Adiós, LucasArts

Reportaje

La división de videojuegos de LucasFilms nació en el cénit del estudio de George Lucas, en 1982, en plena post-producción del Retorno del Jedi y ya con Star Wars e Indiana Jones convertidos en auténticos fenómenos. La productora había realizado una fuerte inversión para crear algunos de los mejores equipos dedicados a aspectos como efectos especiales o sonido, un proceso que pretendía convertir a Lucas en una potencia del entretenimiento que trascendiera el mundo del cine. En ese clima, pareció natural invertir en crear una división en el sector creciente que más ruido estaba haciendo en esos momentos: los videojuegos. Era un sector boyante que se había catapultado desde la nada a convertirse en un negocio de más de 3000 millones de dólares, por lo que cada vez había más atención por el mismo, especialmente por parte de compañías jóvenes y lo suficientemente dinámicas como para incorporarse a la nueva ola. Era un campo también perfecto para la compañía, tecnológicamente puntera y con algunas de las licencias más poderosas para jóvenes y adolescentes, que eran el principal mercado para la industria en aquel entonces.

Con esa mentalidad, Lucas se asoció al gran referente del sector en aquel momento, Atari y creó la división LucasFilm Games en 1982. Sus primeros trabajos fueron exclusivamente como desarrolladores, dejando a otras compañías ser sus productoras, pero posteriormente pasarían a ocupar un papel total de desarrollador y productor, tomando pleno control de sus juegos e incluso ejerciendo de productores puros, licenciado sus golosas propiedades a otros estudios y compañías. Posteriormente, en los 90, una reestructuración interna reservó Lucasfilm para las películas y puso a otras divisiones como Industrial Light & Magic o Skywalker Sound dentro de la familia llamada LucasArts, que a la postre acabaría siendo el nombre oficial de la división de videojuegos y el sello que recibirían muchos de sus títulos más memorables y recordados.

LucasArts se va, pero la licencia queda y seguramente veremos más experimentos como la reciente mezcla entre Angry Birds y la licencia ahora perteneciente a Disney.
LucasArts se va, pero la licencia queda y seguramente veremos más experimentos como la reciente mezcla entre Angry Birds y la licencia ahora perteneciente a Disney.

De esa época dorada queda poco, la mayor parte de los nombres propios que crearon los Monkey Island, Day of Tentacle, X-Wing, Grim Fandango y demás piezas imborrables de nuestra infancia hace mucho que dejaron la empresa. Durante la última época, los mejores juegos de LucasArts lo fueron gracias a que eran licencias cedidas a estudios de gran talento, pero hacía mucho que el estudio no hacía de forma interna algo realmente grande, aunque siempre había esperanza y expectación por sus anuncios, siempre había ese legado que tener en cuenta y que despertaba interés. Todo eso se pierde hoy. Cuando Disney compró LucasFilm en uno de los movimientos más sonados del mundo del entretenimiento, ya se comenzó a temer por el futuro de LucasArts pues los directivos de Disney habían demostrado con creces su incompetencia en el mundo de los videojuegos. Primero compraron varios estudios tradicionales -Junction Point, Propaganda, Black Rock-  asegurando que Disney Interactive se iba a convertir en una potencia del sector, y luego pasando casi inmediatamente a cerrarlos para perseguir el “juego social” en un radical cambio de estrategia.

Había una mínima esperanza de que los malos augurios no se cumplieran y que el prometedor Star Wars 1313 pudiera ser ese necesario reinicio para LucasArts, pero ese sueño se acaba hoy. 150 empleados, la totalidad de la fuerza de trabajo del estudio se queda en la calle y por tanto ya no habrá una división interna capaz de continuar su glorioso legado. Seguirán habiendo juegos basados en la Guerra de las Galaxias, por supuesto, pero a partir de ahora serán todo licencias a terceros. Quizás a efectos prácticos no se note mucho la diferencia, hacía ya tiempo que no veíamos un gran juego propio de LucasArts y los intentos de conseguirlo se habían quedado cortos. Quizás con un poco de suerte veamos títulos magníficos con el nombre de las licencias de Lucas en el futuro. Pero no deja de resultar triste que un estudio con esta tradición, con semejantes obras maestras en su haber, cierre sus puertas y pase a convertirse en una serie de directivos evaluando proyectos que le van llegando de otras compañías. Por eso es importante recordar qué es lo que hizo esta compañía en una brillante trayectoria de más de 30 años y por eso hemos querido recoger en este artículo los trabajos que directa o indirectamente han surgido del seno de una empresa que llegó a ser una de las más brillantes, importantes y fiables de la industria, una casa que ofreció a miles de jugadores algunos de sus mejores recuerdos. Este es el homenaje que una casa con la importancia de LucasArts merece.

Star Wars 1313 es la víctima más inmediata del cierre. Con el equipo despedido, LucasArts ya no podrá acometer esta clase de proyectos, dependerá de terceros.
Star Wars 1313 es la víctima más inmediata del cierre. Con el equipo despedido, LucasArts ya no podrá acometer esta clase de proyectos, dependerá de terceros.


Star Wars, Primeros pasos

En los primeros compases, Lucasfilm Games se estableció primero para negociar y coordinar con otros socios la producción de videojuegos basados en las licencias de la compañía. Por supuesto, el primer fruto de esa estrategia fue la asociación con Atari para lanzar en 1983 la inolvidable recreativa de la Guerra de las Galaxias, un fastuoso arcade come-monedas en el que se ofrecía al jugador ni más ni menos que la oportunidad de emular a Luke Skywalker en la secuencia final del Episodio IV, luchando por acabar con la Estrella de la Muerte, montando un X-Wing en primera persona, enfrentándote a los Tie Fighter imperiales recreados con todo el detalle que permitían los gráficos vectoriales y con sonidos propios de la película, incluyendo las voces de los protagonistas de la misma, todos elementos que ayudaron a construir la autenticidad y espectacularidad de la inolvidable secuencia. La versión en recreativa corrió exclusivamente al cargo de Atari, mientras que Parker Brothers se haría con los derechos domésticos, cuyo éxito hizo que incluso se hicieran versiones para las máquinas 16 bits como Atari ST o Amiga, bastantes años más tarde del lanzamiento original. El juego fue un tremendo éxito, pero su secuela, basada en el Imperio Contraataca, no lo sería, ya que llegó bastante tarde (en 1985, con la trilogía cinematográfica ya terminada y además con una tecnología ya desfasada dado que se trataba de una ampliación de la recreativa original de 1983).

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