Pokémon Edición Negra (DS)

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De aquí a la eternidad

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Nota Meri 9 Excelente

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Quizá sea Pokémon comparable a Steven Spielberg en el mundo del cine. Es una franquicia popular, quizá la que más penetración ha tenido en las masas de los últimos quince años, a través de tan agresivas como efectivas campañas de merchandising, que van desde spin-offs a modo de videojuegos hasta películas, un juego de cartas coleccionables, peluches y todo tipo de juguetes. Esta sobre-exposición a la franquicia ha llevado a un intento de desprestigiarla, calificándola como un producto 'para niños' en el mejor de los casos. Con Spielberg pasa lo mismo: realizar algunas de las producciones del cine comercial moderno (Parque Jurásico, E.T., la saga Indiana Jones) parece haberle restado crédito: la cinefilia no le considera el gran autor que es y sus obras más valientes y arriesgadas (Munich, War ot he Worlds, Minority Report) han sido recibidas con total frialdad por parte de cierto sector. El tiempo pondrá las cosas en su lugar pero, de la misma forma que Spielberg pertenece a una raza de cineastas en peligro y cuyos estandartes han desaparecido (Kurosawa, Kubrick, Welles), Pokémon no tiene nada que envidiar a las mejores sagas de la historia de los videojuegos.

pokemon_negro_blanco_11.jpg Captura de pantalla

Puntualización: Pokémon en su línea principal, la portátil y basada en códigos de colores, que se inició a mediados de los 90 con el sobresaliente Pokémon Azul/Rojo, que pronto vería una revisión con Amarillo. La primera generación había puesto el listón tan alto que la segunda corría el riesgo de fracasar. Siempre se dice eso de 'segundas partes nunca fueron buenas', aunque en nuestro sector rara vez sucede y ahí tenemos ejemplos recientes como Uncharted 2 para demostrarlo. La segunda generación pokémon no sólo igualó, sino que superó a la anterior. Oro/Plata pertenecen por derecho propio a la historia del ocio electrónico, quizá como los juegos de la franquicia que mejor han exprimido el hardware para el que fueron concebidos. Largos y profundos, fue la primera vez en la saga en que la jugabilidad estaba hermanada con un argumento y en que la duración no estaba limitada a un arco principal. Hace poco pudimos redescubrir esta joya en Nintendo DS con Oro HeartGold y Plata SoulSilver, demostrándose que por esa pieza maestra de software interactivo no había pasado el tiempo.

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Pero antes de llegar a estas actualizaciones vivimos dos generaciones más, cada una superior a la anterior, que pulían defectos e introducían nuevos elementos jugables. La historia quizá no estaba tan estudiada como en los citados Oro/Plata, pero Pokémon nunca había intentado ser un Zelda, ni un Final Fantasy. Se conformaba con ser un ejemplo del RPG entendido como obra para todos los públicos, permitiendo acceso a sus mecánicas a jugadores nuevos y avanzados; había lugar para todos. Y con esta mentalidad llega a nosotros la Quinta Generación, después de deslumbrar en su paso por Japón, donde recibió un 40/40 en la prestigiosa publicación Famitsu y acumula a día de hoy más de cinco millones de unidades vendidas, más de dos millones de las cuales se facturaron en las primeras cuarenta y ocho horas. Todo un hito, pero no es para menos. Porque Pokémon Edición Blanca/Edición Negra (a partir de ahora abreviaremos a B&N) es el juego más espectacular de la franquicia desde un punto de vista visual y conceptual, aunque será el tiempo el que le coloque -o no- a la cabeza -cualitativamente hablando- de la saga.

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Una historia que contar
Lo que más sorprende Pokémon B&N  es que desde su mismo inicio sienta unas bases que nunca se atreve a traicionar, rindiendo un claro guiño al pasado pero dando un paso adelante bastante obvio en términos que no son ajenos al género al que se adscribe (el RPG). Iniciar partida nos lleva por la rutinaria charla de introducción, esa vez a cargo de una profesora pokémon en lugar de un varón, siguiendo con la selección de género para nuestro entrenador/a. Puesto el nombre, una cámara sobrevuela el pueblo inicial mientras unos créditos se deslizan por la pantalla. Van a contarnos un cuento: esto ya no se reduce a 'captúralos a todos y conviértete en el mejor entrenador pokémon del mundo'. La aventura se inicia así en la casa del protagonista y tras una rápida selección del pokémon inicial (de nuevo, tres criaturas basadas en los tipos agua/planta/fuego) se comienza a jugar de verdad. Sin tutoriales absurdos que ralenticen la acción, prima la práctica sobre la teoría. El modo en que se nos introducen los conceptos básicos es tan orgánico que hace que cualquier otra opción sea imposible de aceptar. En apenas quince minutos ya somos libres de recorrer el nuevo continente que se abre a nuestros pasos, Teselia.

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A medida que llegamos a nuevos pueblos y ciudades vamos interactuando con diferentes personajes que hacen avanzar la historia, que esta vez relega en el Equipo Plasma la labor de villanos de la función. Este grupo no es el tradicional de la franquicia, cimentándose en una jerarquía más lógica y menos convencional, en la que por encima de todo existe un grupo de fundadores ataviados con unas gabardinas y que en su escalafón más bajo se encuentran una serie de soldados anónimos que portan unas ropas similares a una armadura medieval. Casi en cada ciudad iremos conociendo las (malas) costumbres del grupo y su metodología de trabajo, forjándose así una historia sencilla pero que engancha y fuerza al progreso en la aventura. Lo que en juegos anteriores era una excusa es ahora una vía de narración aceptada y bien llevada a cabo, que paralelamente abre puertas a otros personajes. Pokémon B&N ya no es sólo una joya de la jugabilidad, da un paso más allá. Y funciona.

pokemon_negro_blanco_66.jpg Captura de pantalla

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