juego: su capacidad de sorprender. Durante el plano secuencia constante, sin perder nunca de vista a los protagonistas, sin una cinemática que haga elipsis alguna, no paramos de sorprendernos. Con nuevos personajes de la acertada elección que es la mitología nórdica; con nuevos desafíos en forma de enemigos, zonas inhóspitas por explorar o nuevas habilidades que nos abren más el mapa a lugares que antes no estaban accesibles, al más puro estilo Metroid.

En God of War lo que se cuenta es importante, pero todavía más el cómo. La presentación del nuevo mundo, sus deidades, sus fobias, sus reinos, es relevante. Es un nuevo punto de partida. Rompe con clichés y prejuicios que podíamos tener sobre el devenir de los personajes o su relación. Y lo más sorprendente es que siendo un producto excelente, de lo más destacado que encontraremos en catálogo exclusivo alguno, la sensación que te deja es que lo mejor está por venir.

God of War (PS4) Captura de pantalla

Son estos, y seguramente otros motivos como el rico y desafiante endgame o las posibilidades de personalizar y construir nuestro propio equipo, los que han alzado God of War en Meristation como el juego de abril.

Otros juegos destacados

No ha sido un mes muy prolífico, pero vale la pena destacar el nombre de Yakuza 6 también. Una saga que buscó su hueco con ahínco y empieza a recoger sus frutos. Que desde la quinta entrega (5, Zero, Kiwami, 6) ha dado un paso al frente brillante reformulando el concepto de acción y rol con su particular manera de entender el género. La sexta entrega se alza junto a Zero como la mejor de todas, y es de esos títulos que cuando toque repasar el 2018 tendrá un lugar destacado y especial entre los mejores.  No podemos olvidarnos de otras propuestas indies de nivel como Frostpunk (8,7), Battletech (8), Minit (8) o el patrio Infernium (7,5). Nombres que aportan riqueza a un mercado cada vez más diverso.

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