El nacimiento de Ciudadano Welles

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welles.jpg Captura de pantalla

¿Cómo lo has rodado?”, le pregunta atento el también director e historiador Peter Bogdanovich a Orson Welles en mitad de los sesenta. “Me hice con una cámara para cine mudo y simplemente empecé a dar vueltas a la manivela. Fue una gran diversión”. Welles hablaba de Too much Johnson, extravagante comedia de sketches realizada en 1938, pero nunca proyectada en público. Ahora se verá en las Jornadas del cine mudo de Pordenone, pequeña ciudad del norte de Italia. Se pensaba que aquel primer paso en el séptimo arte del director que lo cambió para siempre con Ciudadano Kane había quedado hecho cenizas en el incendio de su casa de Madrid en 1970, según decía él mismo. Pero hace un año, los responsables del cineclub Cinemazero, de Pordenone, se dieron cuenta de que aquellos rollos malolientes que guardaban en el sótano eran el santo grial del cine. Habían llegado allí desde el almacén de una empresa local de mudanzas. El creador de Fraude, que se deleitaba con enigmas y juegos de prestidigitación, hubiera quedado fascinado por el torcido destino de su primera labor tras la cámara. Al verla, con el acompañamiento musical, queda claro que tanto él como los actores se lo pasaron genial rodándola.

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