DmC (Devil May Cry) (360)

360, PC, PS3

Imagen de DmC (Devil May Cry) (360)

Con el hacha conseguimos usar un arma muy poderosa en cuanto a daño pero más lenta que el resto de armas. Gracias a ella podemos destruir ciertos elementos más duros como estructuras o escudos enemigos y además también sirve para llegar a lugares inaccesibles. Hay una serie de puntos rojos en las estructuras a las que podemos enganchar nuestra hacha. Así podremos acercar grandes plataformas y crear nuevos caminos.  Por otro lado tenemos la guadaña, un arma mucho más ágil y veloz que el hacha. Con ella podemos atacar a un mayor número de enemigos gracias a su rango de acción y se puede usar de gancho para llegar a lugares inaccesibles, en su caso usando los puntos azules que encontramos en plataformas y zonas del mapa.

Un enemigo aparece con un escudo que rechaza nuestros ataques con la espada. Con el hacha podemos romperle esa protección rápidamente. Un enemigo volador rechaza los balazos de las pistolas porque tiene escudo, con el hacha le podemos quitar el escudo. La diferencia con la guadaña es clara en este sentido: en lugar de quitarle el escudo, con la guadaña nos enganchamos a él y lo embestimos, sorprendiéndolo y pudiendo atacarlo. Dos maneras distintas de afrontar los patrones de los demonios. Con la guadaña y un ataque concreto podemos repeler proyectiles, por citar otro ejemplo. 

DmC (360) Captura de pantalla

La combinación entre todas estas herramientas es la que nos hará triunfar en combate. Cada enemigo tiene sus propiedades y nosotros tenemos una arma para cada uno de ellos. Un ejemplo ante dos enemigos voladores, dos demonios rasos y un quinto con escudo. Nos enganchamos con la guadaña a uno de los que vuela y le metemos un hachazo para acabar con su defensa rápidamente. Sin tocar el suelo nos enganchamos a otro de los enemigos voladores y lo linchamos a espadazos. Antes de caer disparamos balas a los demonios que hay en tierra para mantener el combo vivo. Aterrizamos, golpeamos con diversos ataques de espada a los demonios normales hasta matarlos, esquivamos un golpe que vemos que nos va a dar el tercer enemigo de escudo, lanzamos el gancho y nos acercamos a él. Golpe de hacha potente que rompe el escudo y lo levanta a los aires. Gancho de la guadaña otra vez para subir a los cielos con él y desde ahí machacamos con la espada. Esto es DMC.

Cada combate que vamos haciendo en las diversas zonas nos da una puntuación (hasta SSS máximo) según la combinación de ataques, que no nos golpeen, que no repitamos acciones de manera reiterada, etc. Matar demonios se convierte también en un arte y en una lucha contra los marcadores. Saber usar cada arma y herramienta de combate, combinarlas bien y ser rápido es la clave del juego. Por separado las armas no tendrán la cantidad de ataques que puede tener la bruja Bayonetta o Ryu Hayabusa, pero combinándolas podemos hacer cosas realmente complejas. Algo similar en este sentido a Kratos de God of War 3, que permitía combinar armas a gran velocidad para hacer combos devastadores.  A medida que sumamos orbes ganaremos puntos de habilidad para desbloquear nuevos movimientos, tanto de Dante como de alguna de sus armas.

DmC (360) Captura de pantalla

El desarrollo del juego no se acaba solo en batallas con enemigos cada vez más complicados o jefes finales con sus patrones a descubrir, sino que tiene un fuerte componente plataformero. No se basa solo en los saltos del protagonista –demasiado verticales y algo imprecisos, por cierto- sino en las herramientas de desplazamiento de la guadaña y el hacha. En muchas fases deberemos movernos a toda velocidad saltando de punto en punto sin tocar el suelo, estirando plataformas con el hacha antes de caer, aprovechando un impulso aéreo que nos darán al poco de comenzar… elementos para avanzar en la fase y para descubrir los múltiples secretos que tienen los niveles de DMC, que no son pocos a pesar de ofrecer escenarios moderadamente cerrados y lineales.

Llaves que nos abren las puertas de fases secretas que nos ofrecen retos diversos (como terminar un circuito en un tiempo concreto), almas atrapadas que tenemos que salvar y que están en lugares de lo más inesperados, objetos que nos sirven para mejorar elementos como la salud máxima de Dante… completar cada fase tiene su miga, sobre todo porque siempre hay algún secreto que se nos pase por alto. En total entre fases de diversos niveles tenemos más de veinte misiones secretas que una vez desbloqueadas podemos repetir desde el menú principal, donde tenemos acceso también a modo entrenamiento para practicar combos con nuestras armas adquiridas.

DmC (360) Captura de pantalla

DMC ofrece una mecánica de juego muy sólida y con posibilidades interesantes por la combinación de armas más que la profundidad de movimientos de cada una de ellas. El plataformeo es básico en el desarrollo de juego, como lo es la rejugabilidad del título ofreciendo el sistema de puntuación por niveles y diversos rangos de dificultad extremos como el ya archiconocido Dante Debe Morir u otros interesantes (hay uno en el que los demonios mueren de un golpe… pero nosotros también y otro donde nosotros morimos a un golpe y los demonios tienen vida normal). Técnicamente es seguramente donde presenta más dudas, ya que hay modelados de personajes, texturas y efectos que no acaban de convencer a pesar de correr en un motor sólido como el Unreal Engine 3. Doblado al castellano (textos y voces), Ninja Theory no ha decaído por las críticas y ha preparado un título que promete más de lo que aparenta. El análisis dará o quitará razones, pero la mecánica de juego vista hasta el momento genera un voto de confianza a los amantes de los hack and slash.

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