Super Hydorah (PC)

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Super Hydorah, Analisis

PC

Nota Meri 8,5 Muy Bueno

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Hace poco más de un mes, uno de los shoot em up más espectaculares visualmente entre los que mantienen vivo el género regresaba con una buena dosis de refinamientos, dando el salto a las cifras estrella del momento: 4k y 60 frames por segundo. Gran aspecto visual el de Sine Mora EX, fantástico representante moderno de los juegos de marcianitos, pero el género necesitó invariablemente de muchos más elementos para sorprender al jugador, por más que las sorpresas visuales siempre jugasen su papel en todo éxito o fracaso. Consciente de que lo más importante en un videojuego no se ve en los pantallazos o tráilers, Locomalito vuelve a los escenarios en los que su arte, la sublimación de lo retro, puede llegar a más seguidores potenciales. El mítico desarrollador freeware capaz de realizar por sí mismo videojuegos de más nivel que muchos proyectos comerciales vuelve a Steam y Xbox One con Super Hydorah, la plasmación de su viejo sueño de la infancia, como el propio autor ha indicado en más de una ocasión y el juego nos recuerda.

Super Hydorah es la respuesta a una pregunta muy concreta, aunque adorna su lenguaje con muchas y bellas palabras: ¿qué habría pasado si uno de los mejores shoot em up de mitad de los noventa jamás hubiese salido al mercado?. Imaginemos que tal cosa hubiese sucedido y ahora, en pleno 2017, alguien se hubiese topado en el típico armario olvidado con una polvorienta placa recreativa. Supongamos que sus circuitos aún fuesen operativos, y que tras ponerla en marcha descubriésemos que en ella reside un juego realizado a la antigua usanza al que nadie llegó a jugar. Para completar la función, vamos a imaginar que en poco tiempo descubriésemos que el juego olvidado es superior a casi todo lo realizado hasta su olvido en aquel cajón, presa de la caída en desgracia del género. Esto es lo que nos plantea Super Hydorah: una vuelta radical al pasado de los shoot em up en la que apreciamos una sólida y variada representación de las mejores virtudes de estos juegos. Requiere su propuesta, tenga esto claro quien vaya a darle una oportunidad, dedicación, complicidad y conocimiento del mundo del arcade. Por tanto, sus virtudes (que no son pocas) sólo serán admiradas por quienes estén dispuestos a dedicar muchas horas a un pequeño indie descargable.

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Una vuelta radical al pasado

Hay mucho que celebrar visualmente en Super Hydorah. El juego ya era muy vistoso en 2010, cuando fue lanzado como un proyecto gratuito, pero el trabajo adicional llevado a cabo en esta nueva versión lo ha transformado en algo mucho más solvente. Se detiene, y esto es digno de elogio, en un aspecto que echamos en falta en ocasiones en la escena indie: un filtrado CRT de mucha calidad que engrandece el homenaje a los viejos monitores arcade, aumentando la fidelidad a los muchos juegos en los que se basa. En anteriores trabajos de Locomalito era más sencillo ubicar las referencias visuales, pero Super Hydorah parece tomar prestado de muchas fuentes en este sentido. Se basa en los arcades de 16 bits, está claro, pero muchos efectos y escenarios nos darán la sensación de provenir de juegos más avanzados, como Gradius Gaiden para la primera Playstation o los episodios de la misma saga para Game Boy Advance, si alguna vez hubiesen logrado dar el salto a una pantalla grande. Está claro que hablamos de unos gráficos inspirados en los 16-32 Bits,  pero todo está realizado con muy buen gusto y el resultado consigue de sobra un objetivo que no siempre se alcanza últimamente: que nos creamos que estamos ante un gran juego de aquella época, sin aditivo alguno que nos distraiga del salto temporal.

Aun así, al igual que sucedía con el Sine Mora Ex con que abríamos esta reseña, no debemos distraernos admirando la belleza de los escenarios. Los juegos arcade eran pura jugabilidad inmediata con variables niveles de profundidad, y Super Hydorah no puede ni quiere renunciar a esta premisa, sino que más bien la abraza hasta sus últimas consecuencias. Está bastante claro tras pocos minutos de juego que la gran inspiración del título es la de la saga Gradius, de la que bien podría pasar por uno de sus mejores episodios sin polígonos, y quienes estén familiarizados con las aventuras de la nave Vic Viper reconocerán muchos elementos de aquellas primeras entregas. Aun así, Super Hydorah empieza a mostrar sus cartas más personales con un sistema de power ups parecido pero no igual, que se siente nuevo aunque comparta bases con la saga de Konami. Podemos ir subiendo de potencia un arma primaria y otra secundaria, aunque la elección de armamento (completamente crucial en los escenarios más complicados), la realizamos antes de cada uno de los niveles-planeta. Además de configurar armamento cada nivel, debemos ir eligiendo diferentes rutas, y al finalizar cada desafío vamos desbloqueando nuevas posibilidades armamentísticas. Esta es la clave, ya que todo lo anterior lleva a que Super Hydorah sea cualquier cosa menos un juego lineal, y en ello reside su mayor acierto. Podemos elegir las rutas que mejor conozcamos para superarlas con las armas que mejor se adapten a nuestro juego, aunque muchos niveles reclaman un equipamiento concreto para no convertirse en un verdadero infierno. No es algo completamente nuevo, ya que nada llega a serlo del todo en este videojuego, pero no menos cierto es que todo lo que se ha tomado prestado funciona a la perfección, hasta el punto de superar a no pocos de sus modelos.

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Apela a la nostalgia, pero no vive de ella

Super Hydorah, un auténtico juego de 1996-1998 lanzado en 2017, hace pocas concesiones al jugador. Superar la campaña es un reto mayúsculo de por sí, por más que tengamos continuaciones infinitas. Craso error, como siempre que hablamos de un arcade, cometerá el que piense que el juego está diseñado con una finalidad tan modesta. El diseño de niveles, marca de la casa, vuelve a ser de élite, y entre ellos encontramos momentos de puro genio que tocan casi todos los palos de los juegos en los que se basa, denotando un conocimiento del género realmente increible. Superar el juego tiene mucho que ver con mantener las mejoras y power ups que vamos cosechando, los cuales vamos perdiendo poco a poco a medida que perdemos vidas. Es evidente que esto no es casual, y lo que pretende es ir cancelando el ego del jugador de manera insistente para que, una vez conoce muy a fondo los niveles y su y armamento ideal (tras bastantes horas de juego, quede esto claro) intente la proeza de superar la aventura sin apenas continuaciones, pudiendo así sacar verdadero partido a las escasas bombas, escudos y mejoras de velocidad que van apareciendo por los escenarios. Algo similar sucedía, posiblemente a menor escala, en la saga Gradius. Era posible en sus diversas entregas llegar a niveles muy avanzados sin perder una vida, gracias a las mejoras y a la práctica, pero todo se volvía casi imposible si perdíamos la primera vida y con ella nuestro armamento avanzado. La rejugabilidad de Super Hydorah es, gracias a este desafío que propone y a las bifurcaciones de su mapeado, impresionante…para los que estén dispuestos a aceptar un reto mayúsculo en un estilo totalmente retro.

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Lo nuevo de Locomalito es un juego fantásticamente diseñado, pulido hasta extremos que no se aprecian hasta que hemos jugado varias horas. Muchos de sus niveles son, sencillamente, mejores que los de los grandes clásicos del género, y el desafío que plantean es extremo pero justo gracias a un control soberbio, que también mejora a los viejos Gradius. La recompensa por superar un nivel difícil no es más que la de sorprendernos con el siguiente escenario o la de ver de qué es capaz un arma que no conocíamos, pero así eran los juegos en lo que se inspira, y quienes vivieron esas sensaciones gozarán de lo lindo reviviéndolas. Mención aparte hay que hacer a la fantástica banda sonora obra del socio de Locomalito, un Gryzor87 que ha realizado un verdadero monumento a la música de los videojuegos retro, con temas tan impresionantes como los niveles a los que acompañan y momentos tan desconcertantes como el nivel titulado Verminest, donde la música rezuma influencias de Igor Stravinsky y Super Metroid. Un trabajo musical de altura para un shoot em up redondo, del que solo podemos lamentar que el descomunal desafío que plantea y sus gráficos en un estilo tan antiguo harán que su público sea más reducido de lo que ya es habitual para un género de nicho. Una lástima, porque Locomalito está poniendo en Steam y consolas algunos de los mejores juegos neo-retro que hemos visto, y no son pocos. Super Hydorah es el juego que su creador siempre quiso programar, pero también un grandioso shoot em up a todos los niveles, y quienes quieran aproximarse al género o ya no tengan nada por hacer con sus antiguos exponentes tienen aquí parada obligatoria.

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Conclusión

Locomalito se confirma como una gran estrella del mundo neo-retro en consolas y ordenadores con este verdadero monumento al shoot em up, dificilísimo de dominar pero siempre justo en su comportamiento. Dotado de una tremenda variedad de situaciones y enfoques jugables, renuncia al desarrollo lineal que predominaba en sus ancestros para ofrecer al jugador una gran variedad de enfoques y rutas estudiada con precisión casi obsesiva. Quien conozca de memoria todos los episodios de Gradius, R-Type, Darius y demás sagas gloriosas, debe saber que un nuevo exponente a su nivel ha llegado del pasado para dar una auténtica clase magistral de cómo eran los juegos de naves hace décadas. Solo faltarán nervios de acero y armarse de paciencia, los viejos requisitos del arcade.

Hemos analizado la versión para Steam, con un código facilitado por Abylight Studios

Lo Mejor

  • Gráficos y sonido forman un todo armonioso
  • Variedad de niveles y rutas
  • Control perfecto en todas las situaciones
  • Mejora en no pocos aspectos a sus modelos

Lo Peor

  • Su dificultad lo alejará de muchos jugadores
  • Misiles, velocidad y escudos escasean en exceso
8,5
Muy Bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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